2 de septiembre

Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.

¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia. Tú has sido baluarte para el desvalido, baluarte para el necesitado en su angustia, refugio contra la tormenta, sombra contra el calor, pues el aliento de los crueles es como turbión contra el muRom  Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. No desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

Sal 27:14 Isa 40: 8,29; 41:10; 25:4 Stg 1:3,4 Heb 10:35,36


En lugares de delicados pastos me hará yacer.

Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto. No hay paz–dice mi Dios–para los impíos. Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Confía callado en el Señor y espérale con paciencia. Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. No os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas, porque buena cosa es para el corazón el ser fortalecido con la gracia…para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina,por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. A su sombra placentera me he sentado, y su fruto es dulce a mi paladar. El me ha traído a la sala del banquete, y su estandarte sobre mí es el amor.

Sal 23:2 Isa  57:20,21 Mat  11:28 Sal 37:7 Heb 4:10; 13:9 Efe  4:14,15 Cant  2:3,4

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