El eslabón que encadena

Screen Shot 2017-09-22 at 10.08.40.pngSegún los expertos, la adicción al alcohol y las drogas son enfermedades; la obesidad y la sobrealimentación se deben a la predisposición genética; los vínculos de relación obsesiva son etiquetados como “codependientes”, y el gasto excesivo puede ser un síntoma de trastorno bipolar. Hacer referencia a estos asuntos como pecado es considerado tabú. Al fin y al cabo, no es nuestra culpa si tenemos una enfermedad física, un defecto genético, una infancia pobre o un desequilibrio bioquímico.

Centrarse en el pecado, algunos argumentan, es duro y promueve emociones culpables, vergonzosas. Sostengo que decirle a alguien que no hay remedio o cura para su prisión conductual es duro. Sin transformación, sólo podemos enseñar a alguien a manejar su enfermedad en lugar de resolver su pecado.

La adicción es la indulgencia de la carne y los placeres temporales que vienen con un elemento de atracción. Para algunas sustancias, la adicción médica puede, y lo hace, convertirse en un factor de complicación haciendo engaño y atrapamiento aún mayor. Sin embargo, en su origen, es la colocación de algo o alguien por encima de Dios.

Edward Welch (2001) llama la adicción un desorden de la adoración, señalando a la idolatría como tema central en nuestros consumos excesivos. El escribe:

Además, el problema no está fuera de nosotros, ubicado en una tienda de licores o en Internet; el problema está dentro de nosotros. El alcohol y las drogas son esencialmente satisfactorios de los ídolos más profundos. El problema no es la sustancia idólatra; es la adoración falsa del corazón (p.49).

Las Escrituras declaran: “Y manifiestas son las obras de la carne …” (Gálatas 5:19). Si los antojos y las acciones de nuestra carne son evidentes (obvio), entonces a través de ellos nuestro corazón se revela. El corazón transmite nuestro afecto; nuestra devoción de tiempo y energía; nuestro anhelo; y nuestro compromiso. El corazón invertido plenamente en una persona o sustancia tendrá poca evidencia de culto, servicio o conducta santa, ya que estos bienes no pueden ser alcanzados aparte de la adoración divina.

Muchos sugieren que la Biblia tiene poco que decir acerca de la adicción en general. Por ejemplo, la Biblia no habla de pornografía, adicción a las drogas o dependencia de relaciones. La Biblia tampoco menciona automóviles ni cohetes porque no existían en el momento en que Dios dio Su revelación. Pero teológicamente y estructuralmente, la Escritura tiene volúmenes que decir acerca de la idolatría (1 Corintios 10:14), la adoración (Juan 4:23), el respeto y el mantenimiento del cuerpo (1 Co. 3: 16-17), la lujuria (1 Juan 2:16, la inmoralidad sexual (1 Tesalonicenses 4: 3, el autocontrol (Gal 5: 22-23), una mente sana (2 Timoteo 1: 7), la templanza (1 Corintios 6:12), y puras meditaciones (Salmo 19:14) Tal vez Pablo lo resumió mejor:

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas aprovechan; todas las cosas me son lícitas, mas no seré señoreado de ninguna de ellas(1 Corintios 6:12).

No importa el enfoque de la adoración y la idolatría de una persona, ofrece un sustituto sin vida e impotente. La inversión en el alivio temporal del malestar carnal siempre ha sido seductor y engañoso, y nunca ha sido duradero, sustancial o real. La Escritura advierte de la impotencia de los ídolos que finalmente drena las capacidades del hombre:

Tienen boca, y no hablan; ojos tienen, y no ven; tienen orejas, y no oyen; narices tienen, y no huelen; tienen manos, y no palpan; pies tienen, y no andan, ni hablan con su garganta. Como ellos son los que los hacen, y todo aquel que confía en ellos. (Salmo 115: 5-8).

Como con cualquier cosa falsa, la promesa es mucho mayor que el resultado. Cuando los corazones crean estas fuentes temporales de alivio, en las cuales ponen la confianza y la fe, el creador del ídolo pronto se convierte en el ídolo: mudo, ciego, entumecido, cojo, ahogado e impotente. Este es el elemento enloquecedor de la dependencia: el regreso repetitivo a una fuente que no sólo no edifica, sino que de hecho destruye el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu.

Con la adicción, optamos por la respuesta más conveniente a los deseos de la carne. Sin una relación duradera y devota con Cristo (Juan 15: 5), no tenemos perseverancia, ni perseverancia, ni voluntad de sacrificio. La comodidad se convierte en el objetivo, no importa la consecuencia.

Este problema se agrava con el tiempo, por el uso de sustancias que inflaman la carne con antojos y malestar físico. Ahora la atracción no es sólo psicológica (alivio), también es fisiológica. Espiritualmente alejados del Señor, nuestra carne reina. Ahora alimentado con las toxinas del alcohol, tabaco, drogas, azúcar, etc., la carne grita aún más fuerte. Pablo escribió:

Porque los que son según la carne, piensan en las cosas de la carne; mas los que son según el espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ánimo carnal es muerte; mas el ánimo espiritual es vida y paz: por cuanto el ánimo carnal es enemistad contra Dios; pues no está sujeto a la ley de Dios, ni a la verdad lo puede estar; y los que están en la carne no pueden agradar a Dios. (Romanos 8: 5-8).

Pablo responde a este dilema más adelante en el mismo libro:

“sino antes, revestíos del Señor Jesucristo, y no pongáis vuestro cuidado en satisfacer las concupiscencias de la carne.” (Romanos 13:14).

En cuanto a la adicción, uno puede decir con razón: “Simplemente decir no … no es suficiente”. Una revisión superficial de los pasajes bíblicos anteriores podría sugerir que estamos hablando simplemente de disciplina y obediencia:

“Abandona la carne, abraza a Cristo y no tomes la oportunidad de actuar de forma rebelde”. Sin embargo, reconocemos que, si bien esta estructura es verdadera, es simplemente el marco dentro del cual se produce la transformación.

En realidad, los programas seculares enseñan un patrón muy simplista de abstinencia. El mensaje de Alcohólicos Anónimos, programas de tratamiento y terapeutas suenan mas o menos así: “Puesto que tienes una enfermedad (trastorno, desequilibrio cerebral, defecto de carácter de la infancia, genética deficiente, etc.), nunca podrás ser curado. Durante el resto de tu vida tendrás que controlar tu enfermedad a través de la abstinencia: evitar el contacto con el objeto de tu adicción. Siempre estarás inclinado a abusar del alcohol (usar drogas, actuar sexualmente, ver pornografía, etc.) porque este tema está incrustado en quien eres. Nunca serás libre, pero puedes ser sobrio (recto, mantener límites, etc.) “.

Pero el mensaje de la cruz es de suficiencia, poder, gracia y reconciliación. Es un don que modifica la esencia de lo que somos y cómo vivimos. Ya no sólo la carne; el creyente es carne y Espíritu. Él / Ella tiene un poder no disponible para el resto del mundo; un siempre presente Auxiliador, Consolador, Consejero y Verdad. Nosotros, como cristianos, no estamos sujetos a la esclavitud en este mundo porque Cristo ha vencido al mundo (1 Juan 5: 4).

Así que cuando hablamos de la vida según el Espíritu que nos permite “aplazar” nuestra conducta y lujuria anteriores (Efesios 4: 20-24), nos estamos dirigiendo a los elementos duraderos de la vida vivida a la luz de Cristo. No es una posición determinada de fuerza de voluntad que promovemos, sino una unión sometida, confiada, adoradora y empoderada con el Señor; de la cual procede la disciplina, la abstinencia, el autocontrol, la mente sana y la capacidad de “no hacer provisión para la carne”.

Tan a menudo, intentamos poner el carro delante del caballo colocando el control y la obediencia delante del amor y de la adoración. Al tratar con la dependencia, estamos confiando en la sustitución del mundo o del Cristo genuino. No podemos ayudar a la persona dependiente promoviendo la contención y la fuerza, cuando están agotados, con hambre, sed y perdidos. Jesús enseñó: “Porque mi carne es verdadero alimento, y mi sangre es verdadera bebida.” (Juan 6:55). Como Cristo le dijo a la mujer samaritana en el pozo:

Respondió Jesús y le dijo: Todo aquel que bebe de esta agua, tendrá sed otra vez; mas el que bebiere del agua que yo le daré, nunca jamás tendrá sed; sino que el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua, que brote para vida eterna. (Juan 4: 13-14).

La promesa de la paz es de poco consuelo; pero la experiencia de la paz a través del sustento de Cristo construye la esperanza, la resistencia, el amor y la obediencia. Cualquier esfuerzo que ignore este proceso está condenado al fracaso. Sí, ciertos individuos pueden permanecer “libres” de contacto con la fuente de su dependencia, a través de alguna versión de la evitación deliberada. Pero, bajo este escenario siguen siendo esclavos que han escapado temporalmente de sus captores, preguntándose cuándo serán reclamados. Una vez reclamados y conocidos por el Señor Jesús, son “libres” (Juan 8:36) y “… nadie puede arrebatarlos” (Juan 10:28) de Su mano.

