Luz Diaria para Andar Diario

2 de septiembre

Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.

¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia. Tú has sido baluarte para el desvalido, baluarte para el necesitado en su angustia, refugio contra la tormenta, sombra contra el calor, pues el aliento de los crueles es como turbión contra el muRom  Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. No desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

Sal 27:14 Isa 40: 8,29; 41:10; 25:4 Stg 1:3,4 Heb 10:35,36


En lugares de delicados pastos me hará yacer.

Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto. No hay paz–dice mi Dios–para los impíos. Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Confía callado en el Señor y espérale con paciencia. Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. No os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas, porque buena cosa es para el corazón el ser fortalecido con la gracia…para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina,por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo. A su sombra placentera me he sentado, y su fruto es dulce a mi paladar. El me ha traído a la sala del banquete, y su estandarte sobre mí es el amor.

Sal 23:2 Isa  57:20,21 Mat  11:28 Sal 37:7 Heb 4:10; 13:9 Efe  4:14,15 Cant  2:3,4

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TEMA 8 – LOS NOMBRES DE DIOS.

Estamos estudiando unas doctrinas muy elevadas: el Ser de Dios y Sus perfecciones; y lo hacemos con un propósito muy práctico: deseamos conocer a Dios no simplemente para tener más información de Él, sino para que nuestras vidas se ajusten a Él y a Su plan para nosotros, para que podamos adorarle verdaderamente, para que podamos tener comunión con Él y para recibir Su bendición. Y hemos dicho que la historia de la Iglesia a lo largo de los siglos muestra que cuando se ha pasado por alto esta enseñanza o algunas de las grandes doctrinas se han introducido errores, herejías y problemas, tanto en las vidas individuales de las personas como en la propia vida de la Iglesia.

Pues bien, siguiendo con la Verdad acerca de Dios mismo, lo siguiente en que nos vamos a detener es en los Nombres de Dios. También Dios ha querido revelarse de este modo, aplicándose Nombres especiales que nos muestran algunos aspectos más de Su Persona y Su carácter. Cada vez que Dios se da un Nombre está centrando nuestra atención en un aspecto de Su propio Ser, en algo que desea resaltar de Su propia personalidad de forma concreta y específica.

En la antigüedad, el nombre de la persona tenía que ver con su carácter, (Nabal, insensato, 1o Sam. 25:25) o con algo relacionado con él o que los padres querían relacionar, (Jacob, “el que toma por el calcañar”, Gen. 25:26; Samuel, “pedido a Dios; Dios ha oído”, 1o Sam. 1:20). Y así, al conocer el nombre se estaba conociendo al mismo tiempo algo de la propia persona, (Israel, “el que lucha con Dios”, Gen. 32:28). Por eso hay ciertas personas en la Biblia que le preguntan el Nombre a Dios, para saber algo de Él. Recordemos el caso de los padres de Sansón, Jue. 13:17-18, o el de Jacob en Peniel, Gen. 32:29, cuando venía a encontrarse con su hermano y estuvo luchando con alguien que él intuía que era especial, y quería saber algo más de él.

El Nombre, pues, de Dios, representa algo del carácter de Dios, y no debemos caer en el absurdo de los Testigos de Jehová que dicen que ellos son los auténticos seguidores de Dios porque son los únicos que llevan Su Nombre. En el Sal. 22:22 y Juan 17:6, 26 queda claro que mostrar el Nombre de Dios es decir la Verdad acerca de Dios mismo, es mostrar algo de Dios de forma que pueda ser entendida y asimilada por nosotros. Por eso nos vamos a detener en esos Nombres de Dios.

1) El primer Nombre es El, o Elah, que significa el primero, el Ser supremo, y está asociado a la idea de fuerza y poder, de fortaleza.

2) El siguiente es Elohim, que está en forma plural. Es un plural mayestático (relativo a la majestad) que viene a sintetizar todas las perfecciones de Dios, insinuando la presencia en Dios de varias personas, aunque con el adjetivo en singular. Lleva unida la idea de que Dios es alguien que debe temerse, a la vez que es alguien muy poderoso, y es el Nombre que usa Dios para referirse a Sí mismo, sobre todo en términos de la creación, Gen. 1:1, 26; 3:22.

3) Otro Nombre es Elyon, o El-Elyon, que significa Dios altísimo, el alto y exaltado por encima de todo y de todos, Gen. 14:18. Es éste un Nombre compuesto que, como todos, tiene la intención en el contexto en que aparece de mostrar algo concreto sobre la personalidad de Dios. El hecho de que Jesús se presente como Hijo del Dios Altísimo nos indica que, como Hijo Unigénito, Él recibe toda la herencia de Dios, de la que los creyentes somos coherederos.

