6 de septiembre

Alcemos nuestro corazón en nuestras manos hacia Dios en los cielos.

Quién es como el Señor nuestro Dios, que está sentado en las alturas, que se humilla para mirar lo que hay en el cielo y en la tierra? A ti, oh Señor, levantaré mi alma. A ti extiendo mis manos; mi alma te anhela como la tierra sedienta. Respóndeme pronto, oh Señor, porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro, para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura. Por la mañana hazme oír tu misericordia, porque en ti confío; enséñame el camino por el que debo andar, pues a ti elevo mi alma. Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos. Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, elevo mi alma. Pues tú, Señor, eres bueno y perdonador, abundante en misericordia para con todos los que invocan. Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Lam. 3:41 Sal 113:5,6; 25:1; 143:6-8; 63:3,4; 86:4,5 Juan 14:13


Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Señor me tiene en cuenta.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis.  Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. ¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena; al despertar aún estoy contigo. Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que tú has hecho, y muchos tus designios para con nosotros; nadie hay que se compare contigo; si los anunciara, y hablara de ellos, no podrían ser enumerados. Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles. ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman? como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo…las inescrutables riquezas de Cristo.

Sal 40:17 Jer 29:11 Isa  55:9 Sal 139:17; 92:5; I Cor  1:26 Stg 2:5 II Cor  6:10 Efe 3:8

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