Una petición en confianza

Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (‭1 Juan‬ ‭5‬:‭14-15‬ RVR1960)

Cuando llegamos a versiculos como este, o como otros versiculos de la indole, dependiendo de nuestro crecimiento espiritual, los ojos se nos abren como platos.

Al cristiano interesado en su propio crecimiento y exclusivamente se ve a si mismo y no ve la importancia de la obra de Cristo en su vida ni en las vidas de los que lo rodean, se vuelcan sus pensamientos en “¿Que es lo que yo puedo sacar de esta situación?

Obviamente eso no es lo que esta diciendo ni mucho menos, ni esta dando un cheque en blanco para que pidas todo lo que se te ocurra por la cabeza, como un niño caprichoso, y Dios, como un padre desesperado por tu amor, te lo entrega enseguida. 

Mira lo que dice Santiago:

Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Satiago 4.1-3

Estas palabras van dirigidas a aquellos que piensan como he indicado arriba, como alguien que solo quiere para su propio deleite – aunque sea un deleite “espiritual“.

Uno de los requisitos para este “dar” de Dios, Jesus lo explica en Juan 15.7:

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

O sea que no se trata de simplemente vivir tu vida como mejor te parezca, y cuando te hace falta un “chute” de espiritualidad, o te hace falta algo material o estas pasando por algo que no te acaba de gustar, vas a Dios y Él lo arregla.

Juan 16.26-27 nos habla de el continuo amor de el discipulo hacia su Señor:

En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

¡Dios nos ama! Eso es un pensamiento para deleitarte durante este dia, el Padre mismo os ama…. pero ¿porque? Lo dice a continuación, “porque vosotros me habéis amado.” 

No es que Dios te regala todo lo que quieres tener. No te da sin pensar. No, Dios calculadamente mide y reparte y da, con liberalidad, con gracia y con amor, pero con conciencia de quien eres, que pides, y como estas delante de Él. 

Romanos 8.25-27 expresa ese deseo, pero no sabe como interceder, y por lo tanto debe apoyarse por completo en el Espiritu Santo:

Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Pidamos correctamente, en la voluntad de Dios, para asi recibir las cosas que quedemos de El y tener confianza en Él. La proxima vez, veremos una peticion especifica que podemos hacer por un hermano.

 

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