1 Juan, Conociendo a Cristo, Vida Cristiana

Conociendo si conocemos

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭3‬ RVR1960)

¿Cómo sabes que realmente conoces a alguien? ¿Qué indicación tienes de que realmente sabes de esa persona?

Este versículo nos indica la respuesta a esta pregunta no para individuos humanos, nuestras relaciones terrenales, sino la más importante, la relación que tenemos con Dios.

Dice que nosotros le conocemos si guardamos sus mandamientos. Parecería algo un tanto dictariorial, puesto en un plano humano: «se que me quieres sí haces lo que te digo.»

Pero es que no habla de amor. Habla de conocer.

Este verbo, ‘conocemos’, está en el tiempo perfecto. Una forma que nos ayudaría a entenderlo mejor sería, ‘Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido’.

Cuando realmente hemos conocido a Dios, ¡no tenemos ningún problema en guardar sus mandamientos!

Hay muchas referencias que se pueden mirar en las que se nos dice que una vez hemos realmente aprendido de Dios, y vemos como el es, su ley no es gravosa; o sea no se nos hace pesada.

Aquí podemos notar otra cosa del griego. La palabra traducida como ‘mandamiento’ es la palabra ‘enteleo‘. En significa simplemente una amplificación o especificación de ‘en’ como punto.

‘Teleo’ por eso, quiere decir al final o en su conclusión. ¿Te acuerdas de las palabras de Jesus en la cruz, cuando dijo que todo se había acabado? En Juan 19.30 nos dice «consumado es». Este consumado es la misma raíz que esta palabra.

La idea detrás de todo esto es que es una regla o un mandamiento con vistas al fin. Es algo que se pone en un lugar para mejorar el resultado final.

Por lo tanto, este versículo nos indica que hemos conocido a Dios cuando reconocemos, guardamos y observamos aquellas cosas que El ha puesto en nuestro camino para que nuestro final sea mejor. No es que sea dictatorial, ¡esta siendo un padre amante!

1 Juan, Conociendo a Cristo, Vida Cristiana

Aplacador

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭2‬ RVR1960)

Cuando algo es aplacado, quiere decir que algo es movido de un lado a otro, desplazado, cambiado de ubicación.

En este versículo, en el 2.2, que vemos que Jesucristo nuestro abogado justo que esta delante de el Padre intercediendo por nosotros, lo hace no sólo en capacidad u oficio de abogado (1.1) sino también de Propiciador.

La palabra que se usa es hilasmos, que viene de hilaskomai, y se usa solamente en 1a de Juan para hablar de esta obra.

El concepto es de aplacar. Se usa en el Griego clásico (no en la Biblia) para referirse a los sacrificios que debían hacer individuos para que su dios no hiciera algo.

Eran los sacrificios cruentos (con muerte) que requerían los dioses a cambio de su favor.

Con Dios, sin embargo, no es que nosotros tengamos que aplacar, calmar o de alguna forma agradar a Dios, sino que El mismo ofrece el Propiciador.

Yo siembre había pensado que esta palabra era un verbo, pero es un nobre.

Las dos veces que se usa esta palabra (aquí en 2.2 y después en 4.10 «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (‭1 Juan‬ ‭4‬:‭10‬ RVR1960)») esta hablando de el sacrificio que hizo Cristo de sí mismo, para apaciguar la ira de Dios sobre nosotros.

Pero se utiliza en los dos contextos relacionado hacia los pecados de las personas que creen en El como su substituto, aunque sí que miráremos la siguiente frase.

Cristo no sólo abroga, hace de abogado, sino también, o más importantemente, es la evidencia que presenta a Dios Padre como justificación o aplacacion, o propiciacion por nuestros pecados. El mismo es la evidencia de justicia.

1 Juan, Conociendo a Cristo, Vida Cristiana

Romper en caso de emergencia

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭1‬ RVR1960)

Todos hemos visto objetos que se deben usar en casos emergencia, tanto desfibriladores, martillos rompe cristales o mangueras de agua para apagar fuegos.

Están ahí, pero no tienen un uso común, no es algo que se use habitualmente. Sólo se usa en caso extremó de emergencia.

Pero como cristianos, nos inclinamos a pensar que ya que Dios nos perdona, podemos utilizarlo de forma cómoda y habitual.

Queremos pensar en el perdón de Dios como un as eterno del que nos podemos sacar de la manga cuando nos convenga.

Pero este versículo deja claro que el cristiano, la persona que ha sometido a Cristo su vida, y desea vivir una vida de comunión, identificación y de disfrute con Cristo, no querrá tener que echar mano del martillo rompe cristales.

