Mirando hacia adelante – ¿pesimista u optimista?

Efesios 5.15-17

Mirad, pues, diligentemente, cómo andáis; no como necios, sino como sabios; aprovechando cada oportunidad del bien hacer, porque los días son malos. Por lo cual no seáis insensatos, sino entended cuál sea la voluntad del Señor.

Para un optimista, todas las puertas tienen manetas y visagras. Para un pesimista, tienen cerrojos y pestillos. A veces como creyentes, nos encasquillamos en una de estas dos respuestas tipicas a las circumstancias: optimista u pesimista. Al comenzar un año nuevo tenemos la impresion de hacer balance del pasado y prevision de futuro. Podemos mirarlo de diferentes formas, quizas algunos mirais al pasado y veis frustración, desengaño, tristeza y dolor y por lo tanto mirais al futuro con expectación, ilusión y esperanza. O por lo contrario quizas habeis sentido tal tristeza que pensais que no es posible que mejore la situacion. El apostol Pablo nos da unos elementos, no de pesimismo ni de optimismo, sino de confianza en que no es por suerte ni por fuerza, sino por la mano divina de Dios que ocurren las cosas.

Y si es por la mano divina, ¿cual debe ser nuestro enfoque? ¿Como tendriamos que ver el futuro, o incluso este presente que tenemos ahora mismo?

Pablo nos indica que tenemos que 1) mirar como andamos, 2) aprovechar el tiempo y 3) entender la voluntad de Dios.

1. Mirar como andamos.

“Mirar diligentemente como andais” es andar exactamente, o precisamente. La palabra para andar es “peripateo” – peri siendo alrededor, y pateo, pues andar. Significa el circulo completo de lo que haces. Tiene la idea de que estas en una montaña.

Muchas veces no caemos en un afan desbocado por el mal, sino en un afan desbocado por el bien. A veces somos culpables de vivir demasiado rapido. Pronunciamos juicio rapido, demasiadas decisiones instantaneas, hablamos demasiado rapido, reaciconamos demasiado rapido, contestamos aun sin saber la pregunta! Incluso es posible que

en nombre de Dios vayamos demasiado rapido, tenemos que darle a fondo porque la vida no para y no nos da panico no llegar a todo. Intentamos ganar al mundo a Cristo de forma rapida. Vamos antes de estar preparados, hablamos antes de tener algo para decir, enseñamos antes de aprender, intentamos construir alto antes de cavar hondo.

¿Que pasa cuando haces las cosas deprisa? Normalmente salen mal. La idea no es comprarte un planificador y apuntarte lo que tienes que hacer o no. Es en seguir las palabras del Salmo 46.10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;”. Dios hace mas en nosotros cuando nosotros estamos quietos y reconocemos que no hay nada en nosotros que pueda suplir ni mejorar ni ayudar al plan de Dios.

2. Aprovechar el tiempo.

Esta palabra, exagoradzo, significa comprar de vuelta, o algo que previamente tuyo. Tambien significa aprovechar la compra de algo para algo futuro. En la RV1960 pone que tenemos que aprovechar el tiempo, pero el griego se asemeja mas a lo que nos dice la version moderna: aprovechando cada oportunidad del bien hacer.

Dias malos nos tientan a desesperarnos y rendirnos – decir “no conseguiremos nada con este mundo” por lo mal que esta todo. Podemos pensar que Pablo lo tenia mejor.

Pablo escribe estas palabras mientras está encadenado a unos guardias en una cárcel romana. El emperador era un hombre con el nombre de Nerón, una excusa pervertida para un rey. En poco tiempo incendiaría Roma y culparía a los cristianos. Más tarde ordenaría a Paul decapitado. Y Éfeso era una ciudad totalmente entregada al paganismo. En la época de Pablo, era la ciudad más importante de la provincia romana de Asia. Cerca de la costa, Efeso sirvió como un centro para el comercio internacional. Era una ciudad próspera, bulliciosa y en auge. Si hubiera existido una Guía de Fodor para Efeso en el primer siglo, habría mencionado el famoso Templo de Artemisa. Esa fue la gloria de la antigua Éfeso. Artemisa fue llamada Diana por los romanos. Pero se referían a lo mismo. Artemisa era la diosa del sexo. Su templo fue considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. La porción central contenía una estatua de una mujer con muchos pechos, simbolizando libertad sexual sin restricciones. La gente se metia en un frenesí religioso y luego seguia sus deseos lujuriosos. Un escritor

antiguo dijo de los Efesios, “Su moral es inferiores a los animales.” La astrología, la magia negra, y la hechicería se unió a la perversión sexual para producir una forma degradada de la idolatría que contenía la antigua Éfeso en sus garras.