Como cristianos ayudando con casos de dependencia y adicción siempre debemos mantener un enfoque esperanzador y una creencia de que la transformación total está disponible.

En los casos de dependencia de drogas o alcohol, hay preocupaciones médicas que no pueden ser ignoradas. Pero estas preocupaciones se basan en el efecto de la sustancia sobre el cuerpo; no la causa del proceso adictivo. El origen es pecado; el resultado puede ser enfermedad. Algunos que buscan soluciones biblicas pueden ser fisiológicamente adictos, lo que hace inseguro simplemente detener la droga o la bebida. Cuando se trata de una preocupación, debe hacerse referencia a los recursos médicos apropiados que puedan evaluar y tratar la retirada de la sustancia.

La abstinencia de alcohol y drogas puede poner en peligro la vida sin una atención médica adecuada. Otras veces, los síntomas de abstinencia pueden no ser peligrosos, pero son lo suficientemente intensos como para hacer la abstinencia exitosa casi imposible. Los antojos fisiológicos pueden ser fuertes, distorsionando el enfoque, la resolución y la voluntad del aconsejado para enfrentar el problema.

Generalmente, cualquier persona que reporte el uso regular de drogas y / o alcohol debe ser derivada para un examen físico y recibir información de un médico, como parte del proceso de consejería. No es tu papel como pastor, consejero o líder laico, padre o madre o hermano el discernir lo que puede o no ser un riesgo médico.

Cuando uno es llevado por sus propios deseos (Santiago 1:14-15), el resultado es un deterioro progresivo que sólo puede ser interrumpido por el verdadero arrepentimiento.

Claramente, no podemos abordar todas las formas de casos graves y complicados en el curso de este tiempo juntos. Más bien, hemos intentado proporcionar una visión general de algunas cuestiones comunes, que tienen especial consideración. Otros pueden incluir trastornos alimentarios tales como anorexia o bulimia; situaciones abusivas y / o homicidas; y problemas crónicos de personalidad como trastornos de personalidad o sentimientos antisociales.

Hay que respetar la necesidad médica; debemos siempre dar prioridad a la seguridad física y la preservación de la vida; debemos contactar y utilizar profesionales, agencias y recursos cuando sea necesario; y también debemos estar preparados y dispuestos a abordar los elementos espirituales en cada situación. El fracaso en mantenerse firmes con el mensaje y el proceso de el evangelio en tales asuntos, sólo dará crédito a las explicaciones seculares que se han vuelto tan frecuentes en el mundo y dentro de la iglesia. Como cristianos, debemos presentar a Cristo a un mundo que perece:

Mas a Dios gracias, el cual siempre nos hace celebrar triunfos en Cristo, y por medio de nosotros esparce el olor del conocimiento de sí mismo en todo lugar. Porque somos para Dios un olor grato de Cristo, en los que se salvan, y en los que perecen. (2 Corintios 2: 14-15).

Fuente de la Vida Eterna

Fuente de la vida eterna
Y de toda bendición;
Ensalzar tu gracia tierna,
Debe cada corazón.
Tu piedad inagotable,
Abundante en perdonar,
Unico ser adorable,
Gloria a ti debemos dar.

De los cánticos celestes
Te quisiéramos cantar;
Entonados por las huestes,
Que lograste rescatar.
Almas que a buscar viniste,
Porque les tuviste amor,
De ellas te compadeciste,
Con tiernísimo favor.

Toma nuestros corazones,
Llénalos de tu verdad;
De tu Espíritu los dones,
Y de toda santidad.
Guíanos en obediencia,
Humildad, amor y fe;
Nos ampare tu clemencia;
Salvador, propicio sé.

Autor: Robert Robinson
Traducción: Thomas Westrup

Tonada: Nettleton
Fuente: Repository of Sacred Music, Part second (1813).
Compositor: John Wyeth

Serif, Sans-serif ¿que tipo eres?

2e52b5fab615b6e622b34428536ea4baA mi me encantan los tipos de letra. Al haber cambiado de ordenador recientemente (bueno, ¡ya hace casi seis meses!) se me olvido de copiar todos mis tipos de fuente de el otro ordenador. Aun y así, me acuerdo de algunos nombres de los que más me gustaban.

Estaba pensando en lo apropiado que es el tema de las fuentes, o los tipos de letra, con la vida de un cristiano.

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” 1 Cor 1.10

Como cristianos, personas que han renacido a vida nueva en Cristo Jesús, tenemos que “hablar todos una misma cosa”. Hay tantas veces que nos efurruñamos porque tal persona o tal organización hace o dice X” – pero nuestra preocupación no es la integridad del evangelio. 

Ahí es donde esta el problema real. El escritor de Galatas indico que “…si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” (Gal 1.8) Si nosotros nos vieramos un ángel del cielo y nos dijera alguna cosa, ¿que haríamos? ¿Analizaríamos lo que dice para ver si concuerda con el Evangelio revelado en la Biblia, o nos dejaríamos llevar por la asombrosidad del momento?styles-fontfam

Y de igual forma, pero al revés, criticamos a hermanos o hermanas por hacer algo diferente que nosotros, cuando el mensaje que dan es el mensaje recibido. Pero lo que nos importa más es que sean de nuestra familia de letra.

Si, es vergonzoso decirlo, pero no nos importa tanto el cuerpo de Cristo, como nuestra preferencia de fuente.

“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;” Romanos 12.4-6

Mi pregunta es ¿se lee claramente el mensaje del Evangelio? Errores tipográficos los puedes tener, no importa el tipo de letra que uses. A lo que me refiero es que quizás la persona u organización no lo tienen todo perfecto (¿y quien si?), pero el mensaje del evangelio es claro y directo.

Pero entonces, ¿cual es el problema? ¿por que interesarnos por algo así?

Porque en los últimos tiempos, Jesús mismo dijo que iban a ocurrir ciertas cosas, y entre ellas dijo:

“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” Mateo 24.10-12

Unos a otros se aborrecerán. El amor se enfriará. Son palabras que nos deben hacer pensar. Pensar en lo que realmente es importante en esta vida. Y de animarnos, a buscar comunion con los que efectivamente estan dando el mensaje como se nos ha dado, y de darnos cuenta que aunque no sean exactamente como nosotros, no son serif, o sans, o quizas no tienen tantos floriponcios, siguen siendo hermanos en Cristo.

Que nuestro resultado sea este: Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; 2 Tes 1.3

Los Decretos Eternos de Dios

LOS DECRETOS ETERNOS DE DIOS.

Hemos estado considerando acerca de las doctrinas de Dios y lo que Él ha querido revelarnos en cuanto a Su ser, Su naturaleza y Su carácter. También hemos hablado sobre los Nombres que Él se aplica a Sí mismo como parte de esa revelación especial. Y hemos llegado a considerar esa doctrina misteriosa y grande de la Santísima Trinidad. Ahora hemos de empezar con otra sección que tiene que ver con las obras de Dios, la actividad de Dios, lo que Dios ha hecho. Pero no debemos comenzar en ella por la creación, que pudiera parecer lo más lógico, y esto es así porque la Biblia nos dice algo sobre la forma en que Dios hace las cosas, y es importante detenernos en ello antes de considerar las propias obras.

Hay, por así decirlo, ciertos principios que caracterizan las obras de Dios y que están más o menos presentes en todas ellas. O con otras palabras: antes de que Dios hiciera el mundo y al hombre, Dios había pensado, había planeado y había determinado ciertas cosas. Hay ciertas cosas que se decidieron en la mente y en el consejo de Dios, en la Santísima Trinidad, antes de que algo fuera creado, y creo que con toda lógica este es el camino que debemos recorrer. En cierta medida, Dios ha hecho lo mismo que hacemos nosotros, que antes de ejecutar muchas cosas las pensamos y planeamos, y debemos empezar por considerar estos planes y pensamientos de Dios.

Pues bien, esta doctrina que vamos a considerar se denomina generalmente como la doctrina de los decretos eternos de Dios, y son las cosas que Dios determinó que sucedieran y ordenó que iban a suceder antes de que el mundo, visible o invisible, fuera creado. Y este es un tema, de nuevo, bastante difícil, pero es tan bíblico que hemos de enfrentarnos a él, tal como nos hemos detenido para hablar de la Santísima Trinidad, aunque se encuentren ambos muy por encima de nuestras mentes. De todos modos, y para nuestro consuelo, no hemos de olvidar que estamos tratando con la mente del Eterno, con algo muy superior a nuestras mentes insignificantes. Las siguientes doctrinas de la creación, del hombre, de la salvación, etc., son más asequibles para nosotros.

