02 ¿COMO PUEDO SABER QUE SOY SALVO?

Algunas personas dicen que son salvas, y lo saben. Están absolutamente seguras de que Dios las ha salvado y les ha dado la vida eterna, porque han creído en el Señor Jesucristo como su Salvador.

¿Podemos estar seguros de ser salvos mientras aun estamos en este mundo? Claro que sí. El apóstol Juan escribió que “sabemos que hemos pasado de muerte a vida”, 1 Juan 3:14. Pablo dijo a los creyentes de Tesalónica que les había llevado el evangelio con la convicción completa de que es la verdad, 1 Te- salonicenses 1:5. Sabía que la gente podía seguramente ser salva si creía en este mensaje del Evangelio. “Seguridad” quiere decir saber con certeza que es salvo.

¿Quién puede tener esta seguridad?

Sólo los que han creído en Cristo. Estas personas han nacido de nuevo por medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios, y han sido hechos miembros de la familia de Dios, Juan 1:12,13. Algunas personas confían en otras cosas para ser salvas en vez de confiar en Cristo, pero se darán cuenta más tarde de que estas cosas no pueden salvarles. Sólo las ovejas del Señor Jesucristo pueden estar seguras de que tienen la vida eterna y regocijarse por esto, Juan 10:27,28.

¿Cómo puede una persona obtener seguridad? Primero pensemos en cómo NO obtenemos seguridad:

1. No por medio de nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos pueden engañarnos. Una persona puede sentirse bien aunque esté gravemente enferma. Las cinco vírgenes insensatas en Mateo 25:1-13 se sentían listas para entrar a la fiesta de las bodas pero fueron dejadas afuera. Lo mismo se aplica a la gente de quien leemos en Mateo 7:22,23, y Lucas 13:25-27. Es posi- ble que una persona se sienta salva cuando en realidad está con- fiando en su religión y no en Cristo. Millones de personas han sido engañadas de esta manera. Los sentimientos nunca pueden dar a una persona la seguridad de que tiene la vida eterna, pero cuando una persona está segura que es salva probablemente se sentirá contenta.

Aquí está el orden correcto:

1. Aprendemos acerca de nuestros pecados, y la salvación que Dios ha provisto para nosotros.

2. Creemos estos hechos y aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, en arrepentimiento y fe.

3. Nos sentimos felices porque sabemos que somos salvos.

Por lo tanto tenemos:

1. HECHOS
2. FE
3. SENTIMIENTOS

2. No por pertenecer a alguna iglesia u obedecer las reglas de nuestra propia religión. Ninguna de estas cosas puede salvarnos ni darnos la seguridad de que tenemos la vida eterna. Al terminar un servicio evangelístico el predicador puede pedir a la gente alzar la mano, o ponerse de pie para mostrar que quiere creer en Cristo, pero hacer esto no le dará a nadie la seguridad que es salvo. Tal vez se sentirá salvo por un tiempo, pero cuando vengan las dificultades, de pronto podría empezar a dudar si fue salvo o no. No dejemos que Satanás nos haga pensar que estamos seguros cuando en verdad no estamos con- fiando en Cristo.

Ahora vamos a pensar en cómo PODEMOS estar seguros:

1. El testimonio de la Palabra de Dios. El apóstol Juan escribió los versículos 9 a 12 de 1 Juan 5 para que podamos creer en el nombre del Hijo de Dios, y estar seguros de que somos salvos, 1 Juan 5:13. No dejes de leer estos versículos. Todos los días creemos en el testimonio que los hombres dan cuando creemos las cosas que dicen. Seguramente debemos creer lo que Dios dice que pasará cuando creemos en Su Hijo. Cualquiera que cree en el Hijo tiene vida eterna. ¿Cómo lo sabemos? ¡Porque Dios lo dice!

Abraham estaba seguro que Dios iba a darle un hijo aunque él y su esposa eran demasiados viejos para tener hijos. ¿Por qué estaba seguro? El creyó lo que Dios le había dicho, Romanos 4:20,21. Noé edificó el arca en que él y su familia fueron salvados. ¿Qué le hizo pensar que habría un diluvio? El creyó lo que Dios le había dicho, Hebreos 11:7.