4) Encontramos también el Nombre El Olam, que se traduce por Dios eterno. Su sentido primordial es de algo oculto, algo que no tiene tiempo, algo secreto e inescrutable, Gen. 21:33.

5) Está también el término Adonai o Adonay, que se traduce por “Señor”, y significa el Señor Todopoderoso, el Gobernante Soberano al que todo está sujeto y con el que las personas tienen una relación de siervos, el que domina o tiene la posición más sublime y preferente, Gen. 15:2. Es el Nombre que Dios empleaba con frecuencia cuando se dirigía a los hijos de Israel. Es el que se refiere a Su señorío sobre hombres y naciones, mientras que Elohim presenta a Dios como Gobernador del Universo. El griego del N.T. lo pone como “kyrios”, Señor, aplicándolo a Jesucristo, lo cual es una prueba de Su divinidad.

Estos Nombres describen a Dios como un Ser Supremo, grande, elevado, poderoso y exaltado. Pero Dios no se ha quedado en ellos, sino que nos ha mostrado otros Nombres que denotan la relación de este Dios Supremo con sus criaturas.

6) Así, tenemos el término El-Shaddai, Dios Todopoderoso, Gen. 17:1, el cual describe a Dios no sólo como el poseedor de todo el poder en el cielo y en la tierra, sino también como el que usa ese poder para Su obra de gracia. No es sólo el poder sobre los elementos o sobre todas las cosas, sino que lo indica es cómo ese poder está en Sus manos para Su obra de gracia y misericordia, para Su relación con hombres y mujeres. Por ejemplo, Él controla las lluvias, los vientos y las estaciones para que tengamos alimentos que comer. Este es el significado de El-Shaddai. Es el Dios que dispensa beneficios, (shad significa “pecho” femenino de donde el niño saca alimento y satisfacción), el que sustenta a Su pueblo.

7) Después, el Nombre más importante para nosotros es Yahveh (Jehová en nuestras Biblias; abreviado es Jah, o Yah, Sal. 68:4, 18; 94:7, 12), el cual los judíos al leerlo lo sustituían por Adonai. En hebreo se escribía con cuatro consonantes, YHVH, entre las cuales se pusieron las vocales hebreas de Adonai. Es como se manifiesta Dios a Moisés en Exo. 3:14, y su significado es “Yo soy el que soy” o “Yo seré el que seré”. Las dos cosas son ciertas. Este Nombre describe pues Su Inmutabilidad en cuanto a la relación con Su pueblo; es el Dios que se acerca a Su pueblo y hace un pacto con él, y éste es el Nombre que usa. En muchos pasajes aparece junto a Elohim, señalando pues la distinta relación que denotan cada uno.

En la Biblia Dios aparece haciendo pactos: con Adán, con Noé, con Abrahám, con David; incluso con Su propio Hijo. Dios promete y pacta cosas, y cuando lo hace o hace referencia a esos pactos usa el Nombre de Yahveh. Y esta es una gran idea y concepto: el Dios Todopoderoso que existe en Sí mismo y que adoramos elige revelarse a Sus criaturas y elige atarse a ellas por medio de Su Palabra expresada en pactos. ¡Dios atado por Sí mismo a los que ha dado existencia!

La connotación de salvación que hay en este Nombre se hace aún más manifiesta en el nombre compuesto Yeh-Osuah, Jesús, (Dios salva) que es el nombre de nuestro Salvador, Mat. 1:21 (comparar con Sal. 130:8). Sólo en el día de la expiación era permitido al sumo sacerdote decir este Nombre, “Yo soy”, mientras que todo el pueblo inclinaba sus rostros y decían: “Bendito sea Su Nombre, cuyo Reino glorioso es por los siglos de los siglos”, (comparar con Luc. 1:31, 33, y Juan 18:5-6 donde al decir Jesús “Yo soy” los que iban a prenderlos retroceden y caen sobre sus rostros, no porque lo dijera en hebreo, sino seguramente por la autoridad y solemnidad con que lo dijo).

También aparecen otros Nombres compuestos, además de Yahveh Elohim o Adonai Yahveh:

Yahveh-tsabaoth, Dios de los ejércitos, 1o Sam. 1:3, que algunos refieren a las estrellas, o a los ejércitos de Israel, pero que hace referencia a los ángeles. “El Señor de los ejércitos de ángeles”, y se usa en relación a la ayuda y consolación ofrecidas por Dios a Israel en sus tiempos de fracasos.
Yahveh-jireh, “el Señor proveerá”, Gen. 22:14. (Abrahám e Isaac).
Yahveh-rofeja, “el Señor sanador”, Exo. 15:26. (después de endulzar las aguas
Yahveh-nissi, “el Señor es mi estandarte”, Exo. 17:15. (después de dar la victoria). Yahveh-shalom, “el Señor es nuestra paz”, “el Señor envía paz”, Jue. 6:24, (a Gedeón antes de la lucha contra los madianitas).
Yahveh-roì, “el Señor es mi pastor”, Sal. 23:1.
Yahveh-tsidkenu, “el Señor Justicia nuestra”, Jer. 23:6.
Yahveh-shammah, “el Señor está presente”, “el Señor allí”, Eze. 48:35.
Yahveh-meqadishkhem, el Señor vuestro santificador, Exo. 31:13.

