25 de septiembre

Tenga la paciencia perfecto su fruto en vosotros, para que seáis perfectos y completos, sin faltar en ninguna cosa.

En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo. Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor. Sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión. Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, consuele vuestros corazones y os afirme en toda obra y palabra buena.

Stg 1:4 I Ped 1:6,7 Rom 5:3,4 Lam.3:26 Heb 10:34-36 II Tes  2:16,17


Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús.

No juzguéis antes de tiempo, sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios. Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo…y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre. El Hijo de Dios… tiene ojos como llama de fuego.Y dicen: ¿Cómo lo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo? Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio; pensaste que yo era tal como tú; pero te reprenderé, y delante de tus ojos expondré tus delitos. Nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse. Señor, todo mi anhelo está delante de ti, y mi suspiro no te es oculto. Examíname, oh Señor, y pruébame; escudriña mi mente y mi corazón.

Rom  2:16 I Cor  4:5 Juan 5:22,27 Apo  2:18 Sal 73:11; 50:21 Luc 12:2 Sal 38:9; Sal 26:2

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