Rahab pidió a los espías que juraran no destruir la familia de su padre y darle algo que probara que guardarían su promesa, Josué 2:12. ¿Qué le dieron? Su promesa. Le prometieron que ella y su casa no serían destruidos con el resto de la ciudad. Rahab creyó sus palabras y ellos hicieron lo que habían pro- metido, Josué 6:22,23.

El ángel del Señor pasó por toda la tierra de Egipto para des- truir al hijo mayor en cada hogar. Dios le dijo al ángel que no entrara en ninguna casa donde el padre de familia había puesto la sangre sobre la puerta de afuera. Los hijos primogénitos sabían que estaban seguros porque Dios lo había dicho, Exodo 12:13. La sangre los hizo seguros. La Palabra de Dios les hizo estar seguros.

¿Qué trae el verdadero entendimiento? Colosenses 2:2 

2. El testimonio del Espíritu Santo. Leemos sobre el testimonio del Espíritu Santo en tres distintas maneras en el Nuevo Testamento:

Su testimonio A nosotros. El Espíritu Santo nos da Su testimonio, Hebreos 10:15. ¿De qué testifica? De la obra que terminó el Señor Jesucristo en la cruz por nosotros y que es suficiente para salvarnos. El nos dice que los creyentes son hechos perfectos para siempre por causa de ese sacri- ficio, Hebreos 10:14.

El Espíritu no nos habla frecuentemente acerca de la obra que El hace en nosotros; El nos hace pensar en la obra del Señor Jesucristo por nosotros.

Su testimonio CON nosotros. El Espíritu Santo se une a nues- tros espíritus para declarar que somos Hijos de Dios, Ro- manos 8:16. La persona que ha nacido de nuevo sabe que él es un hijo de Dios y el Espíritu Santo también lo dice. Nuestros propios espíritus y el Espíritu Santo están de acuerdo en que somos hijos de Dios.

Notemos otra vez que el Espíritu Santo mismo une Su testimonio con el de nuestros espíritus, la parte de nosotros que piensa y juzga las cosas, y no a nuestros cuerpos o nuestras almas para hacernos sentir bien.

Su testimonio EN nosotros. Los que creen en el Hijo de Dios tienen el testimonio del Espíritu Santo dentro de sí mismos para decirles que el valor de la muerte de Cristo va a durar para siempre, 1 Juan 5:10. Los que creen en el Hijo de Dios tienen un testimonio fuera de ellos. Este testimonio es la Palabra de Dios. También el testimonio dentro de ellos, el testimonio del Espíritu Santo. Este testimonio no está completamente separado de la Palabra de Dios, porque el Espíritu hace que la Palabra de Dios hable a sus corazones y conciencias.

01 La Fe y cómo se consigue

Primero pensemos en la gran palabra FE. La Biblia dice:

1. Nuestros pecados son perdonados por medio de la fe en Cristo, Romanos 3:25.
2. Dios considera que estamos bien con El si tenemos fe, Romanos 4:5.
3. Hemos sido puestos bien con Dios por la fe y ahora te- nemos paz para con El, Romanos 5:l.
4. Somos salvos por la gracia de Dios por medio de la fe, Efesios 2:8.
5. Ningún hombre puede agradar a Dios sin fe, Hebreos 11:6.

Estos son algunos de los muchos versículos en el Nuevo Testamento que muestran que la fe es muy importante. El último versículo, especialmente, muestra muy claramente que necesitamos la fe para poder agradar a Dios. Vemos, pues, que no podemos conocer a Dios sin fe.

Puesto que la fe es tan importante, es necesario que entendamos claramente lo que es y como podemos obtenerla.

Lo que la fe NO es

Una persona puede estar de acuerdo en que algo es cierto, pero no actuar conforme a ello. Esta persona no tiene fe. Agrippa fue así. Creyó lo que Pablo predicó mas no aceptó al Señor Jesucristo como su Salvador, Hechos 26:27,28.

