Esos versículos “dificiles”….

Éste es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. (‭1 Juan‬ ‭5‬:‭6-8‬ RVR1960)

Hay veces que al leer las Escrituras, nos encontramos con pasajes como este de hoy. Quizas lo lees por la mañana, y piensas, “No me he enterado porque quizas estaba medio dormido aún.” Te molesta durante el día, asi que cuando vuelves de trabajar, te pones a leerlo otra vez.

Basicamente, estos versiculos dicen que hay tres testimonios en la tierra del Señor JesuCristo: el agua, la sangre y el Espiritu. Ahora el Espiritu lo entendemos.

¿Pero el agua? ¿La sangre?

Como ya es nuestra costumbre, nuestro primer lugar de vista, va a ser volver al original para ver que luz nos puede dar a la hora de entender estos versiculos y lo que Juan esta diciendonos. 

Y efectivamente, nos ayuda con la palabra para sangre. Es la palabra haimatos, que no solo se refiere a sangre tal cual, sino sangre derramada, sangre ofrecida en sacrificio

Esto nos indica que uno de los testimonios del Señor Jesus es su muerte sacrificial en el Calvario. No es algo dificil de entender, ya que sin la muerte de Cristo, realmente todo su proposito es en vano.

Juan aqui se supone que esta atacando una vertiente heretica de los Gnosticos llamada Cerentian. Digo se supone porque el mismo no lo dice, pero lo que dice contrarresta lo que estas personas creían, que simplemente era que “Dios” entro en Jesus en el momento de su bautismo, pero le dejo en el momento de la crucifixión, y que Dios no murio. 

Juan por eso realza el hecho de que la sangre no es simplemente una sangre cualquiera, es una sangre derramada como un sacrificio.

Él está de acuerdo con que uno de los testimonios es el agua (o el bautismo). Pero realza “no mediante agua solamente“. 

Esta tambien es una leccion importante para nosotros al tratar con la Trinidad, algo que Juan lo asemeja en estos versiculos. Tenemos la tendencia a enfocarnos o centrarnos en un miembro de la Trinidad (normalmente Jesus, pero puede ser cualquiera de los tres miembros) y dejar a un lado a los otros dos, como si no fueran importantes o esenciales a la obra completa de la redención.

Deberiamos pensar en cómo es nuestra adoración, y aunque es cierto que es mas facil adorar al Hijo por lo que ha hecho, debemos pensar en como y que han obrado Dios Padre y el Espiritu Santo en nuestras vidas, y la obra que continuan haciendo para poder disfrutar y adorarles como merecen tambien. 

Nike

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (‭1 Juan‬ ‭5‬:‭4-5‬ RVR1960)

Hay palabras que siempre me han hecho gracias, y nike es una de ellas. No se cuando fue que supe que era una palabra griega, pero al saberlo me gusto el concepto de ropa deportiva vinculada a esta palabra. Obviamente para nosotros tiene un significado diferente (el de la ropa/calzado) que el que tiene en la Palabra de Dios. Simplemente es victoria o conquistar. 

El hecho de que en estos dos versiculos sale 4 veces, es importante que nos paremos y miremos un momento lo que nos esta indicando. 

Todo lo engendrado por Dios” – en esta primera frase, Juan deja claro que no todo el mundo va a vencer al mundo. No todo el mundo va a esta capacitado, ya que la capacitacion no es de nosotros mismos. Quizas ahi es donde muchas personas caen, en el pensar que la victoria viene en si mismo.

Jesus, sin embargo, murio una vez por todas. Fue a traves de su sacrificio cruento, que nosotros tenemos victoria, o conquistamos al mundo. 

Ahora bien, es importante señalar que dice al mundo y no el mundo. No vamos a conquistar el mundo para Cristo. Toda rodilla se doblara delante suyo, pero cuando El venga por segunda vez, no ahora. Y definitivamente no es la tarea del cristiano hacerlo.

Vencemos al mundo, o, como dice Winer, “toda la multitud pagana, toda la masa de personas alienadas de DIos, y por tanto hostiles a la causa de Cristo.” (Winer’s Grammar, p.26)

¿Entonces que es lo que da victoria real? Lo dice al final del versiculo 4: nuestra fe. Nuestra fe depositada en Cristo, que murio y resucito, ésta es la que nos da victoria, o poder por encima de, el kosmos.