Entonces, ¿cuál es el problema de el que continuamente, o de forma habitual cae en el pecado y aunque le molesta, y quiere vivir para Dios, no encuentra la libertad y la victoria de forma contínua?

Creo que la palabra que lo resume es: comunión.

Cuando existe la comunión entre el cristiano y su Dios, sus ganas de pecar, su deseo de hacer mal, sus intenciones de violar la ley de Dios, se ven reemplazadas con deseo de leer su Palabra, orar, incorporara a Dios en su vida diaria, su rutina, y comer, realmente encontrar deleite en el manjar que está a nuestra disposición en las Escrituras.

No se sí te has planteado esto alguna vez, pero ¿para qué sirve un abogado?

La palabra en el griego es 3875. paraklétos, que quiere decir «ayudador, confortador, abogado.»

Viene de «para» que es cerca de, o cercano, y «kletos» que es hacer un juicio o decidir sobre algo.

Tenemos a Jesucristo el justo, que está cerca nuestro y es nuestro para lento, nuestro ayudador.

Pero ya que es la única vez de 5 referencias en el Nuevo Testamento que sale de esta forma traducida, me sigo preguntando, ¿y para qué sirve un abogado?

Un abogado es quien, con toda la información y evidencia, se presenta delante del juez, para abrogar, o lidiar por el acusado.

Esto nos hace pensar que para que Cristo tenga buena evidencia, tenemos que vivir nuestra vida de una forma que le agrade completamente al Padre, y así en el caso de pecar, tendrá más que suficiente evidencia que realmente somos cristianos y nos perdoné ese pecado singular.

Pero no es así, ya que nuestra vida nunca puede llegar a alcanzar la base de requerimiento que Dios busca.

No podemos complacer a Dios en base a nuestras propias fuerzas, y ahí es donde accede nuestro intercesor, nuestro abogado.

Jesús es nuestro abogado justo. Es por SU justicia que puede abrogar. Cuando el se pone delante del juez, no pide mirar el resto de la vida del acusado, sino pide mirar el hecho de que el pago ya está hecho, ya ha sido pagado el precio requerido y necesario para el perdón de ese pecado.

Jesús es nuestro abogado porque fue nuestro intercesor, el que se puso en medio de la ira eterna y de la condenación de Dios, y se dio para cumplir los requisitos.

Y es en base a Su muerte que podemos ahora saber que tenemos perdón de nuestros pecados pasados, presentes y futuros.

«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» (‭Romanos‬ ‭12‬:‭1-2‬ RVR1960)

1 Juan, Conociendo a Cristo

Eso ya lo he dicho yo…..

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (‭1 Juan‬ ‭1‬:‭9‬ RVR1960)

Hay muchas veces que nos molesta cuando alguien dice lo mismo que nosotros. De hecho, cuando uno es niño, es una de las formas más fáciles de molestar a otro, repitiendo cada palabra que dice.

Pero cuando Dios dice «homologeo«, El quiere que tu repitas lo que El dice de algo.

En este versículo se traduce como confesar. Cuando confiesas algo, estas diciendo lo mismo, estas de acuerdo con, y con la misma mentalidad que el escritor u orador inicial.

¿Qué piensa Dios del pecado? Cuándo nos equivocamos y caemos en tentación, estamos en desacuerdo con Dios sobre que es el pecado. No le estamos ‘repitiendo’.

Pero cuando confesamos, estamos poniéndonos en línea, de hecho intensamente, ¡ya que implica también proclamar y dar gracias y prometer!

El miedo y la frustración nos pueden cegar al pensar en confesar nuestro pecado delante de personas. Tememos las repercusiones que pueda haber relacionado con la verdad, y nos callamos, no dándonos cuenta que el hoyo que cavamos es peor que el que supuestamente estaríamos confesando.

Digo supuestamente, porque tal como Dios obra en ti para que estés receptivo a Su Espíritu, obra también en los que te rodean y quieren que reciben tu confesión.

Hasta ahora hablaba de personas a tu alrededor, pero el pasaje habla de a quien más cuentas, y por tanto más respeto y seriedad deberías tener al confesar: a Dios.

¡Qué responsabilidad pensar que debes venir delante de Dios y contarle todo lo que has hecho en contra de su soberana voluntad!

Terror de las consecuencias sería lo mínimo que pasaría por nuestra cabeza.

Eso es, si este versículo no acabara.

¡DICE QUE DIOS ES FIEL Y JUSTO PARA PERDONARNOS!

Antes incluso de nuestra confesión, ya tenemos como va a responder Dios. Imagínate qué descanso y que alivio, no tener que estar en ascuas para saber tu resultado eterno delante de Dios.

