COMO SERVIR AL MAESTRO

Este es un tema muy importante para cada creyente que ama al Señor y desea agradarle. Es necesario que entendamos esta verdad, pero es aún más necesario que la obedezcamos.

Dios da a cada cristiano alguna obra que debe hacer por El. Ve Marcos 13:34. Hoy en día, mucha gente piensa que sólo los ministros, o pastores, pueden servir a Dios, pero esto no es lo que enseña la Biblia. La Palabra de Dios dice que la Iglesia es como un cuerpo humano, con muchas distintas partes que trabajan todas juntas. La cabeza dirige todas las partes: las manos, los pies, los oídos, la lengua, y todo lo demás. Cada uno tiene una obra importante para hacer que es distinta de la de los otros miembros del cuerpo; y cada parte ayuda a todo el cuerpo. Las distintas partes no pelean las unas contra las otras sino que se ayudan mutuamente. El cuerpo necesita cada parte, y las diferentes partes dependen las unas de las otras. El pie derecho necesita el pie izquierdo, los dedos se necesitan el uno al otro, y también todas las otras partes.

 

Lee con cuidado los siguientes versículos: 1 Corintios 12:12- 32; Romanos 12:4-8; Efesios 1:19-23. Estos versículos nos enseñan, por lo menos, tres grandes verdades:

  1. Cristo, en el cielo, es la Cabeza de la Iglesia.
  2. El cuerpo de Cristo, en la tierra, incluye cada creyente verdadero.
  3. La Cabeza da a cada creyente una obra especial que hacer, la cual hace en el poder del Espíritu Santo. Dios no diseñó miembros ociosos en el cuerpo.

Ahora consideremos lo siguiente:

  1. El Maestro a quien servimos.
  2. La razón de nuestro servicio.
  3. Cristo examinará nuestro servicio.

El Maestro a quien servimos

El Nuevo Testamento enseña claramente que Cristo es nuestro Salvador y Señor. Cristo es nuestro Salvador, y nos libra del castigo de nuestros pecados. Cristo es nuestro Señor, y tiene la autoridad para decirnos qué debemos hacer; también espera que lo hagamos. Mucha gente acepta a Cristo como su Salvador para no ir al infierno, pero algunos no entienden que El es también su Señor. Muchos son hipócritas, porque le llaman “Señor” pero fallan en hacer las cosas que El les manda. Sólo cuando entendamos que Cristo es Señor de nuestras vidas podremos servirle bien. El apóstol Pablo se llamaba a sí mismo esclavo de Jesucristo, Romanos 1:1, y quería hacer sólo Su voluntad en todas las cosas.

Lee los versículos siguientes, que enseñan muy claramente que Jesucristo es Señor; Lucas 2:11; Hechos 2:36; Romanos 10:9; Colosenses 2:6; 1 Pedro 3:15.

 

¿Cuál de estos cinco versículos dice que

Cristo es Señor?_______________________
Jesús es Señor? _______________________
Cristo Jesús es Señor?__________________

La razón de nuestro servicio

Siempre tenemos una razón para hacer alguna cosa, y la razón es más importante que el hecho mismo. Dios ve lo que está en nuestros corazones, y sabe si le servimos para agradarle y glorificarle a El, o para que los hombres nos aplaudan a nosotros. El Señor Jesucristo condenó a los fariseos, porque actuaron como si quisieran servir a Dios, pero sus razones verdaderas eran que los hombres hablaran bien de ellos. Sus acciones eran muchas veces buenas, pero sus motivos para hacerlas eran totalmente malas.

Dios ofrece una recompensa a cualquiera que da un vaso de agua a un cristiano, Marcos 9:41. Un vaso de agua es una cosa pequeña, pero esta persona lo hace porque quiere mostrar su amor hacia el Señor. Su motivo es correcto, y esto es lo importante.

Vemos esto también en la vida de David, 2 Crónicas 6:8,9. David quiso edificar una casa a Dios porque amaba a Dios y quiso honrarle. Dios no permitió que David lo hiciera, pero lo felicitó porque se había ofrecido a hacerlo.

Es muy importante para cada uno de nosotros servir a Dios, pero debemos preguntarnos, por qué Le estamos sirviendo. Debemos hacer todo sólo para la gloria de Dios, 1 Corintios 10:31.

Sólo el Señor conoce nuestros pensamientos y la razón por la que Le servimos y no debemos juzgar las razones de otros, 1 Corintios 4:5. Sin embargo estas razones serán muy importantes en aquel día futuro cuando el Señor examinará nuestro servicio.

 

Cristo examinará nuestro servicio

No debemos juzgar el servicio de otros. El Señor lo hará cuando traiga a la luz nuestros secretos, y revele los propósitos escondidos de los corazones de los hombres. Todo cristiano tiene que comparecer ante Cristo para ser juzgado por El, 2 Corintios 5:10. En ese momento cada hombre recibirá de Dios la alabanza que merece, 1 Corintios 4:5.

El Señor Jesús pagó el precio de mis pecados cuando El murió en la cruz, y Dios nunca me juzgará por ellos. Sin embargo, en el futuro, el Señor va a juzgar mi servicio por El como creyente. El Señor no decidirá si seré salvo, sino si recibiré una recompensa.

Nuestra recompensa dependerá de lo que el Señor piense de nuestro servicio a El. La cosa importante no es cuánto trabajo hacemos por el Señor, sino qué clase de trabajo. En aquel día, la calidad del trabajo de cada hombre será probada por el fuego. Si soporta la prueba, el hombre recibirá una recompensa, 1 Corintios 3:13,14. Lee también Hebreos 10:35; 11:26; 2 Juan 8; Apocalipsis 22:12.

Este juicio tendrá lugar después de que el Señor se haya llevado a la Iglesia al cielo.

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