Así que no entramos directamente en la creación y la caída, porque si esta doctrina de los decretos eternos se encuentra en la Biblia no debemos obviarla, ya que está en ella con el propósito de que conozcamos mejor a Dios. Ya hemos dicho varias veces que no podemos saltarnos las cosas difíciles, y como leímos en Deu. 29:29 todas las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre. No podemos caer en la tendencia de dejar de lado aquellas cosas que entendamos peor, porque eso nos llevará fácilmente a ir dejando muchas partes de la Biblia que también están ahí y son útiles para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia, 2a Tim. 3:16. Para que lo entendamos con un ejemplo: podemos pensar en las veces que hablamos de Rom. 8 y en las pocas que lo hacemos de Rom. 9.

Así que no podemos dejar partes de la Biblia, porque además, si lo hacemos, estaremos dejando de lado ciertas cosas que son necesarias para conocer a Dios, y esta doctrina nos muestra nuevos aspectos de la gloria de Dios que nos han de llevar a adorarle. El problema, como hemos indicado en otra ocasión, es que hoy día se tiende a dejar a Dios de lado y a comenzar la evangelización, por ejemplo, por el propio hombre. También sucede con las predicaciones desde el púlpito. Y ambas cosas son un error, de modo que si dejamos de lado lo que Dios nos muestra sobre Sí mismo, es seguro que caeremos en otros errores, como han caído muchos cuando no han considerado esta doctrina de los decretos eternos de Dios.

Y, por último, una razón más que podemos dar para estudiar esta doctrina, es que debe producir en el creyente un temor reverente y un gran consuelo, pues no hay nada que reconforte más que saber y tener asumido en el corazón que detrás de mí, una criatura insignificante que pasa por este mundo como un soplo y pronto no estará, detrás de mí y por encima, están los decretos eternos de Dios. Y cuando hablamos de decretos no hemos de entenderlos como si fueran varios que se sucedieron en el tiempo, pues en Dios no hay tiempo. Más bien habríamos de hablar de un único Decreto, con mayúscula, dentro del cual están comprendidos todos los propósitos divinos.

Pues bien, lo primero que hemos de decir es que al acercarnos a esta doctrina debemos desprendernos de todas nuestras ideas preconcebidas, de todos nuestros prejuicios, y de cualquier espíritu partidista que podamos mostrar, entendiendo por ello la tendencia que todos tenemos a defender lo que pensamos o hemos creído por encima de la de saber la verdad. Ya hemos indicado también que todos somos filósofos en el sentido de que “sabemos mucho” y expresamos nuestras opiniones, pero hemos de admitir que al tratar sobre este tema hay cosas que no vamos a comprender, y sólo nos queda aceptarlas como revelación de Dios que nos ha llegado. Así que, de nuevo, os pido espíritu de humildad, espíritu de reverencia, que se acerca a estas cosas con fe y que está dispuesto a admitir sus propias limitaciones; espíritu de niños dispuestos a recibir lo que Dios quiera, con mentes abiertas y no haciendo preguntas o queriendo tener respuestas allí donde no se nos ha revelado. Creo que esto es la fe, la disposición a creer lo que se nos ha dado y no querer saber más de eso.

Lo segundo que quiero resaltar en esta introducción es que nos vamos a encontrar aquí con lo que se conoce como “antinomia”, lo cual se aplica a aquellas verdades que se ofrecen y que están ahí pero que no podemos conciliar, (aparente contradicción entre dos cosas racionales). En última instancia, en la Biblia hay ciertas antinomias, y hemos de aceptarlas por fe, no pretendiendo ser capaces de explicarlas.

Y lo tercero que hemos de tener presente es que cuando consideremos esta doctrina, todo lo que digamos ha de ser coherente con lo visto hasta aquí. Si vamos a estudiar la forma en que Dios hace las cosas hemos de tener cuidado para no decir nada que contradiga lo que sabemos acerca de su omnisciencia, su omnipotencia, Su Santidad, o todas las demás cosas acerca del Ser y la naturaleza de Dios. O de otro modo: por ser Dios como es y quien es, por eso actúa de una forma determinada.

Vayamos ahora a los principios sobre los que descansa esta doctrina.

A) El primero es que Dios tenía, o tiene, desde la eternidad un plan inmutable para sus criaturas. Y no puede ser de otro modo en un Dios inmutable, eterno, omnipresente y omnisciente. La Biblia emplea muchas veces la frase “desde antes de la fundación del mundo” u otras similares, Mat. 13:35, Efe. 1:4, 1a Ped. 1:20. O dicho de otra forma: Dios no hace nunca nada con pocas ganas o poco entusiasmo, nunca hay nada incierto en Sus actividades, nunca improvisa o tiene ocurrencias sobre la marcha. En lo que Él hace no hay nada accidental, nada fortuito, nada imprevisto o nada casual.

Dios tiene un plan eterno y un propósito eterno acerca de la creación, acerca de los hombres y mujeres, acerca de la salvación, acerca de la redención, acerca de la obra de Cristo, acerca de la vida en este mundo, acerca del final del mundo, acerca del destino final de las criaturas, etc. Y es que ha de ser así: todo lo que Dios ha hecho y aún le queda por hacer está dentro de Su plan, está de acuerdo con Su plan, y, por tanto, está prefijado de antemano, está determinado, y es absoluto y cierto que será. Este es el primer principio.

B) El segundo principio es que el plan de Dios abarca y determina todo, todas las cosas y todos los acontecimientos de todo tipo. Si creemos que Dios quiere ciertas cosas, que Dios tiene ciertos fines, (por ejemplo, que Cristo muriera en la cruz), habremos de creer también que Él determina todo lo que sucede y que ha de llevar a esos fines, (nacimiento, entrega por parte de Judas, reacción del Sanedrín y el pueblo, etc, Hec. 2:22-23). Si Dios creó el mundo y decidió que un día sería su final, todo lo que conduce a ese final también ha de estar determinado, y tiene que haber una relación entre todos los acontecimientos y cosas que suceden que van conduciendo a ese final. De modo que esta doctrina de los decretos eternos de Dios, en última instancia, lo que nos dice es que todo está determinado y decretado por Él.

C) El tercer principio, dando un paso más, es aquel que nos lleva a pensar que si todo está decretado, también lo están las acciones libres y voluntarias de las personas. Y aquí ya entramos en algo que nos supera, pero que debemos considerar. Si leemos Efe. 1:10-11 vemos que lo que se indica se aplica a todo, a todo el Cosmos, a todas las cosas que serán reunidas en Cristo, y que será así porque Dios tiene ese propósito. Hay también otros pasajes que nos muestran esto mismo, que Dios controla, gobierna y determina incluso aquellas cosas que a nosotros nos parecen casualidades o fortuitas, Pro. 16:33, Mat. 10:29, Jon. 1:7, Hec. 1:24, 26; 1o Rey. 22:28, 34. No hay casualidad, no hay accidentes para Dios, ni aún una caída de un pelo, Mat. 10:30. Y si miramos nuestras acciones, que son libres, también están controladas por Dios, Pro. 21:1, Efe. 2:10, Fil. 2:13.

D) El cuarto principio es que la Biblia nos dice que aún las acciones pecaminosas de los hombres están en las manos de Dios. Ya lo hemos visto con el caso de Judas con la muerte del Señor, Mat. 26:24, y podemos leer también Hec. 4:27-28. Es decir, el gran pecado de aquellas personas había sido determinado de antemano por el consejo de Dios. (Consejo significa “deseo o propósito”). Lo mismo tenemos en el libro de Génesis con José, Gen. 45:8. Los hermanos habían actuado mal, por envidia, pero José es consciente de que era Dios quien había determinado aquello.

Ahora bien, aquí hemos de decir algo inmediatamente. Y es que si ya sabemos que Dios es Santo, Dios no puede causar el mal, lo que es malo, en ningún sentido y en ninguna forma o grado. Él no puede aprobar lo que es malo, pero permite que agentes malvados hagan cosas que están dentro de Sus planes y que sirven para conseguir Sus fines sabios. Incluso da leyes para que no haya pecado pero permite que éstos se cometan, aunque los limita hasta un punto para que sirvan hasta alcanzar Sus fines, Gen. 50:20.

E) El quinto principio es que al ser Dios como es, todos Sus decretos son incondicionales y soberanos. Sus decretos son eternos; Sus decretos surgen de un Dios omnisciente, Santo y Justo, y, por tanto, no dependen en ningún modo de las acciones de las personas, no están determinados por lo que las personas puedan hacer o dejen de hacer. Los decretos son anteriores y ni siquiera están determinados, como dicen algunos, por lo que Dios sabe de antemano que las personas van a hacer. No es Dios quien está limitado por el proceder de las personas, sino al revés. (Algunos hablan de la elección de Dios como de algo, no que Dios decreta, sino que Dios hace porque ve de antemano cómo van a responder ciertas personas a Su llamado). Los decretos de Dios son incondicionales, y sólo dependen de Su propia voluntad y Santidad. En caso contrario, Dios se convertiría en un ser que tiene que esperar a ver que harán Sus criaturas, en un Dios que tiene que cambiar de planes para acomodarse a las circunstancias cambiantes.

