14 de septiembre

Yo, yo soy vuestro consolador.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen. Porque El sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos sólo polvo. Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo. Echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros. Mas tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad. El os dará otro Consolador…. el Espíritu de verdad. El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.

Isa  51:12 II Cor  1:3,4 Sal 103:13,14 Isa  66:13 I Ped 5:7 Sal 86:15 Juan 14:16,17 Rom 8:26 Apo 21:4


Fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro.

Pues cuando El recibió honor y gloria de Dios Padre, la majestuosa Gloria le hizo esta declaración: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados…y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El. El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, menospreciando la vergüenza. Hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos. Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo

I Cor  1:9 II Ped 1:17 I Juan 3:1 Efe  5:1 Rom 8:17 Heb 1:3 Mat  5:16 Heb 12:2 Juan 17:13 II Cor 1:5

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