Año nuevo, ¡al gimnasio!

Desecha las fábulas profanas y de viejas, y ejercítate para la piedad. Porque el ejercicio físico para poco aprovecha; pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa para la vida presente y para la venidera. 1 Timoteo 4:7-8

Cada año que empieza parece que hay un lugar que se llena mas que otros. No son los supermercados ni las zapaterias, aunque si que en tiempos de rebajas ¡se ven abordados! No, a partir del 1 de enero, el edificio que ves mas aumento de gente es el gimnasio. Mucha gente se apunta al gimnasio, o se acuerda que esta pagando la cuota del gimnasio y se proponen perder esos kilos de mas, o conseguir tener una figura “10”.

Pablo, aquí hablando a Timoteo, le indica una cosa para dejar y una cosa para hacer. Esta es la ley de substitución que vemos a traves de toda la Biblia. Al dejar algo malo, reemplázalo con algo bueno o positivo.

En primer lugar, Pablo de indica que deje “las fábulas profanas y de viejas”.  Esta palabra para desechar es que tu tiempo es demasiado valioso para considerar estas fábulas. No llevan a ninguna parte, asi que son inutiles. Profano es que no lleva a la adoración de Dios. De viejas es literalmente creencias de mujeres mayores sin conocimiento.

Pero después Pablo le dice a Timoteo que se “ejercite” para una cosa. Esta palabra, γυμνάζω, gumnazo, vemos nuestra palabra “gimnasio” en ella.  Literalmente es  “ejercer intensamente, como un atleta profesional. Presume disciplina completa, necesaria para estar en “condición óptima” (agilidad total, habilidad, resistencia). Esto se obtiene sólo de un entrenamiento constante y riguroso. Transmite la adquisición de la competencia a través de la práctica – ejercicio regular con resistencia graduada (el elemento físico también se incluye con el espiritual de estar en el “gimnasio de Dios”).”

Esta palabra sale solamente 4 veces en el NT, en este pasaje de 1 Timoteo y tambien:

Heb 5.14: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Heb 12.11: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

2 Pedro 2.14: Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.

Entonces, ¿qué es lo que Pablo le menciona encarecidamente que se tiene que fortalecer? ¿Qué es esto tán importante en la que tiene que tener un entrenamiento constante y riguroso?

La palabra es piedad. Pero tenemos que desmitificar un poco esta palabra, porque si miramos en el RAE, nos da una definición de piedad que no concuerda con la definición bíblica: “Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión.” Pero la palabra que nos conscierne es “εὐσέβεια”, eusebia, y habla propiamente de la respuesta interior de alguien a las cosas de Dios que se manifiesta en reverencia. Se expresa naturalmente en reverencia a Dios, es decir, lo que él llama sagrado, digno de veneración.

Simplemente, podriamos decir que es el “carácter y conducta determinados por el principio de amor o temor de Dios en el corazón “.

Por tanto, hay dos partes a la piedad. Primero, está la actitud hacia Dios de “reverencia y respeto”. En segundo lugar, también está el hacer lo que es agradable a Dios, como el “deber” que le debemos. El hermano Clinton Hamilton reconoce estos dos aspectos de la piedad y escribe del cristiano que “desarrolla un profundo respeto y reverencia por Dios será uno que comience a exhibir en su conducta una piedad constante hacia Dios”.

1. La piedad como una actitud
Como actitud, la piedad es la cualidad interior de la persona  que reconoce, a partir de las diversas evidencias, que el todopoderoso Creador existe y por lo tanto busca activamente desarrollar una relación espiritual con Él. En 1 Tim. 4.8, esta espiritualidad interior debe ser preferida sobre los “ejercicios corporales físicos”. En el versículo 7, los “ejercicios” en los que una persona piadosa debe involucrarse son aquellos que desarrollan más la piedad. En 1 Tim.6: 11 la piedad se pone en contraste con el seguir de los deseos de la carne y el mundo. La piedad es una mente puesta en asuntos espirituales (Rom.8: 5-6).

2 Ped 1.5-7: vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

La piedad, como una actitud, impregna todas las virtudes cristianas que Pedro enumera, ya que es el factor motivador detrás de nuestro crecimiento como cristianos. No crecemos y no podemos crecer como cristianos sin antes tener el deseo de ser más espirituales, que es la actitud de la piedad. En su folleto sobre “Las gracias cristianas”, James Tolle escribe: “De hecho, las gracias de la virtud, el conocimiento y el dominio propio, así como la paciencia, deben ser santificados e inspirados por la piedad, de modo que el pensamiento de Dios es traído a todos, para que comiencen y terminen con Dios “(p.52). La piedad es requerida, entonces, para aquellos que buscan a Dios y para aquellos que buscan ser más como la Naturaleza Divina (2 Pedro 1: 4).