Ahora bien, esto no significa que en este mundo no haya tal cosa como la causa y el efecto; esto no implica que no haya cosas condicionales o condicionadas. Lo que hemos de entender es que cada una de esas causas y efectos, cada acción libre, forma parte del decreto de Dios, porque Él ha decretado que lo que tiene en mente se ha de cumplir, Dan. 4:35, Mat. 11:25-26, donde la clave para entender es: “porque así te agradó”. Tenemos lo mismo en Efe. 1:5 y en todo el capítulo. Pero donde se encuentra esto de modo más evidente es en Rom. 9, especialmente 9:11: Dios había decretado que el mayor sirviera al menor, y se tenía que cumplir, pues dice en 9:13 que amó a uno y a otro aborreció. Y si preguntamos si esto fue a causa de lo que hicieron, la respuesta es que no, que antes de nacer ya eso estaba decretado. La elección de Dios no tenía nada que ver con las obras de aquellos dos.

Por tanto, repetimos: el propósito de Dios es incondicional y soberano, y no hay injusticia en Dios cuando obra así. Él mismo nos prohíbe que lo pensemos siquiera: 9:14-18.

F) Otro principio que debemos indicar es que los decretos de Dios son eficaces, se cumplen necesariamente, lo cual es una consecuencia de Su soberanía y omnipotencia. Lo que Él determina ha de cumplirse, nada ni nadie lo puede estorbar, no puede fracasar, se han de cumplir infaliblemente.

G) El séptimo principio, aunque ya lo hemos indicado, es que los decretos de Dios son coherentes y están en armonía en todas las cosas con Su naturaleza sapientísima, clementísima, justísima y santísima. En otras palabras: no hay contradicción en Dios, no puede haberla. Dios es perfecto y absoluto, y la cuestión de Sus decretos encaja perfectamente con Su Ser. Nosotros no entendemos todas las cosas, y no entendemos porqué Dios decretó permitir el pecado. Es claro que sin ese decreto y permiso nunca hubiéramos conocido cómo es realmente la justicia de Dios, la santidad de Dios, el amor de Dios, y todo lo que tiene que ver con la gloria de Dios en el plan de salvación. Todo esto hubiera quedado sin manifestar, Rom. 3:24-26, y aunque no lo entendemos todo, hemos de concluir que si Él no hubiera decretado permitir el pecado, éste nunca hubiera existido. Cuando estemos en Su presencia tendremos las respuestas a éstas y otras muchas cosas.

Pero hay dos cosas en las que debemos estar seguros: la primera es que Dios no es nunca la causa del pecado, Hab. 1:13; San. 1:13. La segunda es que el propósito de Dios es coherente con el comportamiento de Sus criaturas, y aunque no podemos entender esto, hemos de aceptar que hay decretos eternos de Dios y hay agentes libres y acciones libres. Dios garantiza la libertad, pero al mismo tiempo, Él está actuando para que se realicen sus fines y propósitos. Y si preguntamos cómo puede ser eso, la respuesta la tenemos en Rom. 9:20-23. No podemos ir más allá, y hemos de aceptar ambas cosas que la Biblia nos dice repetidamente.

Y con todo esto creo que se puede obtener una conclusión fácil, y es que la salvación de hombres y mujeres, así como de ángeles, fue determinada por Dios desde antes de la fundación del mundo, y esta salvación ha sido y será por Su beneplácito y por Su gracia. Hemos leído Mat. 11:25- 26, pero también podemos leer Juan 6:37, 39, 44, 65; Juan 17 en donde se repite siete veces que el creyente ha sido dado por el Padre al Hijo; Hec. 13:48; 2a Tes. 2:13; 2a Tim. 1:9; o Rom. 9:20-23 que ya hemos visto. Y si alguien pregunta lo que se indica en Rom. 9:19, a continuación tenemos la respuesta de Dios, la respuesta bíblica. Y esta es la respuesta para nosotros mientras estemos en este mundo.

No podemos llegar a más, no podemos asimilar más, no podemos entender la mente de Dios. No debemos preguntar: “¿Y porqué Faraón; o porqué Jacob y no Esaú?”. Porque la respuesta es: ¿Y quién eres tú? ¿Te estás oponiendo a la mente de Dios? ¿Estás olvidando lo pequeño que eres y cómo eres a causa de la Caída y de tu propio pecado?

También hemos de decir algo acerca del “fatalismo”. Muchas personas dicen que el creer en los decretos eternos de Dios es defender el fatalismo, el cual dice que hay algo como un destino ciego e impersonal del cual no podemos escapar. Esta es una doctrina pagana, y ya hemos dicho que Dios es persona, y Sus decretos están en armonía con Su propio Ser y personalidad. Además, el fatalismo niega la libertad humana y hace a las personas meros autómatas, mientras que Dios no hace esto. Por tanto no estamos a merced de un fatalismo ciego. La doctrina cristiana afirma que todo está en el plan eterno de Dios, el cual se cumplirá para Su gloria y para el bien de Su pueblo, al mismo tiempo que las personas son libres y responsables de sus acciones, mientras que el fatalismo excluye la idea de fines u objetivos finales.

Dios siempre es coherente consigo mismo, y hemos de aceptar lo que claramente nos ha dicho sobre Sus decretos eternos, aceptar lo que ha determinado y decidido desde antes de la fundación del mundo. Y si somos creyentes, si somos hijos de Dios, hemos de saber que lo somos porque Dios lo ha determinado, y nada ni nadie puede estorbar Sus propósitos para con nosotros, nada ni nadie puede quitarnos de Su mano, Juan 10:27-30.

Dios me conocía a mí y mi nombre estaba escrito en el libro de la vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, desde antes que nada fuera hecho y que yo entrara en él. Por eso debemos inclinarnos ante Su Majestad y debemos humillarnos en Su Santa presencia, y debemos aceptar y someternos a la revelación que Él ha querido darnos. ¡Qué así sea!

Tema 9: La Trinidad

LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

Hemos estado considerando los Nombres de Dios, y a través de ellos nos hemos percatado de la riqueza de enseñanza que encierran. Esos Nombres, hemos dicho, nos permiten conocer más a Dios. Y ahora llegamos a la que es la más importante doctrina respecto al Ser de Dios, pero también a la que es la más misteriosa y difícil de todas: la doctrina de la Santísima Trinidad. Y aquí podemos recordar lo que dijimos días antes en cuanto a nuestra dependencia de la revelación de Dios para poder conocerle. Si Dios no nos hubiese hablado de esta doctrina, no habría persona alguna que se la hubiera inventado. Esta doctrina viene en la Biblia y nada más que en la Biblia, y aunque haya muchas religiones y muchos dioses, nadie nunca ha podido decir esto acerca de Dios porque nadie nunca ha podido pensar esto, y lo que sabemos es porque Dios ha querido mostrarlo.

Por tanto, y también como hemos indicado en otras ocasiones, debemos tener, cuando nos acercamos a ella, el mismo sentimiento que tuvo Moisés ante la zarza, y debemos percatarnos que “el lugar a que nos acercamos es tierra santa”. Nos estamos acercando, pues, al misterio de los misterios, al Dios que no podemos expresar ni comprender, y ante lo que ese Dios nos ha dicho de Sí mismo.

Y una cosa más acerca de esta doctrina que debemos indicar: La Trinidad es la doctrina más distintiva de la fe cristiana. El Dios de la Biblia no es ni parecido, como dicen algunos, al dios del Islam, aunque ambas religiones se declaren monoteístas: en un caso tenemos a un dios concebido en la mente humana; en el otro, a un Dios ante el que nos quedamos asombrados por Su misterio. Por tanto, hemos de considerar esta doctrina de la Trinidad, por más difícil que sea, porque a Dios le ha placido decirnos esto acerca de Sí mismo, y nuestra obligación es saber todo lo que nos ha dicho.

Y nos podemos preguntar: ¿por dónde empezamos? Y aquí también creo que es bueno decir algo, aunque sea negativo: no podemos enfocar esta doctrina en términos de filosofía o de nuestros propios pensamientos, pues estamos ante un gran misterio que no podemos comprender y lo único que podemos hacer es admitirlo. Y es que muchos han puesto ejemplos para que entendamos esto de que los tres son uno: el agua en sus tres estados, el sol con su luz y calor, la tierra con la semilla y la flor, etc. Y así, han dicho: se ve la unidad y sin embargo también la división; los tres son uno y uno es los tres. Pero aunque hay buena intención con los mismos, resultan peligrosos porque no hay nada que conozcamos que sea semejante a esta doctrina, con lo cual podemos hacernos una imagen falsa de Dios. Así que estamos ante un gran misterio que no podemos explicar ni concebir; sólo podemos admitirlo, mirarlo con asombro, con temor, con reverencia, con adoración, y admirarnos ante él.

En cierto modo, cuando hemos hablado del amor como uno de los atributos de Dios, cuando hemos dicho que la Biblia nos indica que “Dios es amor”, surge esta doctrina de la pluralidad de personas en Dios, porque si Dios es eterno y ha tenido amor eterno, entonces siempre ha amado, y antes de la creación del mundo ha tenido que amar, lo cual casi nos lleva a la Trinidad, es decir, a lo que la Biblia enseña, que las tres personas de la Trinidad se han amado entre sí perfectamente desde la eternidad.

