03 Mis Dos Naturalezas

Todo creyente tiene dos naturalezas y tenemos que entender esto si queremos crecer y progresar como cristianos. Cuando nacemos en este mundo recibimos la naturaleza vieja que tam- bién se llama la carne. Recibimos la naturaleza nueva cuando creemos en Cristo y somos nacidos de nuevo. Esta naturaleza nueva también se llama “espíritu”. El Señor lo dejó muy claro cuando dijo que el Espíritu da a luz al espíritu, Juan 3:6.
En la Biblia la palabra “carne” tiene dos significados. A veces quiere decir el cuerpo físico como en Juan 3:6. Otras veces quiere decir el hombre viejo, la naturaleza pecaminosa, la cual todos recibimos como descendientes de Adán. En esta lec- ción hablaremos acerca del segundo sentido.

La palabra “espíritu” también se usa para el propio espíritu del hombre: cada hombre tiene cuerpo, alma y espíritu, 1 Tesalonicenses 5:23. La naturaleza nueva también se llama espíritu por ser opuesta a la carne.

Entenderá la diferencia entre las dos naturalezas al leer los siguientes versículos:

CARNE
Juan 3:6 Efesios 4:22 Romanos 7:23 Romanos 8:7,8

ESPIRITU (No el Espíritu Santo)
Juan 3:6 Efesios 4:24 Romanos 7:22 2 Pedro 1:4

Estas dos naturalezas siempre están luchando la una contra la otra. Nuestra naturaleza vieja se opone a lo que la naturaleza nueva quiere. Nuestra naturaleza nueva se opone a los deseos de la naturaleza vieja. Las dos naturalezas son enemigas, por lo tanto no podemos hacer lo que queremos, Gálatas 5:17.

Muchos creyentes nuevos no tienen victoria en sus vidas porque no saben:
l. qué es la carne
2. qué es la vida nueva
3. cómo obtener la victoria.

Vamos a ver lo que enseñan las Escrituras sobre estas cosas.

1. La carne
Nada puede hacer que la carne o la naturaleza vieja sea mejor. En Jeremías 17:9 leemos que nuestros corazones son muy malos y no podemos confiar en ellos. Malas ideas salen del corazón del hombre, y estas ideas lo guían a hacer toda clase de cosas malas, Marcos 7:21-23. La carne es el enemigo de Dios, no obedece, ni puede obedecer, las leyes de Dios. Algunas per- sonas hacen las cosas que agradan a la naturaleza vieja; éstas no pueden agradar a Dios, Romanos 8:7,8. En Juan 6:63 leemos que la carne para nada aprovecha. La persona inconversa no puede obedecer, agradar ni entender a Dios, Efesios 2:3; 1 Co- rintios 2:14.

No perdemos la carne cuando nacemos de nuevo. Eso es lo que la Biblia enseña y nuestra propia vida nos muestra que es verdad. Pablo sabía que en su naturaleza vieja no había nada bueno, Romanos 7:18; y nos dijo que no debemos hacer nada para agradar, o satisfacer, la carne, Romanos 13:14. No lo hu- biera dicho si ya no tuviéramos la naturaleza vieja.

La carne no mejora después de ser salvos. La carne sólo puede producir carne, Juan 3:6. Nunca podrá ser cambiada a la naturaleza nueva ni ser mejorada de alguna manera. Siempre es la enemiga de Dios, Romanos 8:7, y parece ser aun más mala, después de que una persona es nacida de nuevo que lo que era antes. Esto es porque el Espíritu Santo ha venido a morar en la persona y revela cuán depravada es la carne. Es lo mismo aun después que una persona ha sido cristiano por muchos años; su naturaleza es tan mala como la de un inconverso malvado. La carne tal vez se muestra de una manera distinta en cada cris- tiano, pero es la misma carne vieja.

Los dos hijos de Abraham son un cuadro de las dos naturalezas. Ismael habla del hombre natural o la naturaleza vieja. Isaac es un cuadro del hombre espiritual, o la naturaleza nueva. Al principio Ismael no causó ningún problema en el hogar, pero al nacer Isaac empezó el conflicto, Génesis 21:9. De la misma manera la naturaleza vieja no me hace infeliz hasta que reciba la naturaleza nueva. Entonces comienza la lucha.