Como podemos comprobar, cada uno de estos Nombres lleva en sí un precioso y maravilloso significado, lleno de consuelo y bienestar, que debemos de recordar una y otra vez para decirnos a nosotros mismos cómo es el Dios en quien hemos creído. Necesitamos recordarnos estas cualidades de Dios para vivir con más gozo y para adorarle más y mejor. Es lo que dijo el Señor en Juan 17:6: He manifestado Tu Nombre…”, es decir, he dado a conocer estas cosas, he dado a conocer cómo eres, y este conocimiento debe traer paz, bienestar y felicidad a quienes te conozcan.

Hay también otros nombres, títulos y metáforas aplicadas a Dios que completan esta visión: Celoso, Fiel, Padre, Viviente, de esperanza, de toda consolación, que ve, grande y temible, Juez de toda la tierra, Hacedor, Padre de gloria, de las luces, justo, santo, primero y último, Rey de gloria, de las naciones, de los santos, del cielo, Roca, Señor de señores, Señor de toda la tierra, Salvador, el santo de Israel, etc., aparte de los usados para Dios el Hijo y para el Espíritu Santo en el N.T.

Finalmente indicamos que los Nombres simples de Dios en el A.T. que aparecen en hebreo tienen su equivalencia en el griego del N.T. del modo siguiente:

. A)  Al hebreo Elohim le corresponde el griego Theós.

. B)  A Yahweh o Adonai le corresponde el griego Kyrios o Kúrios, porque la primera versión griega del A.T. hecha por judíos así lo tradujo debido a la reverencia por el nombre hebreo. Este Kyrios se aplica a Jesucristo, indicando con ello Su divinidad.

. C)  Hay un tercer nombre griego, que es “Despótes”, que da la idea de amo, propietario o dueño, y se aplica tanto al Padre, Luc. 2:29, Hec. 4:24, como al Hijo, 2a Ped. 2:1, Judas 4.

Así que Dios ha revelado todo esto sobre Sí mismo para que Le conozcamos y para que, conociéndole, actuemos y vivamos en consecuencia.

Finalmente, Dios se ha revelado en la persona de Su Hijo, el Señor mismo, el Nombre sobre todo nombre, el Emmanuel, Dios con nosotros, el Dios eterno y Soberano que ha descendido entre nosotros y ha entrado en nuestro mundo y en nuestro tiempo. ¡Maravilla de maravillas!. Y es importante al leer nuestras Biblias meditar sobre estos Nombres cuando aparezcan porque enriquecerán nuestra experiencia y conocimiento de Dios.

Por todo esto uno de los peores pecados que aparecen en la Biblia es “tomar el Nombre de Dios en vano”, Exo. 20:7, y por esto el mismo Señor nos enseña a pedir: “santificado sea Tu Nombre”, Mat. 6:9, que es lo mismo que pedir que se reconozca cómo es Dios. ¡Que nuestro empeño sea éste precisamente, y que lo sea para Su gloria!

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TEMA 7 – LA EXISTENCIA Y EL SER DE DIOS.

Podemos comenzar leyendo Rom. 11:33-36, para tenerlo en mente cuando nos disponemos a acercarnos a la doctrina que se encuentra en primer lugar en la Biblia: la doctrina de Dios. Ya hemos realizado una introducción general más o menos amplia, y aunque se podía decir mucho más de cada tema, hemos de empezar con la doctrina de Dios, porque así empieza la Biblia, Gen. 1:1. Y esto, que puede parecer obvio, no lo es tanto, pues abundan los estudios teológicos de todo tipo que comienzan con el hombre y el mundo, con los problemas, necesidades y circunstancias de aquí abajo, y a partir de ellos, continúan con el estudio de la doctrina de Dios.

Pero creemos que hacer esto es empezar de forma equivocada, ya que es el conocimiento de Dios, en última instancia, el que alumbra al de las demás doctrinas. No sirve de nada hablar sobre la salvación o sobre el pecado si no se ha considerado la doctrina de Dios, y los errores en todas las doctrinas pueden ser muy importantes si previamente no se tienen las ideas claras sobre el mismo Dios. Además, si Dios es Dios, hemos de comenzar por Él, pues hacerlo por cualquier otra cosa sería deshonrarlo y llevaría a fracasar en la adoración hacia Su persona.