Y ahora vayamos a lo que nos dice la Biblia, y lo que resaltamos primero es lo que no nos dice. En ninguna parte de la Biblia hay una afirmación que diga que Dios son tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero de forma implícita esta doctrina se encuentra tanto en el A.T. como en el N.T., y se sugiere en muchos sitios que, a primera vista, son inesperados para nosotros.

A) Lo primero que vamos a mencionar es que la doctrina de la Trinidad no significa que haya tres Dioses. Es el llamado “triteísmo”, el cual es lo contrario del “unitarismo”, que indica que en Dios sólo hay una persona y que el Hijo y el Espíritu Santo no son divinos. Fijémonos lo fácil que es desviarnos cuando nos dejamos llevar por nuestros razonamientos en este tema. Y así, unos y otros se culpan de sendos errores. Pero repito: el cristianismo no es triteísta, y esta unicidad de Dios se repite por todo el A.T., Deu. 6:4, confirmado por el Señor en Mar. 12:29. (la palabra “dioses” que aparece en la Biblia se refiere a ídolos, Isa. 42:17, a los jueces, Exo. 22:28, a los que vino la palabra de Dios, Sal. 82:6 y Juan 10:34, y al mismo Satanás, 2a Cor. 4:4). Era el mensaje que se repetía constantemente a los hijos de Israel, pues eran ellos los únicos que poseían tal revelación, y la tenían en medio de naciones paganas con una gran variedad de dioses y diosas. El problema en la época del A.T. era el politeísmo, y la nación de Israel recibe el encargo de proclamar la unidad de Dios y el hecho de que sólo existe un Dios.

También en el N.T. tenemos declaraciones en este sentido: Juan 10:30 (no dos, sino “uno” somos); Juan 5:44; 17:3; Rom. 3:30; 16:27; Gal. 3:20; 1a Tim. 1:17; San. 2:19, hacen referencia a lo mismo. Y, por tanto, aunque no entendamos esta doctrina de la Trinidad, hemos de decir que no creemos en tres dioses, aunque seamos tentados a veces a ello.

B) Una vez asentado este primer principio, una vez admitido que Dios en Su naturaleza es uno, hemos de decir que, sin embargo, existe como tres personas. Y ya nos estamos metiendo en problemas, ¿no es cierto? Porque ¿cómo pensamos en uno que son tres? Y creo que aquí tenemos un problema con el mismo lenguaje, con las palabras que usamos, porque cuando hablamos de personas tenemos en mente a individuos separados. En cambio, la Biblia usa esta palabra y la usa con un significado distinto, porque sigue diciendo que Dios es uno. Y esto no se entiende; yo no lo entiendo y nadie puede entenderlo, y aunque las mentes más grandes de la historia de la Iglesia lo han intentado, nadie ha podido, lo cual se ilustra con aquella historia del niño que hizo un pequeño pozo a la orilla del mar y quería meter toda el agua de ese mar dentro del pozo. No se puede, y lo único que podemos decir es que Dios es uno pero existe como tres personas.

En la Confesión de Fe de Westminster, capítulo 2, III, se nos indica: “En la unidad de la Divinidad hay tres personas, de una misma sustancia, poder y eternidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo”.

C) Veamos ahora algunas citas bíblicas que confirman esto que decimos:

Juan 1:1: parece una contradicción, pero es cierto. El Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. El Verbo es Dios como el Padre es Dios, pero no hay dos dioses.

Juan 10:30; Rom. 9:5; Col. 2:9; Tito 2:13; todas estas citas muestran que no sólo el Padre es Dios, sino que el Hijo es Dios.

También aparecen en los Evangelios atributos que pertenecen a Dios y que se adscriben al Señor Jesucristo: la eternidad, Juan 8:58, la vida en Sí mismo y el poder de otorgarla, Juan 5:26; 17:2; la inmutabilidad, Heb. 13:8; la omnipotencia, Mat. 28:18; la omnipresencia, Mat. 28:20; la omnisciencia, Juan 2:25; conocía los pensamientos de las personas, Juan 1:48; por medio de Él fueron creadas todas las cosas, Col. 1:15-16; todas subsisten por Él, Col. 1:17; Él será el Juez, Juan 5:27, es el soberano, el primero y el último, quien puede perdonar pecados, a quien dijo Tomás “Señor (kyrios, Adonai) mío y Dios mío”, etc. Por eso decimos que el Padre es Dios y que el Hijo es Dios.

Pero también se habla de que el Espíritu Santo es Dios, no una fuerza activa como dicen algunos (pues enseña, capacita, juzga, convence, comunica, manda, prohíbe, pide, se le puede resistir y entristecer, etc): Hec. 5:3-4; puede haber una blasfemia contra Él, Mat. 12:31; tenemos la fórmula del bautismo, Mat. 28:19; la bendición apostólica, 2a Cor. 13:14; se le llama “el otro” Consolador, Juan 14:16. Es omnipresente, Sal. 139:7, omnisciente, 1a Cor. 2:10-11, omnipotente, Isa. 11:2, eterno, Heb. 9:14, creador, Job 33:4, etc.

Evidentemente hay muchos hoy día y a lo largo de la historia que han rechazado esto por no entenderlo, (sólo lo aceptan aquellos a los que ha sido revelado, Juan 5:18) y hay muchos que intentan explicarlo diciendo que no hay tres personas, sino que son distintas formas de revelarse el único Dios, que unas veces lo hace como Padre, otras como Hijo, y otras como Espíritu Santo, de igual modo que un hombre puede ser padre, marido y predicador. Pero no es esto lo que enseña la Biblia: no es un único Dios que se manifiesta en tres formas, ni son tres dioses; son tres personas divinas, y vemos que el mismo Cristo habló de las otras dos personas no refiriéndose a Sí mismo. Incluso hay pasajes donde se nombran a las tres juntas: Luc. 1:26-38; Mat. 3:13-17; Juan 15:26, Efe. 2:18, 1a Ped. 1:2, y de nuevo podemos recordar la fórmula bautismal y la bendición apostólica, Mat. 28:19, 2a Cor. 13:14.

También en el A.T. hay mucha enseñanza acerca del Hijo y acerca del Espíritu Santo, pero como cualquier otra doctrina, ésta de la Trinidad se encuentra más velada y oscura en dicho A.T., sobre todo por el peligro que había del politeísmo, Isa. 6:1, 9-10 y Juan 12:39-41; Isa. 48:16-17; 49:7. Podemos decir que a Dios le interesaba en aquella época fijar definitivamente la idea de que es Uno. Además, para aquel entonces aún no había venido el Hijo encarnado ni se había enviado al Espíritu Santo, y sólo después de ambos sucesos es cuando estamos más en disposición de admitir esta doctrina misteriosa.

Pero podemos ver también algunas citas: Recordamos el Nombre Elohim, (hemos de saber que en hebreo existían palabras distintas para designar a números de personas distintas: el singular es para “uno”, el dual para “dos”, y el plural para “más de dos”, y ya dijimos que la Palabra Elohim denota pluralidad); vemos Gen. 1:26; 3:22, donde se vislumbra la Trinidad; 11:7; Isa. 6:8; 44:6; recordemos también cuando hablamos de las teofanías cuando se revelaba el Ángel del Pacto, que no era la encarnación del Hijo, sino apariciones; Gen. 1:2, en relación con el Espíritu; Exo. 31:2-5, etc. Por tanto podemos concluir que hay una riqueza de enseñanza respecto a esta doctrina de la Trinidad tanto en el A.T. como en el N.T.

D) Un aspecto final de esta doctrina es considerar la relación que existe entre las tres personas. ¿Cuál es esa relación? Y la respuesta que nos da la Biblia es que las tres son coeternas, no están subordinadas entre ellas. Y cuando al Hijo se llama Hijo no se indica que sea menos que el Padre; es igual que el Padre, aunque distinto, Heb. 1:3. En el Credo Atanasiano tenemos la siguiente definición: “El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios; y, sin embargo, no hay tres Dioses sino un Dios. El Padre es el Señor, el Hijo es el Señor, el Espíritu Santo es el Señor, y, sin embargo, no hay tres Señores, sino un solo Señor. Puesto que la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada persona por sí misma es Dios y Señor, la misma verdad nos prohíbe decir que hay tres Dioses o tres Señores”. Y no podemos ir más allá de esto, porque es un gran misterio.

Sin embargo, y es algo muy importante y glorioso que tiene multitud de enseñanza en otros aspectos de la fe cristiana, aunque las tres Personas son iguales y coeternas, para el plan de salvación tenemos lo que se ha llamado “la economía de la Trinidad”. Es decir, se hace una división entre las personas en relación con la obra de salvación, y hay una especie de reparto de tareas: El Padre crea y elige; el Padre planea la salvación, aunque lo hace con el Hijo y el Espíritu; el Padre envía al Hijo para que haga posible esa salvación; y el Padre y el Hijo envían al Espíritu Santo para que aplique la salvación.

