2 de octubre

El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y éste se llevará a tierra árida todas las iniquidades.

Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente. El arroja al fondo del mar todos nuestros pecados. ¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito? Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros. El cargará con las iniquidades de ellos. Por lo tanto, le daré un puesto entre los grandes, y repartirá el botín con los fuertes, porque derramó su vida hasta la muerte y fue contado entre los transgresores. Cargó con el pecado de muchos, e intercedió por los pecadores. ¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

Lev 16:22 Sal 103:12 Jer 50:20 Miq  7:19,18 Isa  53:6 Isa  53:11,12 Juan 1:29


Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido?

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.  El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención… El que se gloría, gloríese en el Señor. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

I Cor 4.7; 15.10 Sant. 1.18 Rom. 9.16; 3.27 I Cor 1.30-31 Efe  2.1-3 I Cor 6.11