Dios es fiel. Pistos, o uno en el cual puedes depositar confianza sin temor. Fiable, sería otra forma de verlo.

Dios es justo. Dikaios, o imparcial. Es recto, medido, conforme a su propia voluntad.

Y esto es lo que hace: «el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad».

1 Juan, Conociendo a Cristo

¿Tener pecado, yo?

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. (‭1 Juan‬ ‭1‬:‭8‬ RVR1960)

¿Quien puede decir que no tiene pecado? La respuesta automática es nadie, pero precisamente es eso, automático. No pensamos, escudriñamos ni analizamos profundamente , sólo lo tomamos como un hecho.

Y casi es como si fuera natural que pensáramos así, y que asumimos que el «pecado viene con el paquete».

Aquí Juan deja claro que no es simplemente él tener pecado, si decimos q no tenemos, sino la palabra que usa trata de guardar. Es tu posesión. Creo que refiere a TU pecado, el que nadie más conoce o el que es tu debilidad y el que Satanás recurrirá porque sabe que hay un punto de ataque fácil.

Existe la persona que puede pensar tan alto de sí misma que piensa ser mejor, o estar or encima de estos pecados, pero este pasaje lo deja muy claro, «nos engañamos» nos desviamos, nos giramos y vamos en otro rumbo diferente del que Dios ha provisto .

Pero si sólo hace un par de versículos, en 1.6, dice que no podemos andar en tinieblas y tener comunión con el Dios de luz, y si decimos que lo hacemos, somos mentirosos y no practicamos la verdad. Ahora dice que somos mentirosos y la verdad no está en nosotros sí decimos que no tenemos (cogemos, agarramaos, tenemos por pertenencia) pecado!

Parece una discrepancia y algo aparentemente contrario, pero lo que esta indicando es simplemente que debes recordar dos cosas:

1: debes vivir tu vida en luz, sin pecado habitual ni residual (1.6)
2: debes vivir tu vida sabiendo que tienes una naturaleza pecaminosa y por lo tanto, buscas hacer (1) humildemente y no engañandote al pensar que esto es algo que tienes superado.

No podemos olvidar que la actitud pecaminosa más susceptible a un ataque del Enemigo es el orgullo personal. La Biblia misma nos recuerda que el que dice estar firme, mire que no caiga.

Este es el engaño. La suficiencia en mi yo, y no buscar la todo suficiencia de Dios.

Conociendo a Cristo, Solo Cristianos, Vida Cristiana

Inútiles en las manos de Dios

Parece excesivo decir que un cristiano pueda ser inútil, pero si las palabras proceden de los labios del Juez de toda la tierra, ¿quién no temblaría ante la posibilidad de ser hallado en tal condición? Jesús tuvo muchos seguidores con muy buenos deseos, pero no todos le eran útiles. En varias ocasiones Jesús advirtió a aquellos que le seguían con estas palabras: si alguno quiere venir en pos de mí… Diríamos que esta es una cláusula condicional y por lo tanto, si queremos de verdad seguir a Cristo, hay ciertos requisitos que debemos cumplir. No estamos hablando de acudir a Él en busca de perdón, o incluso buscar refugio y socorro en momentos puntuales, en medio de dificultades. Estamos hablando de seguirle, paso a paso, día a día, sin alejarnos de su presencia ni un instante. En una palabra, ser sus discípulos. Y serle útiles. Cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Buena es la sal; mas si la sal fuere desvanecida, ¿con qué se adobará? Ni para la tierra, ni para el muladar es buena; fuera la arrojan. (Lucas 14.33-35)
Hay dos palabras clave en estos versículos, renunciar y ser desvanecido. Dice el Señor que debemos renunciar a las cosas que poseemos. No son aquellas cosas que aún no tenemos pero deseamos tener, no son nuestros sueños y ambiciones. Son aquellas cosas que tenemos ahora. Cada persona es un mundo y cada uno posee cosas diferentes, pero hay algo que todos tenemos en común: tiempo. La frase más famosa hoy en la iglesia es “me encantaría, pero es que no tengo tiempo.” En la mayoría de los casos lo que significa en realidad es “no quiero buscar el tiempo para esto, porque no me importa lo suficiente.” Es cierto que nadie tiene tiempo, y al mismo tiempo, ¡todos lo tenemos! ¿Cuál es el problema entonces? Que mi tiempo es mío y no quiero renunciar a él. Y esto me ciega a las oportunidades que el Señor pone delante mío de serle útil. Poco a poco, me atrofio y día tras día me convierto en un inútil para el Señor.
El Señor mismo condenó el llamar inútil a tu hermano, reconociendo que era un insulto digno del infierno de fuego (trad. fatuo en Mat 5.22), pero es Él quien usa esa misma palabra aquí. Dice que la sal es desvanecida, y después vuelve a repetir que no es buena ni para la tierra ni para el muladar, y que lo único que se puede hacer con ella es tirarla. Pablo advierte a Timoteo y a Tito que deben desechar las cuestiones necias que no edifican y que solo sirven para crear contienda, porque son sin provecho y vanas, o inútiles (2 Tim 2.23 y Tito 3.9).
Si yo, un cristiano, redimido y lavado por la sangre de Cristo, no quiero renunciar a las cosas que poseo, me hago inútil para mi Redentor, y no sirvo para nada a Aquel que me amó hasta tal punto que se despojó a sí mismo de la gloria que poseía en el Cielo con el Padre, tomó forma de siervo, sufrió la misma debilidad que yo y entregó su vida en la cruz como propiciación por mis pecados.
Señor, líbrame de serte inútil. Lávame mas y mas de mi maldad. Y dame discernimiento para ver esas cosas que poseo que me atan y no me dejan seguirte fielmente y serte útil. Renuncio a todo por ti, Señor, porque Tú lo hiciste primero por mí.