Y esto también es asombroso, que las tres Personas de la Bendita Trinidad hayan dividido Su obra para nuestra salvación, que el Hijo se haya puesto a disposición del Padre, y que el Espíritu se haya puesto a disposición del Padre y del Hijo. El Espíritu no habla de Sí mismo, sino que glorifica y testifica del Hijo. El Hijo no habló de Sí mismo, sino que recibió Sus palabras y Su obra del Padre, aunque era igual y eterno. Esta es la Trinidad económica. Había una especie de división en la labor, y sin embargo, una unidad en el propósito y una unidad en el desempeño del mismo. No olvidemos que todo lo que se atribuye a Dios se atribuyen a las tres personas, aunque sea una la que en cada momento resalte más, 2a Cor. 5:19.

Terminamos recordando que esto no cabe en nuestras mentes. Es el mayor misterio de la Biblia y de la fe cristiana. A nosotros nos corresponde, como hijos humildes, recibir esta verdad tal como se nos ha revelado, y caer en admiración, asombro y adoración, Ecl. 4:12. Está por encima de nosotros, pero es cierto, y es especialmente cierto para nuestra salvación.

El Ministro y su Nuevo Testamento Griego

Por J. Gresham Machen (1881 – 1937)

El siguiente ensayo fue impreso originalmente en El Presbiteriano (Febrero, 1918). Este artículo es ahora de dominio público y puede ser libremente copiado y distribuido. La edición electrónica de este libro fue escaneado y editado por Shane Rosenthal para Tinta de la Reforma.

La brecha cada vez más amplia entre el ministro y su Nuevo Testamento Griego puede rastrearse hasta dos causas principales. El ministro moderno protesta contra su Nuevo Testamento Griego o es indiferente hacia él porque se está volviendo menos interesado en su Griego, y segundo, porque se está volviendo menos interesado en su Nuevo Testamento.
La primera objeción es nada más una manifestación de la bien conocida tendencia en la educación moderna a rechazar el estudio de las ramas de “humanidades” (la literatura, la filosofía y las artes en distinción de las ciencias naturales) a favor de estudios que sean obviamente más útiles, una tendencia que es totalmente tan pronunciada en las universidades como lo es en los seminarios teológicos. En muchas universidades el estudio del Griego está casi abandonado; por lo tanto, no sorprende tanto que los graduados no estén preparados para usar su Nuevo Testamento Griego. Platón y Homero están siendo descuidados tanto como Pablo. Una refutación de los argumentos por los cuales esta tendencia se justifica excedería los límites del presente artículo. Sin embargo, baste decir esto – la refutación debe reconocer los principios opuestos que están involucrados. El partidario del estudio del Griego y del Latín nunca debiera intentar defender su causa nada más ante el obstáculo de la “eficiencia.” Algo, sin duda, podría decirse incluso allí; posiblemente podría afirmarse que alguien que esté familiarizado con el Griego y el Latín es realmente necesario para tener conocimiento de la lengua materna, lo cual es obviamente tan importante para salir adelante en el mundo. Pero, ¿por qué no ir directo a la raíz del asunto? El verdadero problema con la exaltación moderna de los estudios “prácticos” a expensas de las ramas de humanidades es que se basa sobre una concepción viciada de todo el propósito de la educación. La concepción moderna del propósito de la educación es que la educación nada más tiene la intención de capacitar al hombre para vivir, pero no para darle aquellas cosas en la vida que hacen que la vida sea digna de ser vivida.

En segundo lugar el ministro moderno está descuidando su Nuevo Testamento Griego porque se está volviendo menos interesado en su Nuevo Testamento en general – menos interesado en su Biblia. La Biblia solía ser considerada como la que proveía la misma suma y sustancia de la predicación; un predicador era fiel a su llamado solamente si tenía éxito en reproducir y aplicar el mensaje de la Palabra de Dios. La actitud moderna es muy diferente. La Biblia no es descartada, claro está, pero es tratada solamente como uno de los recursos, aún cuando todavía es la fuente principal de la inspiración del predicador. Además, una multitud de obligaciones además de predicar y de interpretar la Palabra de Dios son requeridas del pastor moderno. Debe organizar clubes y actividades sociales de una docena de tipos diferentes; debe asumir una parte prominente en los movimientos a favor de la reforma cívica. En resumen, el ministro ha dejado de ser un especialista. El cambio aparece, por ejemplo, en la actitud de los estudiantes de teología, aún en los del tipo devoto y reverente. Una dificultad excepcional en la educación teológica hoy es que los estudiantes persisten en considerarse a sí mismos, no como especialistas, sino como legos. Las cuestiones críticas acerca de la Biblia las consideran como propias para los hombres que se están entrenando para el profesorado teológico o algo similar, mientras que el ministro ordinario, a su juicio, puede contentarse con los asuntos más superficiales a nivel del conocimiento del lego y los problemas que involucran. De esta manera el ministro ya no es un especialista en la Biblia, sino que se ha convertido nada más en una especie de administrador general de los asuntos de una congregación.


La relación de esta actitud moderna hacia el estudio de la Biblia para con el estudio del Nuevo Testamento Griego es suficientemente obvia. Si el tiempo dedicado a los estudios estrictamente Bíblicos debe ser aminorado, obviamente la parte más laboriosa de esos estudios, la parte menos productiva de resultados inmediatos, será la primera en irse. Y esa parte, para los estudiantes insuficientemente preparados, es el estudio del Griego y el Hebreo. Si por un lado el ministro es un especialista – si aquello que le debe a su congregación sobre todas las otras cosas es un conocimiento amplio, científico tanto experimental, de la Biblia – entonces la importancia del Griego no requiere un argumento elaborado. En primer lugar, casi todos los libros más importantes sobre el Nuevo Testamento presuponen un conocimiento del Griego: el estudiante que se halla sin un conocimiento al menos superficial del Griego está obligado a usar, en su mayoría, obras que están escritas, figurativamente hablando, en palabras de una sílaba. En segundo lugar tal estudiante no puede tratar con todos los problemas con un conocimiento de primera mano, sino que en un millar de cuestiones importantes está a merced de los juicios de otros. En tercer lugar, nuestro estudiante sin Griego no puede conocer por sí mismo la forma, lo mismo que el contenido, de los libros del Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento, lo mismo que toda otra literatura, pierde algo en la traducción. Pero, ¿por qué argumentar la cuestión? Todo estudiante científico del Nuevo Testamento sin excepción sabe que el Griego es realmente necesario para su trabajo: la pregunta real es si nuestro ministerio debiese ser realizado solo por estudiantes científicos.
Esa pregunta es solamente una fase de la cuestión más importante que ahora está enfrentando la Iglesia – la cuestión del Cristianismo y la cultura. El mundo moderno está dominado por un tipo de pensamiento que es o contradictorio para el Cristianismo o sino se encuentra fuera de una relación vital con el Cristianismo. Este tipo de pensamiento aplicado directamente a la Biblia ha resultado en la visión naturalista de la historia bíblica – la visión que rechaza lo sobrenatural no solamente en las narraciones del Antiguo Testamento, sino en los registros Evangélicos de la vida de Jesús. Según tal visión la Biblia es valiosa porque enseña ciertas ideas con respecto a Dios y Sus relaciones para con el mundo, porque enseña por símbolos y por el ejemplo, lo mismo que por la presentación formal de ciertos grandes principios que siempre han sido ciertos. Por el otro lado, según la visión sobrenatural la Biblia contiene no nada más una presentación de algo que siempre fue cierto, sino también un registro de algo que ocurrió – a saber, la obra redentora de Jesucristo. Si esta última visión es correcta entonces la Biblia es única; no es nada más una de las fuentes de inspiración del predicador, sino la misma suma y sustancia de lo que tiene que decir. Pero, si es así, entonces, además de cualquier otra cosa que el predicador necesite conocer, debe conocer la Biblia; la debe conocer de primera mano, y ser capaz de interpretarla y defenderla. Especialmente mientras la duda permanece en el mundo en cuanto a la gran cuestión central, ¿quiénes más apropiados que los ministros para que se involucren en la obra de resolver tal duda – sea por instrucción intelectual aún más que por argumentos? La obra no puede ser entregada a unos pocos profesores cuyo trabajo es solamente de interés para ellos mismos, sino que debe ser emprendido enérgicamente por hombres de mente espiritual a lo largo de toda la Iglesia. Pero obviamente, esta labor puede ser asumida con mayor provecho solamente por aquellos que tengan un importante prerrequisito para el estudio de un conocimiento de los idiomas originales sobre los cuales se basa una gran parte de la discusión.




