1 Timoteo, Estudio

¿Qué ejemplo eres?

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 13 Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. 14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 15 Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
1 Tim 4.12-16

Muchas veces cuando leemos este pasaje, lo que nos resalta es que Pablo le dice a Timoteo que nadie (ninguno) tenga en poco su juventud. Realzamos la necesidad de poder ser quienes somos sin importar lo que otros piensen de nosotros o como nos vean. Traducido al lenguaje actual sería lo de “Así es como soy; si te gusta, bien. Si no, ya te apañarás.” ¿Es eso lo que esta diciendo Pablo? ¿Abroga un pasotismo bíblico? 

Si tenemos en cuenta el resto del pasaje, también considerando el resto de el Nuevo Testamento y la Biblia, nos damos cuenta de que no es lo que Pablo esta diciendo, ni mucho menos. Pero como estamos acostumbrados a que en nuestra sociedad el centro “soy yo” – tenemos la tendencia a leer pasajes de las Escrituras de la misma forma. Pero aquí el centro de la  indicación efectivamente es hacia un individuo, pero no para su crecimiento, aunque también ocurre, sino para el crecimiento de los que están a su lado. No es por uno mismo, sino por los que le rodean.

Pablo le dice que ninguno tenga en poco, pero esta palabra va mas allá, (καταφρονέω/kataphroneo) para indicar un desprecio activo y abierto. No esta hablando de que alguien te dice alguna cosa que no le gusta de ti. Esta hablando de los que por la juventud, o la novedad de ser cristiano, existe un desprecio. Esto lo hacemos, ¿verdad? Quizás no lo exteriorizamos, y nos da vergüenza cuando nos damos cuenta de lo que hemos hecho, pero lo hacemos: Si llevo yo más años que tu en esta iglesia, ¿cómo me vas a enseñar ahora tu a mi? ¿Es que eres mejor que yo?

Así que Pablo le va a decir seis cosas en las que tiene que ser patrón; y para conseguir ser patrón en esas seis cosas, debe ocuparse en tres.

Ya que es más lógico, miraremos primero en que se debe ocupar, y luego veremos el resultado, el patrón.

OCUPATE:

  1. La lectura
    1. ἀνάγνωσις / anagnosis  – vemos en esta palabra una palabra más: gnosis, que quiere decir conocimiento. Se refiere a una lectura en voz alta, normalmente durante el culto en la sinagoga y para el aprendizaje de dicha lectura. Lleva consigo el reconocimiento del texto. ¡Cuántas personas hay que no pueden escuchar en voz alta proclamada la Palabra de Dios!
  2. La exhortación
    1. ἀνάγνωσις / paraklesis – se define esta palabra como un “llamado intimo” de alguien que esta dando el veredicto de Dios. Esta “instancia santa” se usa del Señor directamente motivando e inspirando a los creyentes que lleven a cabo Su plan, entregando Su mensaje particular a alguien. Depende del contexto puede ser exhortación, aviso, ánimo o consuelo.
  3. La enseñanza
    1. διδασκαλία / didaskalia – viene de didasko, enseñar, pero esta es enseñanza propiamente aplicada: es doctrina cristiana (enseñanza) especificamente como se extiende a las aplicaciones propiamente dichas de la vida.

Entonces tenemos esta lectura en voz alta, una lectura de reconocimiento y de aprendizaje, luego exhortación, esta voluntad de ser usado por Dios para exhortar, dar un aviso, ser de ánimo o consuelo; finalmente la enseñanza: agarrando la doctrina que se encuentra en la Palabra de Dios y aplicandola a la vida diaria, la vida cotidiana.

Si en estas tres cosas nos aplicamos, las seis cosas de ser ejemplo no nos serán gravosas ni dificultosas, porque estaremos poniendo nuestro enfasis no en ser el ejemplo perfecto sino en buscar ocuparnos correctamente. 