– autor anónimo

Conociendo a Cristo, Solo Cristianos, Vance Havner, Vida Cristiana

De banquete y compartiendo

Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” Neh. 8.10

El reavivamiento bajo Esdras creció alrededor de la Palabra de Dios. El Evangelio no es ni un funeral ni un juego pero sí es un banquete y nuestro deber está dividido en tres partes. Hemos de “comer grosuras”, alimentarnos de la doctrina sólida y sustamciosa del Libro. También hemos de beber del “vino dulce”. La Palabra de Dios no solo fortalece sino que también edulcora, es mas dulce que la miel y su panal. Algunos creyentes son fuertes, pero no dulces.

También hemos de enviar porciones “a los que no tienen nada preparado”. Hemos de compartir, como Sansón, con sus manos llenas de miel de su encuentro con el león.

El festín del Evangelio, por lo tanto, indica fuerza, dulzura y generosidad. No llegamos a experimentar lo que Dios ha provisto hasta que no participamos de las tres. Un reavivamiento verdadero, como el de los días de Esdras, come de las grosuras, bebe del vino dulce y envía porciones a los que no tienen.

Conociendo a Cristo, Solo Cristianos, Vance Havner, Vida Cristiana

El Señor al que ama…

Porque el Señor al que ama, disciplina.” Heb 12.6

Cuando vienen problemas a nuestra vida, tendemos a olvidarnos de este hecho bendito. Si no tuviéramos castigo deberíamos preguntarnos si realmente somos hijos de Dios o no. Este pasaje (5.11) es muy explícito: si no tenemos castigo, somos bastardos y no hijos. Claro que, los injustos tienen sus problemas, y el camino del transgresor es difícil, pero la aflicción de los injustos no es el castigo del Padre. No son sus hijos.

En estos días de nociones libres, lunáticas y ligeras en cuanto a la educación de los hijos, la disciplina no quiere decir mucho. Pero Dios no ha cogido este nuevo patrón. El versículo 9 dice, “tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos.” Desafortunadamente muchos padres no han corregido, y muchos hijos no tienen reverencia ni hacia ellos ni hacia Dios. Pero el Cristiano obediente acepta la disciplina de Dios, busca aprender de sus lecciones y gana el fruto apacible de justicia. El propósito de Dios es que participemos de Su santidad. Sin duda, eso vale lo que cueste.

Pero nunca debemos olvidar esto: el castigo de Dios siempre se origina en Su amor. Porque somos partícipes de la naturaleza Divina, Sus hijos, nos castiga para que así podamos participar de Su santidad.

Conociendo a Cristo, Fe, Solo Cristianos, Vance Havner, Vida Cristiana

«Y HOY»

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Heb 13.8

Se dice que George Müller tenía en su escritorio esta frase: “Y HOY”. Bien puede él, y algunos como él, haber demostrado la veracidad de ello. No es difícil creer en JesuCristo como el mismo ayer. Y Él tambien probará algún día que es el mismo por los siglos. Pero JesuCristo es el mismo HOY – ¡qué cantidad de tiempo que tenemos con esa palabra! En medio de la monotonía aburrida de las cosas como están, cuando el cielo está plomizo y nada irrumpe la escena poco interesante, es mas fácil visualizar al Cristo de Galilea del Pasado o el Cristo Glorioso del Futuro que esperar grandes cosas del Cristo Sin Atractivo del Ahora.