Así que “en el principio creó Dios”, y como esta doctrina lo contiene todo, nos encontramos frente a un tema interminable, cual es la naturaleza y el ser de Dios. Ni aún en la eternidad terminaremos de conocer a Dios, pero como dijimos en el primer tema en relación a las cosas reveladas, habremos de ordenar nuestros pensamientos acerca de Dios, y habiéndolo hecho y habiendo llegado al conocimiento correcto, es cuando podremos adorarlo verdaderamente.

1. La existencia de Dios: Es lo primero que debemos considerar. Si decimos que queremos conocer a Dios y queremos adorarle es porque entendemos que Dios existe. Y sabemos que hay muchas personas que dicen lo contrario, que niegan esa existencia. Sin embargo, aquí no vamos a defendernos ni a replicar las tesis que se proponen. Simplemente, como ya hemos aceptado que la Biblia es la Palabra de Dios, diremos que en ella no se dan argumentos sobre la existencia de Dios; simplemente, se declara esa existencia. La Biblia no da ninguna prueba; simplemente presupone que Dios existe. El libro de Génesis no comienza diciendo: “Bueno, por las siguientes pruebas llegamos a la conclusión de que Dios existe, y como existe, decimos que en el principio creó…”. Nada de eso. “En el principio creó Dios”. Y nada más. Se afirma la existencia y el ser de Dios.

Por supuesto, en la misma Biblia, Hec. 14:15-17; 17:24-28; Rom. 1:20, se nos enseña que no hay excusa para no creer en Él. No se dan más argumentos, sino se indica que Dios ha dejado Su huella en la naturaleza, y que es absurdo negar Su existencia.

En el tema 1 también se indicó algo sobre las pruebas de la existencia y el ser de Dios, (ver página 2), y algunas personas se aferran a estas pruebas por encima de otras cosas para afirmar que Dios existe. Estos llamados “argumentos” de la existencia de Dios aparecen explicados con detalle en muchos libros de teología o doctrinas, y no es que sea malo conocerlos, pero lo que la misma Biblia dice acerca de ellos es que no pueden generar fe en Dios. Son los llamados argumentos cosmológico, teleológico, moral, etc., que son útiles en un sentido negativo, pero que nunca llevarán a la fe en Dios, pues ésta es producida por la obra interior del Espíritu Santo. Por tanto, las personas que tienen verdadera fe, aquellas en las que Dios ha obrado, no necesitan más argumentos para saber que Dios existe. Lo saben, y creen en Dios por el don de la fe, Heb. 11:6. Lo demás, todos los argumentos, pueden servir de ayuda para la fe, como las evidencias que se dan para otros muchos temas relacionados con la historia de Israel, la arqueología, la resurrección de Cristo, etc., pero no pasan de eso. De todos modos, repito, es bueno conocer algo de ellos para cuando se discuta sobre la existencia de Dios mostrar a las personas que no tienen excusa.

2. La posibilidad de conocer a Dios: Y si Dios existe y ha creado el mundo y nos ha puesto en él, la pregunta que se plantea es: “¿Es posible conocer a Dios, el Dios cuya existencia se afirma en la Biblia?”. Pues la cuestión de conocer a Dios es la finalidad última de cualquier religión, y todos nosotros debemos también preguntarnos si es este deseo el que nos mueve para estudiar las doctrinas, porque si no es así, nuestro objetivo y nuestro enfoque son equivocados. Siempre hemos de recalcar que el conocimiento de Dios ha de ser primero que cualquiera de las bendiciones que podemos obtener con ese conocimiento; la meta de nuestra búsqueda no es la petición de bendiciones o experiencias, sino conocer a Dios mismo; el Dador, no los dones; la Fuente de todas las bendiciones, no las propias bendiciones. Y hemos de tener esto presente porque todos tenemos propensión a empezar con nosotros mismos y nuestros problemas.

El mismo Señor lo dice en Mat. 5:8; ese debe ser nuestro objetivo; es la bienaventuranza que resume a todas las demás, por la que deberíamos esforzarnos. Y cuando habló acerca de la vida eterna, dijo también lo que ésta era, lo cual quizás no coincida con lo que muchos puedan pensar, Juan 17:3. Así que, como creyentes, es bueno saber que hemos sido perdonados, que estamos siendo preparados para el cielo, que estamos en las manos de Dios, etc., pero si cualquiera de estas cosas las ponemos por delante del deseo de conocer a Dios, entonces estamos equivocados. Incluso si el deseo de hacer cosas para Él y vivir una vida recta está por encima del deseo de conocerle, estaremos equivocados.

