5 de octubre

Invócame en el día de la angustia: yo te libraré y tú me honrarás.

¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡El es mi Salvador y mi Dios! Tú, Señor, escuchas la petición de los indefensos, les Infundes aliento y atiendes a su clamor. Tú, Señor eres bueno y perdonador; grande es tu amor por todos los que te invocan. Entonces Jacob dijo a su familia…Vámonos a Betel. Allí construiré un altar al Dios que me socorrió cuando estaba yo en peligro, y que me ha acompañado en mi camino. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Yo amo al Señor porque él escucha mi voz suplicante. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida. Los lazos de la muerte me enredaron; me sorprendió la angustia del sepulcro, y caí en la ansiedad y la aflicción. Entonces clamé al Señor: ¡Te ruego, Señor que me salves la vida!

Salmo 50:15 Sal 42:11 Sal 10:17 Sal 86:5 Gén 35:2,3 Sal 103,2 Sal 116:1-4


Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad. Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes. Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.

Heb 10.37 Hab. 2.2-3 II Ped. 3.8-9 Sal 86.15 Isa 64.1,4

4 de octubre

Moisés no sabía que, por haberle hablado el Señor, la piel de su rostro resplandecía.

La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad. Y le contestarán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.

Éxo  34:29 Sal 115:1 Mat 25:37 Fil 2:3 I Ped5:5 Mat  17:2 Hch 6:15 Juan 17:2 II Cor 3:18 Mat 5:14,15


Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

También se pasaron a David algunos de Manasés, y ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

De los hijos de Isacar, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu. De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Un Señor, una fe, un bautismo.

I Cor 12.26 I Crón. 12.19,21 I Cor 12.7 I crón. 12.32 I Cor. 12.8 I Crón 12.33 Sant 1.8 I Cor 12.25-26 Ef 4.5

3 de octubre

Al que nos ama y que por su sangre nos ha librado de nuestros pecados.

Fuerte es el amor, como la muerte, Ni las muchas aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo.Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados. En él tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia… ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.

Apo  1:5 Cant  8:6,7 Juan 15:13 I Ped 2:24 Efe 1:7 I Cor  6:11 I Ped 2:9 Rom 12:1


Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

Azmavet tenía a su cargo los tesoros del rey; y Jonatán los tesoros de los campos. Y Ezri de los que trabajaban en la labranza de las tierras. De las viñas, Simei ramatita; y del fruto de las viñas para las bodegas, Zabdi sifmita. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

I Cor 12.5 I Crón. 27.25-27,31 I Cor 12.28, 11 I Ped 4.10-11

2 de octubre

El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y éste se llevará a tierra árida todas las iniquidades.

Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. El arroja al fondo del mar todos nuestros pecados. ¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito? Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros. El cargará con las iniquidades de ellos. Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes, y repartirá el botín con los fuertes, porque derramó su vida hasta la muerte y fue contado entre los transgresores. Cargó con el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores. ¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

Lev 16:22 Sal 103:12 Jer 50:20 Miq  7:19,18 Isa  53:6 Isa  53:11,12 Juan 1:29


Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido?

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.  El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención… El que se gloría, gloríese en el Señor. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

I Cor 4.7; 15.10 Sant. 1.18 Rom. 9.16; 3.27 I Cor 1.30-31 Efe  2.1-3 I Cor 6.11

1 de octubre

El fruto del Espíritu es… templanza.

Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio. Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio, protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación. Así podremos vivir en este mundo con justicia, piedad y dominio propio, mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Gál  5:23 I Cor  9 :25-27 Efe  5:18 Mat  16:24 I Tes  5:6-8 Tit. 2:12,13


Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.

Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba. El cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Efe  4.15 Mrc. 4.28 Efe  4.13 II Cor. 10.12,17-18 Col 2.17-19 II Ped. 3.18

30 de septiembre

El sabe el camino que tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro.

Porque El conoce nuestra condición, se acuerda de que somos polvo. El no castiga por gusto, ni aflige a los hijos de los hombres. El sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos, y: Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor. Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonra. Por tanto, si alguno se limpia de estas cosas, será un vaso para honra, santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra. Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al Señor. Los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro.  Invocará él mi nombre, y yo le responderé; diré: El es mi pueblo, y él dirá: El Señor es mi Dios.

Job 23:10 Sal 103:14 Lam. 3:33 II Tim 2:19-21 Mal 3:3 Zac 13:9


Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas.

Moisés dijo al Señor: Si he hallado gracia ante tus ojos, te ruego que me hagas conocer tus caminos para que yo te conozca y halle gracia ante tus ojos. Y El respondió: Mi presencia irá contigo, y yo te daré descanso. A Moisés dio a conocer sus caminos, y a los hijos de Israel sus obras. Dirige a los humildes en la justicia, y enseña a los humildes su camino. ¿Quién es el hombre que teme al Señor? El le instruirá en el camino que debe escoger. Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas. Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre. Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.

Sal 25:4 Éxo  33:12-14 Sal 103:7; 25:9,12 Prov 3:5,6 Sal 16:11; 32:8 Prov 4:18

29 de septiembre

En esto conocemos el amor: en que El puso su vida por nosotros.

…conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos. Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos. Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. Sed más bien amables unos con otros, misericorDiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo… soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas.
Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.  Nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

I Juan 3:16 Efe  3:19 Juan 15:13 II Cor 8:9 I Juan 4:11 Efe 4:32 Col 3:13 Mar 10:45 I Ped2:21 Juan 13:14,15 I Juan 3:16


Todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.

El Señor da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia.Yo os daré palabras y sabiduría que ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni refutar. Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor. Bástate gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad… los santificados en Dios Padre… Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual El no se avergüenza de llamarlos hermanos. ¿No lleno yo los cielos y la tierra? dice el Señor. La plenitud de aquel que lo llena todo en todo. Yo, yo soy el Señor, y fuera de mí no hay salvador. Gracia y paz de Dios el Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador.

Juan 5:19 Prov 2:6 Luc  21:15 Sal 27:14 II Cor  12:9 Jud 1:1 Heb 2:11 Jer 23:24 Efe  1:23 Isa 43:11 Juan 4:42 Tit. 1:4

28 de septiembre

Invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Oh Señor, Dios nuestro, otros Señores fuera de ti nos han gobernado; pero en ti solo confesamos tu nombre. Hemos venido a ser como aquellos sobre los que nunca gobernaste, como aquellos que nunca fueron llamados por tu nombre. Entonces verán todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre del Señor; y te temerán. Porque el Señor, a causa de su gran nombre, no desamparará a su pueblo, pues el Señor se ha complacido en haceros pueblo suyo. ¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y actúa! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío! Porque tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. Ayúdanos oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre líbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre. ¿Por qué han de decir las naciones: Dónde está su Dios? El nombre del Señor es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo.

Núm  6:27 Isa 26:13; 63:19 Deut  28:10 I Sam  12:22 Dan 9:19 Sal 79:9,10 Prov 18:10


Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos. Desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado.

No dejó de dar testimonio de sí mismo. Un día transmite el mensaje al otro día, y una noche a la otra noche revela sabiduría. No hay mensaje, no hay palabras; no se oye su voz. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, yotra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; Los entendidos brillarán como el resplandor del firmamento, y los que guiaron a muchos a la justicia, como las estrellas, por siempre jamás.

Sal 19:1 Rom 1:20 Hch 14:17 Sal 19:2,3; 8:3,4 I Cor  15:41,42 Dan 12:3

27 de septiembre

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su debido tiempo.

Abominación al Señor es todo el que es altivo de corazón; ciertamente no quedará sin castigo. Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros. No te enojes en exceso, oh Señor, ni para siempre te acuerdes de la iniquidad; he aquí, mira, te rogamos, todos nosotros somos tu pueblo. Me has castigado, y castigado fui como becerro indómito. Hazme volver para que sea restaurado, pues tú, Señor, eres mi Dios. Porque después que me aparté, me arrepentí, y después que comprendí, me di golpes en el muslo; me avergoncé y también me humillé, porque llevaba el oprobio de mi juventud. Bueno es para el hombre llevar el yugo en su juventud. Porque la aflicción no viene del polvo, ni brota el infortunio de la tierra; porque el hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba.

I Ped 5:6 Prov 16:5 Isa  64:8,9 Jer 31:18,19 Lam. 3:27 Job 5:6,7


¿Con que Dios os ha dicho…?

Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios.. Jesús le dijo: Está escrito… También está escrito ….Porque escrito está. …El diablo entonces le dejó. Y él respondió: No puedo volver contigo ni ir contigo; tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. Porque me vino un mandato por palabra del Señor: “No comerás pan ni beberás agua allí, ni volverás por el camino que fuiste.” Y el otro le respondió: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me habló por palabra del Señor, diciendo: “Tráelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.” Pero le estaba mintiendo. Entonces se volvió con él, comió pan en su casa y bebió agua. Y cuando el profeta que le había hecho volver del camino lo oyó, dijo: Es el hombre de Dios, que desobedeció el mandato del Señor; por tanto el Señor lo ha entregado al león que lo ha desgarrado y matado, conforme a la palabra que el Señor le había hablado. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti.

Gén 3:1 Mat  4:3,4,7,10,11 I Re  13:16-19, 26 Gál  1:8 Sal 119:11

26 de septiembre

Dios de fidelidad y sin injusticia, justo y recto es El.

….aquel que juzga con justicia. Todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo. De modo que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo.
El alma que peque, ésa morirá. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre El la iniquidad de todos nosotros. La misericordia y la verdad se han encontrado, la justicia y la paz se han besado. La misericordia triunfa sobre el juicio. La paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Un Dios justo y salvador; no hay ninguno fuera de mí… para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. Siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús.

Deut  32:4 I Ped 2:23 II Cor 5:10 Rom 14:12 Eze 18:4 Zac  13:7 Isa 53:6 Sal 85:10 Stg 2:13 Rom 6:23 Isa 45:21 Rom 3:26, 24


Sorbida es la muerte con victoria.

A Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por cuanto los hijos participan de carne y sangre, El igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con El, sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre El. Porque por cuanto El murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

I Cor  15:54, 57 Heb 2:14,15 Rom 6:8-11; 8:37