No obstante, si es importante para el ministro usar su Nuevo Testamento Griego, ¿qué se ha de hacer al respecto? Supóngase que algunas primeras oportunidades fueron descuidadas, o que lo que una vez se requirió se ha perdido en el ocupado apuro de la vida ministerial. Aquí podemos salir al frente con audacia con un mensaje de esperanza. El Griego del Nuevo Testamento de ninguna manera es un idioma difícil; un conocimiento suficiente de él puede ser adquirido por cualquier ministro de inteligencia promedio. Y para tal fin se pueden dar dos direcciones sencillas. En primer lugar, el Griego debiera leerse en voz alta. Un idioma no puede aprenderse fácilmente solamente por el ojo. El sonido, lo mismo que el sentido, de pasajes familiares debiese ser impreso sobre la mente, hasta que el sonido y el sentido estén conectados sin el medio de la traducción. Que este resultado no sea apresurado; vendrá por sí mismo si se sigue esta simple directriz. En segundo lugar, el Nuevo Testamento Griego debe ser leído cada día sin falta, incluyendo los Sabbaths. Diez minutos al día es de mucho más valor que setenta minutos una vez a la semana. Si el estudiante mantiene una “vigilia matutina,” se le debe dar un lugar en él al Nuevo Testamento Griego; en todo caso el Nuevo Testamento Griego debe ser leído devocionalmente. El Nuevo Testamento Griego es un libro sagrado, y debe ser tratado como tal. Si se le trata de esa manera, su lectura pronto se convertirá en una fuente de gozo y de poder.

Y lo acosto….

Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (‭S. Lucas‬ ‭2‬:‭7‬ RVR1960)

Al pensar en la Navidad, las imagenes que tipicamente nos saltan a la cabeza son imagenes de los belenes, arboles, regalos, cartas a personajes ficticios y mucha, mucha comida.

El evento de la navidad es singular no tan solo en su significado, sino en la realidad que trajo.

Dios se hizo carne, y habito entre nosotros (Jn 1.14). En la consideracion de estas fechas, queria resaltar un aspecto hoy que resulta como minimo alentador y causa de gloria a Dios.

Vemos en este versiculo que Maria llego al final de sus dias. Habia pasado un tiempo de gestación y no sabemos exactamente con cuanto tiempo habran viajado, ya que el viaje de Nazaret a Belen habria sido largo y arduo. La distancia son unos 170 km, y una persona normal puede caminar unos 4.5 km en una hora, esto serian 38 horas de camino! Pero obviamente no estaban en forma para caminar tanto, Maria estaba a punto de dar a luz, asi que en en vez de las 38 horas que les podria haber tardado, quizas fueran 45 o 50! Lo mas seguro es que tardaran unas dos semanas para hacer el recorrido.

Era una molestia, un trabajo y las palabras “e iban” del vr 3 realmente no nos dejan ver la confusion, movimiento y ajetreo de esos dias.

Finalmente llegan a Belen, y acontecio que los dias de su alumbramiento llegan a su fin.

Lucas nos habla de un meson, y tendemos a pensar en este meson como el tipico de la edad media, donde habia un lugar comun para los viajeros y habitaciones individuales para los huespedes; la palabra que se usa en Lucas, por eso, se utiliza solo una vez mas en el NT, cuando Jesus pregunta a sus discipulos si la habitacion esta lista en Lucas 22.11.

Piensalo, un kataluma para el nacimiento del rey, y un kataluma su ultima noche de ministerio.

Pero esto entonces nos trae una question: que realmente era este kataluma?

Era un hotel? Era un meson de la edad media? Lo mas seguro era una residencia de familiares que vivian en Belen. Recuerda, las personas no hacian los trayectos que hacemos hoy en dia, estaban mucho mas centrados en su localidad. Si salian afuera, buscaban el apoyo de familiares (como hacemos a veces para las vacaciones) para su estancia.

Una casa judia se repartia en dos grandes estancias. Una grande, abierta, denominada kataluma donde las personas dormian y la otra en el piso de abajo, donde estaba la cocina, el fuego y por la noche, los animales.

El hecho de que no hubiera lugar para ellos en el kataluma solo se refiere a que el lugar alto,habitado por personas, no estaba disponible, ya que habian venido muchas personas a Belen.

¿Entonces donde esta el mesonero gruñon, diciendo que no hay lugar? ¿Donde esta la granja llena de animales? Biblicamente, no estan. Es muy posible que hubieran animales, pero no es muy probable como el establo que nos imaginamos, que nos pintan y que decoramos en el belen.

De hecho, algunos argumentan por la amabilidad de esta familia al darles lugar abajo, ya que haria mas calor y mas privacidad al tener al bebe.

¿Que quiere decir esto de envolver en pañales? En ingles se traduce como “ropa de acurrucar” – que es un poco diferente. Si miramos el griego, ¡la verdad es que tampoco no ayuda demasiado! “Y lo envolvio en pañales” es toda una palabra.

Solo sale aqui y despues cuando se les dice a los pastores.

Pero porque se diria a los pastores? No seria evidente un bebe recien nacido en Belen?

Aqui esta la ultima pieza de nuestro puzzle. Estas tiras tenian un proposito. Se usaban con una utilidad especial, y los pastores lo sabian.

Cuando se escogia el cordero perfecto, para llevarlo a sacrificio, se limpiaba bien para asegurarse que no tenia imperfeccion.

Una vez lavado, se envolvian los pies del cordero con unas tiras para que sus pies no volvieran a tocar tierra, y envuelto asi, se llevaba al templo.

Pero hay otro uso. Os acordáis de Larazo? Juan 11.41-44

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Pero hay algo mas cercano a Jesus mismo, en Juan 20.1-7

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.
6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

¿Te das cuenta? A principio, al nacer, es envuelto en tiras de ropa, simbolico de su entrega como cordero perfecto; y al final, al morir, es envuelto, habiendo completado ya su sacrificio perfecto.

Pero los enlaces significativos no se quedan ahi, tenemos un ultimo que podemos mirar hoy: Su madre lo envolvio, y lo acosto en un pesebre.

¿Te imaginas acostar a Dios? Dios, indefenso, bebe, tiene la necesidad de que le recuesten. No puede hacerlo por si mismo.

Ahora bien, que enseñanza podemos sacar de esto, y como vemos que nos afecte? Mirando el resto de versiculos donde esta palabra se usa, podemos sacar una leccion muy aplicable a nuestras vidas:

La siguiente vez que la vemos esta palabra viene en forma de una orden de Jesus a sus discipulos:

Lucas 9.14-17
Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta.15 Así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos.16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente.17 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos.

Aqui Jesus esta proveyendo las necesidades fisicas de todas estas personas. Y que tienen que hacer? NADA. Jesus les da, sin esperar nada a cambio. Solo su fe.

Te das cuenta de la imagen? Dios cuida de ti! Dios te tiene en su mano, cuidando cada momento de tu vida, y lo que te pide es “acuestate, reclinate” – o sea, descansa en El.

Cuando descansamos en Dios, estamos confiando en que EL hara en nosotros. Reposamos en El. Casi literalmente, nos echamos sobre El. Siempre decimos (correctamente) que echamos nuestras cargas sobre El, pero es que a veces nos guardamos un poco de carga sobre nosotros. Pero cuando estas completamente reclinado, ¡no soportas tu propio peso!

Finalmente, la ultima vez que sale (y tercera!) es cuando ya estemos reclinados para siempre: Mat 8.11 (o Luc 7:30, pasaje paralelo) en el reino:

Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

Reclinando para siempre. Descansando para siempre.

¡Que mensaje precioso nos trae el kataluma, el hecho de que el bebe fuera envuelto en pañales, y acostado en un pesebre!

¿Que es todo?

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭16‬ RVR1960)

Cuando a veces le respondes a un niño “todo”, aún le quedan dudas a esa personita de lo que quiere decir todo.

Pero todo es……todo. Más singularmente esta palabra ‘pan‘, nos indica que es cada pieza singular que forman un conjunto. O sea, no es mirándolo de forma total, sino viendo el total a través de lo que lo compone.

Entonces, que dice el versículo: cada parte de la totalidad del mundo no proviene del Padre.

Cuando habla de mundo, utiliza la palabra kosmos, que Winer’s Grammar dice: “worldly affairs; the aggregate of things earthly; the whole circle of earthly goods, endowments, riches, advantages, pleasures, etc., which, although hollow and frail and fleeting, stir desire, seduce from God and are obstacles to the cause of Christ

No es lo creado por Dios, sino lo que el hombre ha torcido y ahora en vez de acercar a Dios, lo aleja de El.

Hemos visto ya esta palabra kosmos unas cuantas veces en este capítulo, avisándonos de que el kosmos y Dios son opuestos.

Pero como buenos hijos, preguntamos “¿y qué quiere decir todo?”

Pedro nos específica tres áreas en las que los cristianos podemos caer, pensando que son divinamente ordenadas, pero no lo son. Provienen de, ‘allos ek‘, el mundo.