¿Puede ser que muchos de nuestros problemas deriven de este hecho, de no anteponer el deseo de Dios a todas las demás cosas? Porque si el primer y grande mandamiento es “amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas”, Mar. 12:28-30, para cumplirlo hemos de conocer a Dios, pues no puede amarse alguien a quien no se conoce, y quizás por esta falta de conocimiento y deseo tantas veces no se cumpla con el mandamiento.

Así que preguntamos de nuevo: ¿Es posible conocer a Dios? Porque hay personas, los “deístas”, que afirman que Dios existe pero que es imposible conocerlo, que Dios puso en marcha el mundo y se fue de él; y hay otros, los “agnósticos”, que dicen no poderse probar ni la existencia ni el conocimiento de Dios. Pues bien, ante esta pregunta debemos comenzar diciendo que la Biblia nos enseña que “Dios es incomprensible”, que en última instancia, Dios no puede ser abarcado o comprendido por los seres humanos, que no podemos meterlo en nuestras mentes finitas, que nunca podremos conocerle en un sentido total y definitivo. Dios mora en luz a la que nadie puede acercarse; Dios es eterno y absoluto, y, por tanto, es inabarcable, Isa. 55:8-9; Rom. 11:33; 1a Tim. 6:16.

Ahora bien, a pesar de que Dios es incomprensible, sin embargo es cognoscible; no puede ser comprendido, no puede ser abarcado, pero sí que puede ser conocido en Su Ser esencial. Podemos conocer a Dios, y aunque este conocimiento será siempre parcial e incompleto, puede ser real y verdadero, suficiente para nosotros y para llevarnos a glorificarle. Y tenemos ese conocimiento de Dios porque a Él le ha placido dárnoslo. Esa es la finalidad última de la Biblia, enseñarnos sobre el Ser de Dios y Sus relaciones con el género humano.

También existen en la Biblia los llamados “antropomorfismos”, aquellos pasajes en los que se habla de Dios como si fuera una persona, sintiendo o diciendo ciertas cosas, los cuales también tienen el propósito de llevarnos a conocer algo del Ser de Dios.

Y también tenemos las distintas visiones que los profetas tuvieron de Dios, (Moisés, Isaías, Elías, etc.), las cuales manifestaban algo de Su glorioso ser, algo de Él. Por tanto, afirmamos que Dios, a pesar de ser incomprensible, puede ser conocido, porque Él en Su gracia, bondad y condescendencia, se ha dado a conocer. Dios es conocido, Hec. 17:23.

3. Lo que conocemos del Ser de Dios: Y aquí debemos recordar de nuevo algo que muchas veces vamos a hacer: no estamos estudiando por simple cuestión intelectual; nuestro objetivo es conocer a Dios para adorarle y servirle, y aquí estamos, pequeños gusanos, hablando y pensando sobre el Ser de Dios. Y al hacer esto no debemos olvidar nunca cuál debe ser nuestra actitud, pues nos estamos acercando al Dios de toda gloria, que es el Padre de los creyentes, pero que es también “fuego consumidor”, Heb. 12:28-29, y ante el cual nunca debemos olvidar el temor y la reverencia. Es lo que vemos que sucedió con Moisés en el episodio de la zarza: Moisés quiso ir a investigar, Exo. 3:3, pero Dios le dijo: ¡Cuidado!, 3:5.

Por eso se entiende que los antiguos judíos no se atrevieran ni siquiera a pronunciar el nombre de Dios; tal era su sentimiento de asombro, reverencia, y conciencia de la majestad de Dios. Y hoy hay gente que se dirige a Dios y le dicen: “Querido Dios”, o cosas por el estilo; no aparece esto en la Biblia, pero sí “Padre Santo”, o “Padre justo”, Juan 17: 11, 25. Si esto lo olvidamos, el temor y la reverencia, ¿creemos que podremos llegar a conocer a Dios? Así pues, acerquémonos a este tema con este espíritu y actitud, y digamos algunas cosas que en la Biblia aparecen respecto al Ser de Dios.

A) La Biblia nos enseña acerca de la naturaleza infinita de Dios. Y sólo hablar de esto ya nos da vértigo, pues es imposible para una mente limitada captar al Ilimitado. Dios no es finito, no tiene límites, es absoluto, no deriva o está condicionado por nada. “Yo soy el que soy”, Exo. 3:14. Por tanto, está libre de cualquier restricción o frontera, es la causa de todo lo demás; toda existencia, todo ser se deriva de Él. Él lo es todo, está en todas partes, actúa en todas partes, es ilimitado; es sublime; es de inefable majestad, es de inconmensurable grandeza, incomprensible, más allá de cualquier pensamiento o imaginación, por encima de todo y más allá de todo, Apo. 4:8.

