4 de octubre

Moisés no sabía que, por haberle hablado el Señor, la piel de su rostro resplandecía.

La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad. Y le contestarán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. Todos los que estaban sentados en el Consejo fijaron la mirada en Esteban y vieron que su rostro se parecía al de un ángel. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.

Éxo  34:29 Sal 115:1 Mat 25:37 Fil 2:3 I Ped5:5 Mat  17:2 Hch 6:15 Juan 17:2 II Cor 3:18 Mat 5:14,15


Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

También se pasaron a David algunos de Manasés, y ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

De los hijos de Isacar, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu. De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. Que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Un Señor, una fe, un bautismo.

I Cor 12.26 I Crón. 12.19,21 I Cor 12.7 I crón. 12.32 I Cor. 12.8 I Crón 12.33 Sant 1.8 I Cor 12.25-26 Ef 4.5

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