5 de septiembre

Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, así también es Cristo.

El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia. Y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo. Somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Un cuerpo has preparado para mí. Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. Eran tuyos y me los diste. Nos escogió en El antes de la fundación del mundo. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo. Crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.

I Cor 12:12 Col  1:18 Efe 1:22,23; 5:30 Heb 10:5 Sal 139:16 Juan 17:6 Efe  1:4 Rom 8:29 Efe  4:15,16


Fuente de aguas vivas.

¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas. Se sacian de la abundancia de tu casa, y les das a beber del río de tus delicias. Porque en ti está la fuente de la vida; en tu luz vemos la luz. Por tanto, así dice el Señor DIOS: He aquí, mis siervos comerán, mas vosotros tendréis hambre; he aquí, mis siervos beberán, mas vosotros tendréis sed. El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. El decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado. Todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin costo alguno. El Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que desea, que tome gratuitamente del agua de la vida.

Jer 2:13 Sal 36:7-9 Isa  65:13 Juan 4:14; 7:39 Isa  55:1 Apo  22:17

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