12 de septiembre

12 de septiembre

He visto sus caminos, pero lo sanaré.

Yo, el Señor, soy tu sanador. Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos. Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia. Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Venid ahora, y razonemos–dice el Señor– aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán. Que tenga piedad de él, y diga: Líbralo de descender a la fosa, he hallado su rescate. Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón. Tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.

Isa  57:18 Éxo 15:26 Sal 139:1-3; 90:8 Heb 4:13 Isa 1:18 Job 33:24 Isa 53:5; 61:1 Mar5:34


El Señor está por mí.

Que el Señor te responda en el día de la angustia. Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera. Que el Señor cumpla todas tus peticiones. Algunos confían en carros, y otros en caballos; mas nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos. Ellos se doblegaron y cayeron; pero nosotros nos hemos levantado y nos mantenemos en pie. Temerán desde el occidente el nombre del Señor y desde el nacimiento del sol su gloria. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla. Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El Señor está a mi favor; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre? Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y nos librará.

Sal 118:7; 20:1,7,8 Isa  59:19 I Cor  10:13 Rom 8:31 Sal 118:6 Dan 3:17

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