Hay gente que cree todo lo que oye, pero esto tampoco es verdadera fe. Otros creen cualquier cosa que les parece maravillosa aunque no la entiendan.

¿Qué es la fe?

Tener fe es estar seguro de las cosas que esperamos, estar cierto de las cosas que no podemos ver, Hebreos 11:1.

La fe incluye tres cosas, y las tres son necesarias para que una persona tenga fe:

1. Tiene que saber los hechos que Dios ha revelado a los hombres.

2. Tiene que creer estos hechos y estar de acuerdo en que son verdaderos.

3. Tiene que aceptar estos hechos para sí mismo y creer en el Señor Jesucristo de quien hablan.

Una persona puede saber y creer los hechos que Dios ha revelado, pero no recibe la salvación si no pone su confianza en Cristo, y solamente en Cristo.

Como ejemplo, pensemos en Pedro caminando sobre el agua, Mateo 14:22-29. El Señor le dijo que caminara sobre el agua, y Pedro sabía que el Señor Jesús era el Hijo de Dios. El también creía que Cristo era capaz de impedir que se hundiera en el mar. Entonces actuó según lo que creía: salió del barco y comenzó a caminar sobre el agua.

Otro ejemplo, Génesis 15:1-6:

1. Abraham oyó las palabras de Dios, versículo 4.

2. Estaba seguro de que Dios podía hacer lo que había prometido, versículo 5.

3. El creyó en el Señor, versículo 6.

También piensa en Pablo, Hechos 27:21-25:

1. Oyó el mensaje de Dios por medio del ángel, versículo 24.

2. Creyó en Dios, versículo 25.

3. Actuó según su fe cuando contó a los otros las buenas nuevas, versículo 22.

¿Cómo puede una persona obtener la fe?

Tú y yo creemos muchas cosas y confiamos en mucha gente. Por ejemplo, tomamos cierta medicina porque creemos que va a ayudarnos. Subimos al autobús para ir al centro porque con- fiamos en el chofer, y creemos que nos llevará a donde deseamos ir. Pero, esta no es la clase de fe que necesitamos para ser salvos. ¿Cómo, pues, podemos obtener la fe que salva?

Romanos 10:17 nos dice que obtenemos la fe por medio de oír la Palabra de Dios. No es necesario oír la Palabra de Dios con nuestros oídos. Podemos leer la Palabra de Dios en la Biblia, o en un libro o tratado. De otro modo ¡un sordo no podría ser salvo!

¿Qué debemos creer o en dónde debemos poner nuestra fe?

En el Nuevo Testamento leemos acerca de Simón Pedro, cuando él tuvo solamente poca fe, Mateo 14:31; acerca de un oficial romano, quien tuvo gran fe, Mateo 8:10; y acerca de la fe de Abraham, que lo hizo fuerte, Romanos 4:20. Es muy deseable para una persona tener una fe fuerte como Abraham, pero es aun más importante que pongamos nuestra fe en la Persona apropiada. Es mucho mejor tener poca fe en una medicina buena, que tener mucha fe en una medicina que no sirve. El objeto verdadero de nuestra fe es el Señor Jesucristo, y seremos salvos si creemos en El, Hechos 20:21; Colosenses 1:4. Si confiamos completamente en Cristo estaremos tan seguros como Dios nos puede hacer. Noé y su familia estuvieron segu- ros porque estaban en el arca, no solamente porque Noé tuvo fe. Noé entró en el arca porque creyó y obedeció a Dios.

¿Cuáles son los resultados de la fe?

La Biblia nos habla acerca de muchas cosas que son el resultado de la fe, pero sólo mencionaremos algunas:

1. Dios está complacido cuando sus hijos tienen fe, Hebreos 11:5,6. El está muy contento de vernos simplemente confiando y aceptando Su Palabra.

2. Los hombres son salvos y justificados cuando tienen fe en Cristo, Romanos 5:1; Efesios 2:8,9; Hechos 26:18; y el creyente debe vivir por fe, 2 Corintios 5:7; Hebreos 10:38.

Tomado del libro “12 LECCIONES PARA NUEVOS CREYENTES” de C.E. Tatham