SE EJEMPLO:

  1. Palabra -este logos simplemente quiere decir una palabra sacada por conclusion mental. O sea, es un razonamiento que produce cosecha verbal. Si nuestro pensamiento esta inmerso en la Palabra (al estar leyendo como se nos insta en #1) nuestra palabra será sazonada correctamente con la Verdad y no nuestra opinion. Cuanto cuidado debemos tener de que cuando se nos pregunte sobre algo, el ejemplo que demos sera de compartir lo que dice Dios y no lo que nos parece a nosotros. Si quiero saber lo que alguien piensa, voy a ir a alguien que me va a decir algo que me gusta, ¡al menos! Y aqui también entra #2, el poder ayudar a alguien mediante un llamado verbal.
  2. Conducta – ἀναστροφή/anastrophe – curiosa palabra: ana quiere decir “de abajo para arriba” o como diriamos en castellano, de arriba a abajo. Strophe es girar. Literalmente es “un giro de arriba a abajo.” Quiere decir el cambio que hay en lo exterior por el cambio realizado en lo interior. Tantas veces queremos ver cambio exterior sin buscar el cambio interior. ¿Porque hay tantas personas que hacen el bien, pero no son de Cristo? Porque han sido recompensadas por una mascara, por la ilusión de “que bien lo has hecho” y la palmadita de la espalda. Pero esto no aprovecha al hombre en su destino eterno. Y aún más, cuando debes ser ejemplo de que este cambio es real. No puedes pedir una cosa y no estar dispuesto a cambiar personalmente.
  3. Amor – ἀγάπη/agape – es una preferencia moral. Muchas veces lo usamos para referir el amor de Dios hacia la humanidad, ya que su amor no tiene un condicionante. Romanos 5.8 nos indica que “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Pero, ¿nosotros cómo mostramos este amor agape?
    1. Rom 13.10: El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
    2. 1 Jn 4.18: En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
    3. 2 Cor 2.4: Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo.
    4. 1 Tim 1.5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida.
  4. Espiritu – πνεῦμα/pneuma  – esta palabra es la que se usa del “Espiritu Santo”, pero mayoritariamente cuando tiene el adjetivo santo delante. Aquí no lo encontramos, por lo tanto se refiere a otra cosa. La palabra en si es simplemente viento o impulso, y es por donde va Pablo: el ejemplo que debes dar en lo que te mueve, que es lo que te hace hacer lo que haces. ¿Cual es el espiritu que te impulsa a moverte para realizar una acción? ¿Es nacido de un deseo puro de amar y agradar a Dios? ¿O nace de miedo, de contienda, de envidia, de avaricia?
  5. Fe – πίστις/pistis – fe, o para que nos entendamos mejor: fidelidad. Dicho de una forma más: es la persuasión de la voluntad de Dios. Fe o fidelidad no proviene del hombre en si; es separado de la confianza que uno mismo genera. La fe es la persuasión de algo cierto porque la Palabra de Dios nos habla de su certeza. Es porque Dios impulsa en mi e implanta en mi que entonces puedo tener fe. Recuerda: creer y tener fe son dos cosas diferentes. Tener fe es mucho más alla que simplemente creer. Rom 10.17: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Rom 14.23 “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”
  6. Pureza – ἁγνεία/hagneia – es limpio o puro. La raiz es hagnea  que habla de la santidad de aquello que era ceremonialmente limpio. Nos habla de la necesidad de no tener la mezcla de ser culpable e inocente. Debemos ser honestos en nuestro andar, en nuestro pensar, reflejando y demostrando el cambio generado.

 

 

 

 

 

 

 

1 Timoteo, Estudio

Año nuevo, ¡al gimnasio!

Desecha las fábulas profanas y de viejas, y ejercítate para la piedad. Porque el ejercicio físico para poco aprovecha; pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa para la vida presente y para la venidera. 1 Timoteo 4:7-8

Cada año que empieza parece que hay un lugar que se llena mas que otros. No son los supermercados ni las zapaterias, aunque si que en tiempos de rebajas ¡se ven abordados! No, a partir del 1 de enero, el edificio que ves mas aumento de gente es el gimnasio. Mucha gente se apunta al gimnasio, o se acuerda que esta pagando la cuota del gimnasio y se proponen perder esos kilos de mas, o conseguir tener una figura “10”.