¡Las cosas que nos hacen la vida difíciles como creyentes son las que nos ayudan a alumbrar mas por Cristo! GC Morgan dijo: “Los dias de corrupción moral ofrecen oportunidades especiales de grandes empresas por el reino de Dios”. Cuanto mas oscura la noche, mas brilla la luz.

3. Entender la voluntad de Dios

La pregunta eterna – ¿cual es la voluntad de Dios para mi vida?

Debemos recordar que cuando hablamos de la voluntad de Dios, en realidad estamos hablando de dos cosas diferentes, la voluntad soberana y la voluntad sobre sus mandamientos. La primera, la soberana, es aquella que no puedes quebrantar. No hay nada que vaya en contra de esa voluntad. Es el plan soberano que Dios tiene y que incluye, por ejemplo que Cristo fuera crucificado. Otro ejemplo es 1a Pedro 3.17, que nos dice que podemos padecer por hacer el bien, si esa es la voluntad de Dios. Puede ser la voluntad de Dios que suframos.

Hay otra voluntad, por eso, que si se puede quebrantar y no hacer. Esta es la voluntad sobre sus mandamientos. No todos los que dicen “Señor, Señor” entran al cielo, sino los que han hecho la voluntad del Padre. No todos la hacen. 1Tes 4.3 nos dice: “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesus.” Cuando es la ultima vez que no estabas agradecido por algo? Ahi estabas pecando en contra de la voluntad expresada de Dios.

Estos versículos nos instan a entender la voluntad de Dios. Y sabemos que la primera no puede ser, porque Dios ha decidido que eso sea encubierto a nuestros ojos. Pero si que podemos entender su voluntad sobre sus mandamientos. Hay tres etapas:

1. la voluntad de Dios esta revelada con una autoridad suprema y decisiva: la Biblia. Necesitamos tener una mente renovada para comprender y aceptar lo que Dios ordena en las Escrituras.

2. nuestra aplicación de la verdad bíblica a situaciones nuevas, que pueden o no aparecer referidas en la Biblia. La Biblia no nos dice con quién casarnos, o qué coche conducir, o si debemos comprar una casa, o dónde pasar nuestras vacaciones, qué movil debemos comprar, o qué clase de zumo de naranja tomar. Y así, otras miles de decisiones que debemos tomar. Lo que necesitamos tener es una mente renovada, que esté tan moldeada y que sea tan gobernada por la voluntad de Dios revelada en la Biblia, que seamos capaces de ver y valorar toda circunstancia relevante con la mente de Cristo; y discernir qué es lo que Dios nos está llamando a hacer. Esta actitud es muy diferente a estar constantemente tratando de escuchar la voz de Dios diciéndonos qué debemos hacer. Las personas que tratan de guiar sus vidas escuchando voces, no están de acuerdo con Romanos 12:2. Existe una enorme diferencia entre: orar y trabajar por una mete renovada que discierna cómo aplicar la Palabra de Dios (por un lado) y el hábito de pedirle a Dios que nos dé una nueva revelación sobre qué debemos hacer (por otro lado). La adivinación no requiere transformación. Lo que Dios quiere que tengamos es una mente renovada, una nueva forma de pensar y juzgar, y no simplemente información nueva.

3. la gran mayoría de las veces que actuamos en la vida sin una reflexión consciente antes de actuar. Me arriesgaría a decir que un buen 90-95 % de nuestro comportamiento no es premeditado. O sea, la mayoría de nuestros pensamientos, actos, y acciones son espontáneos. Son simplemente un desbordamiento de lo que tenemos dentro. Jesús dijo: “[…] Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas. Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio” (Mateo 12.34-36). ¿Por qué hago referencia a esta parte de la voluntad de Dios en cuanto a los mandamientos? Por una razón. Porque Dios dice mandamientos tales como: «No te enfades. No seas orgulloso. No codicies. No estés ansioso. No seas celoso. No envidies». Y ninguna de esas acciones (la ira, el orgullo, la codicia, la ansiedad, los celos y la envidia) son premeditadas, simplemente salen del corazón sin reflexión o intención consciente. Y a causa de ellas, somos culpables. Esas acciones quebrantan la voluntad de Dios.

Así, Pablo nos dice que miremos la enteridad de nuestra vida, todo lo que ella es, la analicemos, que aprovechemos las oportunidades que se nos vienen a la mano, las cosas que tenemos que hacer para el bien, y debemos entender (una palabra que significa una resolución despues de haberlo estudiado!) la voluntad de Dios. Por lo tanto, somos optimistas, o pesimistas? Mientras que el presente puede ser fuente de pesimismo, a la larga, y sabiendo que Cristo ha vencido la muerte y porque El vive, nosotros viviremos nos debe hacer optimistas Bíblicos. ¡Son días magnificos para poder vivir!

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¡Aprovecha cada día para Dios!

2 comentarios sobre “Mirando hacia adelante – ¿pesimista u optimista?

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