La infinitud de Dios aparece en toda la Biblia, Sal. 147:5, y es algo en lo que deberíamos pensar muchas veces, sobre todo antes de orar, pero también en todos los momentos de la vida. Dios no es igual a nada ni a nadie, es mayor que todo lo que podamos concebir, superior a lo que todo lenguaje pueda expresar, inconmensurable. Y todo lo que brota de Él es también infinito: Sus dones, Su misericordia, Su amor, Su justicia, etc.

Por tanto, una conclusión que debemos ya tener presente es la siguiente: si Dios no tiene límites, tampoco los tiene para Su conocimiento de mí, y todo lo ve y todo lo sabe, no solo de mí, sino de todo: todo lo posible, todo lo real, todas las cosas y criaturas del pasado, presente o futuro. Es la omnisciencia de Dios, de la cual hablaremos un poco más. Hemos de aprender a asombrarnos ante la infinitud de Dios, infinito en Su Ser y perfecciones.

B) También la Biblia habla de la espiritualidad de Dios. El mismo Señor lo declaró a la mujer samaritana, Juan 4:24, y lo hizo por la tendencia natural en las personas a querer aprisionar a Dios, a querer reducirlo a cualquier tipo de imagen mental o pensamiento. Lo mismo tenemos en Hec. 7:48; 17:24, Col. 1:15. Ahora bien, ¿qué entendemos por espíritu? Y de nuevo aquí nos metemos en problemas, pues más que decir lo que es, solo podemos decir lo que no es. Dios no es corpóreo, no es material, no está confinado a una forma o cuerpo, no tiene las propiedades que corresponden a la materia, lo cual nos lleva a decir, (y esto es importante desde el punto de vista práctico), que a Dios no se le puede discernir por medio de los sentidos corporales, Juan 1:18, 1a Tim. 1:17. Es por eso que Dios prohíbe las imágenes suyas, Exo. 20:4, porque al hacerlo estamos olvidando algo esencial de Su ser, que es la espiritualidad. (¿Y qué podemos decir de las imágenes mentales de Dios?).

Unido a esta espiritualidad se encuentra la “omnipresencia” de Dios, de la cual hablaremos en el tema siguiente, es decir, la verdad de que Dios está en todas partes y en todas al mismo tiempo, lo cual no impide la presencia de nosotros y de otros seres en el mismo espacio, (recordemos que había una legión de demonios en un hombre, Luc. 8:30).

Y ante estas cosas alguien puede decir: “Bueno, ¿qué hemos de entender cuando Dios dijo a Moisés que vería Sus espaldas, Exo. 33:23?; ¿qué quiso decir el Señor en Juan 5:37? Las respuestas son sencillas. En primer lugar es que Dios, a pesar de ser espiritual, cuando quiere muestra apariciones de Sí mismo, se limita; es lo que sucedió con el Señor antes de Su encarnación como Ángel de Jehová o Ángel del Pacto; muestra algo, pero eso no es Su verdadero Ser. Y, en segundo lugar, es que Dios, para hablar de Sí mismo usa un lenguaje que nosotros podamos entender, porque para nosotros es casi imposible asimilar la idea de infinitud y espiritualidad. Y así Dios habla como si fuera hombre. Dios es invisible, sin partes, sin cuerpo, sin límites, pero habla y se muestra para que sepamos algo de Él.

C) La tercera característica del Ser esencial de Dios es la personalidad. Dios es personal, porque la personalidad existe donde hay mente, inteligencia, voluntad, razón, individualidad, conciencia, etc., y la Biblia afirma que Dios es así. Esto también es importante resaltarlo, máxime hoy cuando las religiones orientales se propagan, y con ellas la idea de un dios impersonal. También está el panteísmo, que dice que todo es Dios y que Dios es todo, que no debemos hablar de Dios como persona, y que termina adorando a la propia naturaleza. O aquellos que creen que Dios es una gran Mente, una gran Fuerza, una gran Energía negando así que sea una persona. Pero la Biblia enseña que Dios es una persona y esto es esencial para una verdadera adoración.

Y la Biblia enseña esto de dos formas: una indirecta y otra directa. De forma indirecta, la Biblia dice que Dios ha dejado en la creación huellas de Sí mismo, de Su mente y sensibilidad, de Su voluntad y Sus designios. ¿De dónde vienen las leyes de la naturaleza, de dónde nuestros inventos? Y la respuesta es que vienen de Dios, que el hombre descubre esas cosas porque Dios las ha ordenado así, Rom. 1:18-20.