Pablo, aquí hablando a Timoteo, le indica una cosa para dejar y una cosa para hacer. Esta es la ley de substitución que vemos a traves de toda la Biblia. Al dejar algo malo, reemplázalo con algo bueno o positivo.

En primer lugar, Pablo de indica que deje “las fábulas profanas y de viejas”.  Esta palabra para desechar es que tu tiempo es demasiado valioso para considerar estas fábulas. No llevan a ninguna parte, asi que son inutiles. Profano es que no lleva a la adoración de Dios. De viejas es literalmente creencias de mujeres mayores sin conocimiento.

Pero después Pablo le dice a Timoteo que se “ejercite” para una cosa. Esta palabra, γυμνάζω, gumnazo, vemos nuestra palabra “gimnasio” en ella.  Literalmente es  “ejercer intensamente, como un atleta profesional. Presume disciplina completa, necesaria para estar en “condición óptima” (agilidad total, habilidad, resistencia). Esto se obtiene sólo de un entrenamiento constante y riguroso. Transmite la adquisición de la competencia a través de la práctica – ejercicio regular con resistencia graduada (el elemento físico también se incluye con el espiritual de estar en el “gimnasio de Dios”).”

Esta palabra sale solamente 4 veces en el NT, en este pasaje de 1 Timoteo y tambien:

Heb 5.14: pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Heb 12.11: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

2 Pedro 2.14: Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.

Entonces, ¿qué es lo que Pablo le menciona encarecidamente que se tiene que fortalecer? ¿Qué es esto tán importante en la que tiene que tener un entrenamiento constante y riguroso?

La palabra es piedad. Pero tenemos que desmitificar un poco esta palabra, porque si miramos en el RAE, nos da una definición de piedad que no concuerda con la definición bíblica: “Virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión.” Pero la palabra que nos conscierne es “εὐσέβεια”, eusebia, y habla propiamente de la respuesta interior de alguien a las cosas de Dios que se manifiesta en reverencia. Se expresa naturalmente en reverencia a Dios, es decir, lo que él llama sagrado, digno de veneración.

Simplemente, podriamos decir que es el “carácter y conducta determinados por el principio de amor o temor de Dios en el corazón “.

Por tanto, hay dos partes a la piedad. Primero, está la actitud hacia Dios de “reverencia y respeto”. En segundo lugar, también está el hacer lo que es agradable a Dios, como el “deber” que le debemos. El hermano Clinton Hamilton reconoce estos dos aspectos de la piedad y escribe del cristiano que “desarrolla un profundo respeto y reverencia por Dios será uno que comience a exhibir en su conducta una piedad constante hacia Dios”.

1. La piedad como una actitud
Como actitud, la piedad es la cualidad interior de la persona  que reconoce, a partir de las diversas evidencias, que el todopoderoso Creador existe y por lo tanto busca activamente desarrollar una relación espiritual con Él. En 1 Tim. 4.8, esta espiritualidad interior debe ser preferida sobre los “ejercicios corporales físicos”. En el versículo 7, los “ejercicios” en los que una persona piadosa debe involucrarse son aquellos que desarrollan más la piedad. En 1 Tim.6: 11 la piedad se pone en contraste con el seguir de los deseos de la carne y el mundo. La piedad es una mente puesta en asuntos espirituales (Rom.8: 5-6).

2 Ped 1.5-7: vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

La piedad, como una actitud, impregna todas las virtudes cristianas que Pedro enumera, ya que es el factor motivador detrás de nuestro crecimiento como cristianos. No crecemos y no podemos crecer como cristianos sin antes tener el deseo de ser más espirituales, que es la actitud de la piedad. En su folleto sobre “Las gracias cristianas”, James Tolle escribe: “De hecho, las gracias de la virtud, el conocimiento y el dominio propio, así como la paciencia, deben ser santificados e inspirados por la piedad, de modo que el pensamiento de Dios es traído a todos, para que comiencen y terminen con Dios “(p.52). La piedad es requerida, entonces, para aquellos que buscan a Dios y para aquellos que buscan ser más como la Naturaleza Divina (2 Pedro 1: 4).