Vemos el claro ejemplo de Eva, en Eden:
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer [deseo de la carne], y que era agradable a los ojos [deseo de los ojos], y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría [vanagloria de la vida]; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. (‭Génesis‬ ‭3‬:‭6‬ RVR1960)

1. Los deseos de la carne
Comenzaremos comentando que esto debería estar en singular, ya que tanto el artículo se encuentra en singular como la palabra misma está en singular. Desconozco las razones de porque se ha cambiado en las primeras dos instancias.

Cuando habla aquí de deseo, es la palabra epithumos, ‘epi‘ enfocado en, ‘thumos‘ deseo apasionado.

El resultado depende de en que o a donde se ponga ese deseo. Hay una pasión por Dios que es correcta y hay una pasión por el mundo que no es compatible con la vida espiritual.

En esta vez, habla del deseo de la carne. Sarkos, nuestra carne, no contiene nada bueno. Si la Biblia hablará de “lo bueno de sarkos“….¡no sabríamos que es! Porque cada rincón, hueco, y superficie de la carne está podrida con su pecado y rebelión contra Dios y Su voluntad. Si que es verdad que en algún versículo no se ve negativamente, pero la inmensa mayoría de las veces que sale sarkos es para hablar de la voluntad del hombre no regenerada, la parte que no ha sido cambiada por Dios.

Ahora dime, ¿qué piensas que puedes sacar de el deseo apasionado enfocado de la carne? Algo bueno no. De hecho, todo lo contrario a Dios.

2. Los deseos de los ojos
Ahora tenemos la misma palabra, epithumos, y esta enlazada con nuestros ojos.

El Seol y el Abadón nunca se sacian; Así los ojos del hombre nunca están satisfechos. (‭Proverbios‬ ‭27‬:‭20‬ RVR1960)

La satisfacción verdadera viene de Dios. Nos puede parece que hoy en día estamos en un tiempo más difícil para controlar el tema de el deseo de los ojos, ya que con los avances tecnológicos tenemos más posibilidades de querer más cosas.

Pero Proverbios ya nos habla de este mal, de esta idea que no hay contentamiento, siempre tiene que haber algo mejor, nuevo, diferente.

Estos sentimientos no son de Dios. No provienen de un espíritu quebrantado y entregado, sino un espíritu epithumos, con su deseo ardiente.

El deseo de los ojos es más refinado, más elevado, por así decirlo, que el deseo de la carne, ya que permite que el que está haciéndolo no se sienta tan bajó, sino que es algo más bien intelectual o del corazón.

¡Cuán importante es guardar nuestros ojos, que nuestros corazones no se vayan tras los deseos que se encuentran en lo que vemos!

Un buen versículo, apropiado para el contexto es: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.” (‭Salmos‬ ‭119‬:‭37‬ RVR1960)

3. La vanagloria de la vida
Vanagloria es una de esas palabras que “no me dicen nada”. A ver si me explico, cuando la oigo, o digo, no tiene una asociación en mi mente con algo fuerte. Quizás es por la falta de uso.

Pero ¿que es la vanagloria? ¿Cómo afecta al cristiano y su relación con Dios?

Pues te seré sincero, y me ha sorprendido la respuesta, porque es mucho más válido para nosotros hoy en día de lo que yo me imaginaba.

La palabra es ‘alazoneia‘ que literalmente es el femenino de “curandero charlatán“.

Te presenta un frasco y te dice “esto lo cura todo!” Y trae esperanza a los que no tienen, trae alegría donde antes no había, trae paz, donde antes había conflicto.

El único problema, un problema básico, es que te esta vendiendo una mentira. Es una farsa. No es verdad, es un producto que no solamente no hace lo que se te prometio, es que no hace nada.

“¡Pero si aquella persona parecía estar convencida de ello!” De eso se trata “alanzoneia“.

De hecho, ‘alazon‘ es uno de tres personajes estándar en la comedia grecorromana, y básicamente es el personaje que cree más de sí de lo que realmente es, y no para de hablar de todo lo que ha hecho.

¿Cuantas veces se nos presentan hoy en día posibilidades de presentarnos de una forma diferente a la que realmente somos? Muchas de las redes sociales han traído amargura y tristeza a la vida de muchos, porque ven la “vida” de sus amigos, y se suicidan o llegan a depresiones fuertes porque su vida no es nada en comparación.

Se podría profundizar mucho más en esto, pero lo que sí que es cierto es que vemos que la voluntad de Dios para nosotros es “que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.” (‭2 Corintios‬ ‭1‬:‭12‬ RVR1960)

*********
El deseo de la carne, el deseo de los ojos, la vanagloria de la vida. Todo esto proviene del mundo, no de Dios. Dios trae humildad al corazón del cristiano.

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; (‭Filipenses‬ ‭2‬:‭3‬ RVR1960)

¡Que Cristo sea glorificado!

Amando con la cabeza

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭15‬ RVR1960)

No es muy lógico que Juan, después de todo lo que nos ha estado explicando de luz, tinieblas, verdad y lo que el creyente verdadero está buscando, de repente y casi sin aviso, nos salta con: “No améis al mundo.”

Nuestra primera reacción podría ser casi de indignación. ¿Nosotros? ¿Con lo buen cristianos que somos? ¿Cómo vamos a hacer algo de esta clase, amar al mundo?

Pero si Juan lo escribe, es porque tiene pesó. Y una vez que nos bajamos del burro, nos damos cuenta de la debilidad que hay en nuestros cuerpos y mente para esta consumidos, centrados y activos en las cosas de este mundo.

Para aclarar, tenemos que volvernos al Griego para suplir algunas deficiencias de traducción, y ampliar un poco más el sentido.

Las dos primeras palabras traducidas como “améis, y ama” son exactamente la misma palabra, n25 de Strong’s: agapao.

Agapao es “un afecto discriminatorio que involucra selección y elección”.

Juan no habla tanto aquí de estar enamorado, de estar sumergido en el mundo, sino simplemente que sea lo que prefieras. Lo que, si dado a escoger sin consecuencia, te decantarías por ello.

Porque, a contrario de lo que se cree popularmente, el amor es una elección. Tu decides seguir tu corazón o tu decides guiar tu corazón.

Juan nos dice que no debemos decantarnos por el mundo, que nuestros deseos y pensamientos no se deben centrar en el. Debemos, voluntariamente, seguir la perfecta voluntad de Dios, reflejada en Su Palabra, porque entonces, podremos decir que el “ágape“, un amor sin expectativas ni interés propio, del Padre está en nosotros.

¿Nuevo nuevo?

Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭7-10‬ RVR1960)

Cuando alguien te dice que tiene algo nuevo, ¿qué significa? Podría tener varios significados, y pueden hacer que tengas una forma de pensar u otra. Por ejemplo, yo puedo decir que tengo coche nuevo, y cuando lo ves, te das cuenta de que no es “nuevo, nuevo” sino que es nuevo para mi.

De la misma forma, Juan en estos versículos comienza a hablar de un mandamiento, y es importante que entendamos que Juan no esta diciendo que el esta trayendo a la mesa algo “nuevo, nuevo” sino algo que ya sabían, profundizado

Vines dice “kainos (2537) denota ‘nuevo’ de lo que uno no está acostumbrado o usa, pero no nuevo en tiempo, reciente, sino de una naturaleza contrastada con lo viejo”.

Continua diciendo que está palabra también se refiere a “fresco” – con lo cual nos ayuda a entender mucho mejor el contexto de estos versículos.

Podemos mirar los versículos en los que Jesus “refresca” unos mandamientos:

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (‭S. Mateo‬ ‭5‬:‭21-22‬ RVR1960)

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. (‭S. Mateo‬ ‭5‬:‭27-28‬ RVR1960)

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. (‭S. Mateo‬ ‭5‬:‭21-22, 31-34, 38-39, 43-45‬ RVR1960)

Juan les está diciendo aquí “no es que no sea verdadero lo que sabéis ya, sino que os lo voy a decir de otra forma”.

¿Y qué es esto que Juan quiere comunicar?

Que no vale simplemente decir con tus labios que amas a Dios, sino que tienes que, repito, ESTAS OBLIGADO A, amar a tu hermano,

Quizás piensas que tu no aborreces a tu hermano, porque al fin y al cabo, ¿quien afirma aborrecer a alguien?

Son palabras fuertes. Pero podemos mirar el griego y nos ayudara a poder entender el porque es un mandamiento fresco: es un comparativo.

No es que lo odies a muerte, sino que lo amas menos, le tienes menos estima, no le miras con tanto aprecio.

Esto si que nos pasa a todos. Nos cae mejor uno que otro, menospreciamos la obra de uno porque no está al ‘nivel’ que nosotros, pero creo que va incluso más allá.

Si este ‘aborrecer‘ es un comparativo, te hace falta algo para compararlo, ¿verdad? El versículo mismo nos da a que lo estamos comparando: estar en la luz, o sea, nuestra relación con Dios.

Sí dices que amas a Dios y amas menos o menosprecias a tu hermano, estás en tinieblas.

Tantas veces, una y otra vez la Biblia nos habla de este amor entre los hermanos. Que Dios nos ayude a orar unos por otros, y a hablar bien los unos de los otros.