Pero, sobre todo, tenemos una gran cantidad de evidencias directas para decir que Dios es persona. Así, la presencia de Dios se describe siempre en forma personal; el “Yo soy” indica a una persona; en muchos modos se dice que Dios es una persona y tiene atributos de persona; en el Sal. 115, cuando se compara a Dios con los ídolos, el contraste es evidente: los ídolos no ven, ni oyen, ni palpan, porque no son personas, pero Dios sí puede hacer esas cosas; podemos ver también el contraste entre los ídolos y Dios en 1a Tes. 1:9; y la Biblia nos enseña que las personas hablan con Dios y que Él tiene tratos con personas, que elige a personas, que bendice a personas, etc., lo cual nos muestra que Dios es personal.

Pero la prueba superior la tenemos en el Señor Jesucristo. Dios, en Su encarnación, declaró que era una persona: Juan 14:9; 10:30. Y si el que hablaba era una persona, Dios ha de ser personal. Además, el Señor habló de Él como “Padre” y ora a Dios en Juan 17 como al “Padre Santo” o al “Padre Justo”, es decir, ora a una persona.

D) Y la última característica que la Biblia enseña del Ser de Dios es que Dios es una unidad, Deu. 6:4. Hablaremos de ello cuando tratemos la doctrina de la Trinidad, pero ya debemos tener esto claro, 1a Tim. 2:5.

Y así vemos que ese Ser infinito, absoluto, sublime, trascendente, glorioso, majestuoso, poderoso, eterno, que es Espíritu, que es Verdad, que es único y habita en luz inaccesible, ha querido que nosotros Le conozcamos, que hablemos con Él, y que Le adoremos. Y está dispuesto a escucharnos, a encontrarse con nosotros, y a recibir nuestra pobre e indigna adoración y alabanza. ¡Bendito sea Su Nombre!

Por todo eso no debemos olvidar nunca delante de quien estamos; prestemos atención a la ligereza de nuestras reuniones, a la forma de orar, a la falta de respeto, al poco temor y reverencia, etc., todo lo cual es muestra de la ceguera del corazón. El temor del Señor es fuente de vida, y éste apenas se encuentra entre los cristianos. Aprendamos a caminar “en el temor de Dios”, a servir “al Señor con temor”, porque Él es por encima de todo lo que es o podamos imaginar. ¡Bendito sea Su Nombre!

1 Timoteo, Estudio

Asi mismo también….

“Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.”‭‭1 Timoteo‬ ‭3:8-13‬ ‭RVR1960‬‬

Después de haber visto todos los requisitos para los sobreveedores, para aquellos que han sido puestos por Dios y por la iglesia como aquellos que vigilan la grey, tenemos unos versiculos que nos indican algunas cosas más para los diáconos.

La primera palabra que tenemos aquí es διάκονος, diáconos, que literalmente quiere decir a través del polvo. Esto se entiende como que van tan deprisa que van levantando polvo por donde van. Hay otros que concluyen que indica cómo se ven a sí mismos, al nivel del polvo.

Hay muchos conceptos de diacono en las iglesias hoy en dia. Muchas lo tienen como “el arreglador” y el que se cuida de las cosas fisicas de la iglesia. Otros lo tienen como un titulo honorifico y de “respeto” como “reverendo” – en otras congregaciones forman el cuerpo gestor de la congregación.

Pero ¿que es realmente un diacono? ¿Cuales son sus caracteristicas?

Tenemos estas aqui en Timoteo: honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas, guardando el misterio de la fe con limpia conciencia, han sido puestos a prueba, irreprensibles, maridos de una sola mujer, que gobiernen bien sus hijos .

En total son ocho las características que Pablo menciona aqui en 1 Tim 3.  Nos recuerda a las que tiene para los obispos, los sobreveedores del inicio del capitulo.

Y creo que con razón – Pablo abroga, aunque nosotros nos hemos desviado, de una organización ecclesial que esta más interesada en la pureza y la rectitud que en el “oficio” en sí. El hecho de que un diacono sea diacono no indica que sea menor o menos espiritual que el que es obispo.

Aqui esta la lista de lo que Pablo pide:

  1.  honestos – σεμνούς – semnous / honrable, dignificado, propiamente se podria decir augusto, se les resepeta porque conllevan un aire de majestad! Tito 2.2 y Fil 4.8
  2.  sin doblez – δίλογος – dilogos / un adjetivo, derivados de DIS, “dos veces” y LEGO, “para hablar a una conclusión” – es decir, engañoso diciendo una cosa pero queriendo decir otra – literalmente, ” dos dichos”.Describe a alguien que deja una impresión errónea deliberada – que actúa como una “veleta” espiritual mediante la inversión de su posición (tomando diferentes lados de un problema siempre que sea conveniente u oportuno). Esta persona es inestable (vacilante), “habla por ambos lados de su boca.”
  3.  no dados a mucho vino – aquí la idea es que tu atención esta cautivada por el vino. Cuando dice mucho, la palabra es en exceso. El ser dado es que tu meta o camino de vida es este, el beber vino. 
  4.  no codiciosos de ganancias deshonestas -μὴ αἰσχροκερδεῖς – me aischrokerdeis – otra definicion, mas corta, sería la de codicioso: no quiere lo que no es suyo, especialmente cuando se trata de lo que otro tiene. Aqui también se traduce como “dinero mugroso o sucio” así que también puede ver con dinero conseguido de una forma deshonesta o impía, con lo cual sería en contradicción total de lo que un creyente debería buscar. 
  5.  que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia : esto es, que poseen las verdades que Dios ha dado a los cristianos, este misterio, μυστήριον misterion, que son verdades reveladas por Dios. Lo hacen mediante una limpia conciencia, sabiendo que ellos no son nada, ni nadie, sino que lo reciben por Dios y para Su gloria. 
  6.  sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Al igual que para los obispos, vemos que se deben poner a prueba primero. δοκιμάζω dokimazo no se refiere a que se esta buscando algo negativo sino que a la inversa, se busca lo positivo para poder ejerzer. Se ponen a prueba para poder comprobar lo bueno que hay, no lo malo que hay. 
  7.   maridos de una sola mujer. Aquí no se refiere a que solo han podido estar casados con una mujer, por ejemplo en el caso de la muerte de una y se hubiera re-casado, sino a que se enfocan o se centran en su mujer – “hombres-de-una-mujer”.
  8.  gobiernen bien sus hijos y sus casas. Ya hemos visto este “gobernar” – se trata de un carácter desarrollado para poder dar ejemplo fiel y verdadero, la efectividad que prueba tener sobre personas por tener una reputación respetada.

 

 

Jesús usó esta palabra para transmitir su ideal radical de las relaciones humanas como el servicio mutuo que implican auto-sacrificio. El famoso texto del Evangelio de Marcos que proporciona tanto un tema prominente de ese Evangelio y el propósito de la vida de Jesús dice: “el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor (diacono), y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo (diacono) de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido(diaconado), sino para servir (diaconar), y para dar su vida en rescate por muchos.”(10: 43-45).

Más tarde, en el aposento alto en Jerusalén, en la noche cuando lavó los pies de sus discípulos, Jesús dijo: “Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve (diacono) ? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve (diacono).” (Lucas 22:27).

Es natural, por lo tanto, que la palabra ha venido a representar todo tipo de servicio a la causa del Evangelio. Un examen de griego del Nuevo Testamento indica que un apóstol fue designado como “diácono de Cristo” (traducción literal) (2 Corintios 11:23; 4: 1; Romanos 11:13). Pablo se hace llamar un “diácono” (traducción literal) de la iglesia (Colosenses 1:25), y aquí en 1 Timoteo, Timoteo se describe como un “buen servidor [literalmente “diácono”] de Cristo Jesús “(4:6). Ciertamente no hay nada rígido, consciente de sí mismo, o de auto-promoción de la palabra diácono. Los seguidores del Señor han de ser humildes servidores.

Con eso en mente, miramos el ultimo versículo de este pasaje: “Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.”‭‭1 Timoteo‬ ‭3:13

El hecho de que reciban un grado honroso no quiere decir que eso sea la motivación del diacono para hacerlo. Hay mucha discrepancia entre los diferentes hermanos que saben mucho mas que yo, sobre que es este “grado honroso.” Es la única vez que sale en toda la Biblia y lo único que se sabe específicamente es que es un termino suscíntamente militar.

Propongo la idea que no es un grado de superioridad que “han obtenido” sino mas bien al revés: los que ejercen bien, ahora obtienen para si un reconocimiento de ser de esta forma. O sea, que es su reputación y su vida. Esta es la forma que tiene Dios – no es lo que tu veas en ti mismo lo que vale, sino lo que ven los demás en ti. La idea de “yo lo hago porque yo lo valgo” podriamos decir que en la Biblia es mas bien “tu lo haces porque Dios ha puesto en ti tanto el poder como el querer, y nosotros como congregación lo reconocemos”.

Llegamos a lo de mucha confianza. Si tu haces bien tu trabajo, ¿que ocurre, normalmente? Pues que cuando hablas, sabes de que hablas. Lo haces con confianza. Esta palabra es 3954 parrhēsía (de 3956 /pás, “toda” y rhēsis, “un proverbio o un dicho hablado con resolucón,” o propiamente, dejando atras un testimonio que hay algo que merece recordarse, o tomado en serio.

Una vez mas vemos, que lo que esta hablando aqui es que alguien se toma en serio lo que Dios quiere para la vida de TODO cristiano, y el efecto es singularmente obvio, el dejar un rastro para otros y que puedan ver lo que Dios ha hecho. El hecho de ser diacono, pastor, obispo, etc no es más que llevar a cabo tu vida para que otros vean en ti lo que Dios ha hecho.