2. La piedad como deber
La piedad también tiene sus frutos. Debe haber el “hacer” lo que agrada a Dios. Debemos tener cuidado, sin embargo, de no confundir las acciones de algunos como acciones de piedad. La moralidad sola no es piedad, ya que no puede ser motivada por la piedad y la reverencia por Dios. Las exhibiciones de “espiritualidad” o “religión” también pueden ser acciones no motivadas por el deseo de agradar a Dios. A veces podemos tener “envidia” de algunos porque “ellos” parecen ser más espirituales y religiosos. Aparentan la piedad (orgullosamente llevando cruces, brazaletes WWJD, camisetas con mensajes “cristianos); quizas hablan aparentemente piadosamente (“¡Alabado sea el Señor!”, “Tener una relación personal con Jesús”, etc.) y sus vidas parecen ejemplificar la piedad (moralidad, haciendo buenas obras). Pero, las Escrituras dirían que practican una “forma de piedad” (2 Timoteo 3: 5), ¡y no la verdadera piedad!

En el Nuevo Testamento la piedad es un producto de seguir la verdad. ¡Éste es un punto importante! La piedad siempre es el resultado de obedecer la verdad. Vine comenta varios versículos sobre esta línea de pensamiento y dice: “En 1 Timoteo 6: 3 ‘la doctrina que es según la piedad’ significa lo que es consistente con la ‘piedad‘, en contraste con las falsas enseñanzas, en Tito 1: 1 , “La verdad que es según la piedad” es la que produce la “piedad” en 1 Timoteo 3:16, “el misterio de la piedad” es la “piedad“, tal como está encarnada y comunicada a través de las verdades de la fe acerca de Cristo …

Así, uno es piadoso y actúa piadosamente sobre la obediencia de la verdad, y donde no hay obediencia de la verdad ¡no puede haber verdadera piedad o espiritualidad!

3. Los frutos de la piedad
En lugar de una falsa “forma de piedad”, hay verdaderos frutos de piedad que se manifiestan. Piensa en una persona que consideras piadosa. ¿Cómo son? Por lo general, consideramos a alguien que es piadoso de ser consciente por lo espiritual y vivir de tal manera que exhiba esta mentalidad espiritual en su vida. ¿En qué consiste? Aquí hay algunos ejemplos.

Una persona piadosa busca a Dios en los términos de Dios. Cornelio fue llamado un hombre devoto porque buscó agradar a Dios (Hechos 10: 2). La palabra “devoto” es una forma de la palabra para “piedad”. Que Cornelio era “devoto” se puede ver en su respuesta a la predicación del evangelio por Pedro (Hechos 10: 44-48). Cada vez que uno obedece los términos de perdón de Dios, estas actuando de manera piadosa.

Una persona piadosa adora a Dios “en espíritu y en verdad” (Jn 4:24). Cada vez que uno sigue la voluntad de Dios sobre cómo adorarle, entonces uno está siendo piadoso. El culto es nuestro intento de dar algo de nosotros mismos a Dios. Es el “fruto de nuestros labios” (Hebreos 13:15) y la presentación de nuestros cuerpos como “sacrificio vivo” (Romanos 12: 1). La adoración es nuestra piedad interior que se expresa a Dios en alabanza a través de nuestros cuerpos físicos.

Una persona piadosa muestra respeto y reverencia por Dios estudiando y obedeciendo Su Palabra. A menudo se nos dice que nuestra respuesta a la Palabra de Dios está directamente relacionada con nuestra relación con Dios. Por ejemplo, Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). ¡Respetar a Dios significa que debemos respetar su Palabra! Naturalmente, el crecimiento espiritual resulta como uno se convierte en un producto de la palabra (1 Timoteo 4: 13-15).

Una persona piadosa es aquella que actúa correctamente, reacciona adecuadamente y no deja ninguna duda en la mente de nadie que es un hijo u hija de Dios. Dios es visto en esta persona desde adentro hacia afuera y desde afuera hacia dentro.

No es de extrañar que la piedad es tán importante que los cristianos cultiven. Debemos ejercitarnos, ir al gimnasio, y fortalezernos en nuestra piedad. Simplemente no podemos ser hijos fieles de Dios sin piedad.