2. La naturaleza nueva
Un verdadero hijo de Dios no sigue pecando porque tiene la naturaleza de Dios dentro de sí. No puede continuar en pecado porque Dios es su Padre, 1 Juan 3:9. Notemos tres cosas acerca de la naturaleza nueva:

1) La naturaleza nueva viene de Dios. Recibimos la natura- leza vieja de Adán cuando nacimos en este mundo, y recibimos la naturaleza nueva de Dios cuando nacimos de nuevo. La na- turaleza vieja es completamente mala, pero la naturaleza nueva es totalmente buena. También es llamada la naturaleza divina, 2 Pedro 1:4.

2) La naturaleza nueva no puede pecar, 1 Juan 3:9 y 5:18. Eso es cierto de todos los creyentes, no sólo de unos pocos que son especialmente espirituales. Claro que no quiere decir que el creyente nunca peca (lee 1 Juan 2:1), sino que no continúa pecando. La propia naturaleza de Dios está en el cristiano, y esta naturaleza no puede pecar. Un árbol sólo puede producir la fruta según su propia naturaleza, por ejemplo, una higuera sólo puede producir higos, Santiago 3:12. De la misma manera, la naturaleza de Dios en mí sólo puede producir lo que es bueno.

Lee Romanos 8:8 y 1 Juan 3:9 y compara estos dos versículos.
¿Qué es imposible según 1 Juan 3:9? __________________________________________
¿Qué es imposible según Romanos 8:8? __________________________________________

3) La naturaleza nueva disfruta de las cosas de Dios. Pablo dijo que su hombre interior se deleitaba en la ley de Dios, Romanos 7:22. La naturaleza nueva motiva al creyente a diri- girse a Dios en oración como lo hizo Pablo, Hechos 9:11; y a la Palabra de Dios para alimentación, como el niño recién nacido, 1 Pedro 2:2. Los que tienen la naturaleza nueva aman a otros creyentes, 1 Juan 3:14, y esto nos ayuda a saber que somos salvos. Esas son unas de las maneras en que la naturaleza nueva se manifiesta.

3. Cómo tener la victoria como cristiano
Hay dos clases de cristianos: los que hacen lo que la natura- leza vieja quiere que hagan, y los que obedecen a su naturaleza nueva. Lee 1 Corintios 3:1-4 y 2:15. ¿Cómo podemos obedecer a nuestra naturaleza nueva y llegar a ser cristianos espirituales?

Cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz, Dios juzgó mis pecados. Estos pecados son el resultado de mi naturaleza peca- minosa. El perdona mis pecados, pero condena mi naturaleza pecaminosa. Yo debo hacer lo mismo si quiero agradarle. Pien- sa en los tres versículos siguientes:

1)  Filipenses 3:3 nos dice que no debemos confiar en la carne ni en nada que podamos hacer. La carne es mala, y nunca producirá nada que agrade a Dios.
2)  Romanos 13:14 nos manda no hacer nada que agrade a nuestra naturaleza pecaminosa.
3) En Romanos 8:13 se nos dice que demos muerte a las acciones pecaminosas de la vieja naturaleza. Dar muerte significa juzgarnos a nosotros mismos, y tendremos la vic- toria en nuestras vidas solamente si nos juzgamos a nosotros mismos y a nuestros pecados, 1 Corintios 11:31. Los israelitas tuvieron que usar cuchillos cortantes en ellos mismos antes de que pudieran esperar tener la victoria en la tierra de Canaán. Usaron estos cuchillos cortantes en Gilgal, que llegó a ser el campamento de los ejércitos vic- toriosos de Israel, Josué 5:2,3,9; 10:23. Este es un cuadro del cristiano que se juzga a sí mismo y sus pecados, entonces consigue la victoria en su vida.

Podemos hacer estas cosas sólo en el poder del Espíritu Santo.

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