2. La piedad como deber
La piedad también tiene sus frutos. Debe haber el “hacer” lo que agrada a Dios. Debemos tener cuidado, sin embargo, de no confundir las acciones de algunos como acciones de piedad. La moralidad sola no es piedad, ya que no puede ser motivada por la piedad y la reverencia por Dios. Las exhibiciones de “espiritualidad” o “religión” también pueden ser acciones no motivadas por el deseo de agradar a Dios. A veces podemos tener “envidia” de algunos porque “ellos” parecen ser más espirituales y religiosos. Aparentan la piedad (orgullosamente llevando cruces, brazaletes WWJD, camisetas con mensajes “cristianos); quizas hablan aparentemente piadosamente (“¡Alabado sea el Señor!”, “Tener una relación personal con Jesús”, etc.) y sus vidas parecen ejemplificar la piedad (moralidad, haciendo buenas obras). Pero, las Escrituras dirían que practican una “forma de piedad” (2 Timoteo 3: 5), ¡y no la verdadera piedad!

En el Nuevo Testamento la piedad es un producto de seguir la verdad. ¡Éste es un punto importante! La piedad siempre es el resultado de obedecer la verdad. Vine comenta varios versículos sobre esta línea de pensamiento y dice: “En 1 Timoteo 6: 3 ‘la doctrina que es según la piedad’ significa lo que es consistente con la ‘piedad‘, en contraste con las falsas enseñanzas, en Tito 1: 1 , “La verdad que es según la piedad” es la que produce la “piedad” en 1 Timoteo 3:16, “el misterio de la piedad” es la “piedad“, tal como está encarnada y comunicada a través de las verdades de la fe acerca de Cristo …

Así, uno es piadoso y actúa piadosamente sobre la obediencia de la verdad, y donde no hay obediencia de la verdad ¡no puede haber verdadera piedad o espiritualidad!

3. Los frutos de la piedad
En lugar de una falsa “forma de piedad”, hay verdaderos frutos de piedad que se manifiestan. Piensa en una persona que consideras piadosa. ¿Cómo son? Por lo general, consideramos a alguien que es piadoso de ser consciente por lo espiritual y vivir de tal manera que exhiba esta mentalidad espiritual en su vida. ¿En qué consiste? Aquí hay algunos ejemplos.

Una persona piadosa busca a Dios en los términos de Dios. Cornelio fue llamado un hombre devoto porque buscó agradar a Dios (Hechos 10: 2). La palabra “devoto” es una forma de la palabra para “piedad”. Que Cornelio era “devoto” se puede ver en su respuesta a la predicación del evangelio por Pedro (Hechos 10: 44-48). Cada vez que uno obedece los términos de perdón de Dios, estas actuando de manera piadosa.

Una persona piadosa adora a Dios “en espíritu y en verdad” (Jn 4:24). Cada vez que uno sigue la voluntad de Dios sobre cómo adorarle, entonces uno está siendo piadoso. El culto es nuestro intento de dar algo de nosotros mismos a Dios. Es el “fruto de nuestros labios” (Hebreos 13:15) y la presentación de nuestros cuerpos como “sacrificio vivo” (Romanos 12: 1). La adoración es nuestra piedad interior que se expresa a Dios en alabanza a través de nuestros cuerpos físicos.

Una persona piadosa muestra respeto y reverencia por Dios estudiando y obedeciendo Su Palabra. A menudo se nos dice que nuestra respuesta a la Palabra de Dios está directamente relacionada con nuestra relación con Dios. Por ejemplo, Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). ¡Respetar a Dios significa que debemos respetar su Palabra! Naturalmente, el crecimiento espiritual resulta como uno se convierte en un producto de la palabra (1 Timoteo 4: 13-15).

Una persona piadosa es aquella que actúa correctamente, reacciona adecuadamente y no deja ninguna duda en la mente de nadie que es un hijo u hija de Dios. Dios es visto en esta persona desde adentro hacia afuera y desde afuera hacia dentro.

No es de extrañar que la piedad es tán importante que los cristianos cultiven. Debemos ejercitarnos, ir al gimnasio, y fortalezernos en nuestra piedad. Simplemente no podemos ser hijos fieles de Dios sin piedad.

 

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