Cristianos de plastelina

Hoy jugaba con mi hija a moldear con un material que no había usado nunca antes; arena de moldear. Es un material bien curioso, porque a pesar de ser seco y frágil se puede moldear como uno desee. O eso pensaba yo, pero bien pronto llegué a frustrarme, por lo difícil que era mantener las partículas de arena juntas. Me trajo a la mente que a veces los cristianos somos así, si nos apretan suficiente fuerte y nos apretam bien dentro de un molde ”aguantamos” juntos (quizá porque no nos queda mas remedio!) pero, al igual que con esta arena, a la mínima presión o dificultad esa unión se rompe y aquello que parecía ser tan bonito se desmorona rápidamente.

La plastelina no funciona así. La unión en las partículas de la plastelina es fuerte y flexible y, a pesar de no ser tan fácil de manejar, una vez moldeada se mantiene unida y sigue adaptándose a los cambios que se le quieran dar. ¡Esta debe ser la unión en el cuerpo de Cristo! Flexible, sí, pero que no se rompa con los cambios y dificultades, sino que sepa tomar una nueva forma para seguir unido.

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.” I Juan 4.7

– Marta Egea