Pero nuestro versículo insiste en “Y HOY.” No lo veremos en la carne, como le vieron en el pasado, y no lo vemos con todas las cosas bajo su dominio como un día le veremos, pero Él dijo que estaría con nosotros “todos los días”, y eso incluye hoy.

¿No son muchas las experiencias Cristianas como este versículo con el “y hoy” en letra minúscula – con una fe fuerte en el Cristo de ayer y el de los siglos pero con una fe muy débil en Su presencia y poder hoy?

Conociendo a Cristo, Solo Cristianos, Vance Havner, Vida Cristiana

¿Por qué no simplemente ser Cristianos? (I)

Hechos 11.26 “…y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Hace algún tiempo, iba en una autopista en un coche moderno un bonito domingo por la tarde. Si me pudiera haber olvidado de los titulares de prensa y de boletines de la radio por suficiente tiempo, me podría haber imaginado que estaba en un mundo ideal de paz y plenitud que es el sueño de mas de un poeta. Al ir por la carretera vi señales que indicaban “Ruta de Emergencia”, que quieren decir que “En caso de ataque nuclear, este es el camino para salir de la ciudad.” Fui bruscamente despertado a la ironía de un mundo tan lleno de maravillas científicas que amenazaba a explotar en mil pedazos por sus propios chismes.

No puedo entender como cualquier ser humano inteligente pueda sentirse orgulloso en una hora como esta. Cualquier hombre que piensa estaría rojo de vergüenza. Científicamente estamos haciendo un master; moralmente y espiritualmente estamos en párvulos. La civilización es como un mono jugando con cerillas en una habitación llena de dinamita. Hablamos de “un mundo” pero ese es un “mundo lánguido” y lo que algunos toman por los “dolores de parto” de una nueva era en realidad son los carraspeos de su muerte.

Cuando Isaías escribió “Guarda, ¿qué de la noche?” (21.11) tenia en mente un centinela en una torre de vigía buscando un enemigo con crudas armas de guerra primitiva. Hoy en día tenemos lugares en Alaska y Groenlandia donde hombres miran pantallas de radar, anticipando el momento que un fanático apriete un botón y millones de personas queden sepultadas en un horno de metal fundido.

Esta torre de vigía que vigilamos están en peligro desde dentro y desde fuera. También lo es el baluarte del Cristianismo. Nuestro enemigo mas grande no esta fuera sino dentro. El templo de la verdad no será tan dañado por los pájaros carpinteros por fuera que por las termitas por dentro. Cualquier grupo religiosos que se alardea de tener lugar para toda gama de doctrinas es como un hombre que dice “Tenemos lugar en nuestro hogar para termitas, todos son bienvenidos.” Si dejas lugar en tu casa para termitas, pronto no tendrás casa.

Si la Iglesia simplemente fuera la Iglesia – si Cristianos simplemente fueran Cristianos -nada podría parar nuestro camino. Somos como los primeros Cristianos “detrás de puertas cerradas por miedo.” Tenemos un complejo de inferioridad.

La respuesta no se encuentra en unificación ecclesial. No tenemos que juntarnos en defensa personal; tenemos que desperdigarnos en todas direcciones predicando la Palabra. Tenemos la respuesta a nuestros problemas y a los problemas del resto de la humanidad. Estábamos nosotros aquí primero. La Iglesia primitiva se enfrento con una civilización pagana, pero no hicieron un panel de discusión sobre Cesar y la esclavitud. Pablo no se junto a un simposio de filósofos paganos para discutir los problemas de sus tiempos. Whittaker Chambers dijo, “El comunismo no es mas fuerte que el fracaso de otras fes.” Todos nuestros adversarios no son mas fuertes que el fracaso de la Iglesia para levantarse a hacer su deber.

Cuantas veces he oído, al llegar para unas reuniones especiales en una Iglesia, “Esta semana va a ser una semana mala para un reavivamiento. El lunes llega el circo, el martes esta la reunión de los hijos e hijas de “Me Levantare”, el jueves el grupo de horticultura va hablar de la violeta Africana y el sábado hay fútbol. Y claro, siempre esta la televisión”. ¿Cuando ha habido una buena semana para un reavivamiento? ¿Debe la Iglesia tomar el asiento de atrás cuando cualquier atracción llegue a la ciudad? ¿Debemos tomar las sobras? ¿Porque no se tendría que preocupar el otro bando? Porque no puede la Iglesia de JesuCristo, con la respuesta a los problemas del mundo, tener un impacto tan grande que el mundo, la carne y el diablo se apiñen en consternación, diciendo “¡Será una mala semana para nosotros, es la semana evangelistica!”

[continuara….]