El siguiente versiculo, en forma de pregunta, podriamos leerlo de esta forma: ¿Quien ahora es el que esta venciendo al mundo sino el que esta creyendo que Jesus es el Hijo de Dios? Esta es la traducción literal, y nos da dos (seguro que más, pero miraremos dos) cosas interesantes para observar:

  • El vencer es una cosa continua. La accion de derrotar a Satanas y el sistema mundial ha sido hecha, con Cristo muriendo y resucitando, pero nuestro vencer diario es en base a nuestra fe, y
  • Un creer que no es de una vez, sino de forma continuada. ¿Como se si soy salvo? ¿Crees que Jesus es el  Hijo de Dios? Entonces eres salvo, y tu vida reflejara la victoria que El te otorga, que te da, por esa fe depositada en El.

Amando a los engendrados

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. (‭1 Juan‬ ‭5‬:‭1-3‬ RVR1960)

Tres veces en estos cortos versículos tenemos la palabra genaó. Es la palabra que se traduce como “nacido, engendró y engendrado.” Tiene la relación de el dar fruto de uno mismo (el engendrar) y por tanto es parte de uno mismo.

Juan aquí esta indicando lo que ya ha hecho en versículos previos, en todo el libro. El enfasis, sin embargo, de este “en esto conocemos” es saber si amamos a los hermanos en la fe.

Parecería algo un poco más obvio, ¿no? Yo se si amo a mi esposa o no. Yo se si amo a mis hijos o no. Yo se si estoy amando a mis hermanos en la fe o no.

¿O no lo se como lo debería saber?

Cuantas veces nos ocurre que llevamos toda la vida haciendo algo de alguna forma en especifico y hasta que alguien no viene y nos dice “Oye, ¿sabias que se puede hacer esto de esta otra forma, y te va a resultar mucho mas facil?”

Tu te quedas pasmado porque estabas convencido que estabas haciéndolo correctamente. Podemos tomar el ejemplo de amar a los hijos. Podemos pensar que amarles es darles todo lo que quieren. O incluso pensar que amar a mis hijos es evitar que sufran cualquier cosa. Quizás lees un libro y te hace cambiar de opinión de como estas criando a tus hijos.

Aqui Juan da una de sus recetas: Sabemos que amamos a los hermanos cuando amamos a Dios y seguimos sus mandamientos.

Parece sencillo, ¿no?

Pero qué difícil es ponerlo en practica. El hecho de que amemos a Dios tanto que sobreabunde, sobresalga, rebose hacia los hermanos es algo que no acostumbramos a ver en el Cristianismo hoy.

No hace falta que te subas a un escenario, ni que lo publiques en ninguna red social, no hace falta que escribas un libro, ni requiere que abras la boca. Requiere que ames a Dios, y que sigas sus mandamientos de tal forma que cuando otro que hace lo mismo, automaticamente, existe un vinculo, una union que de cualquier otra forma no podría haber ahí.

Juan deja claro que aunque están los mandamientos, no son gravosos. No nos son una carga, no son una imposicion. De hecho, es una palabra (barelai) que se refiere a una carga que restringe movimiento, o opresor.

Los mandamientos de Dios no restringen movimiento. Dan movimiento. Dan vida, y dan orden y estructura y dan perspectiva y dan paz y gozo.

Una persona que no ha conocido realmente a Dios, no entiende esto. No lo puede comprendender. Pero es asi, cuando uno ama a Dios, y sigue sus mandamientos, estos no le son gravosos, y ama a los hermanos.

Review of “The Happy Christian” by David Murray

Nota al lector castellanohablante: En breve traduciré esta reseña al castellano así quien no domine el inglés puede beneficiarse también de ello. Sin embargo, si quieres intentar conseguir este libro de forma completamente gratuita, simplemente dale un “me gusta” (no el de Facebook, aunque si lo quieres compartir, ¡genial!), escogeremos uno a sorteo. 

book It is not every day that I review a book on my blog. In fact, since this blog is relatively new, this is the first book that I will be reviewing!

However, it is strikingly impressive how God working in His “mysterious ways” has managed to get this book into my hands right when I needed it the most.

Let me give you a 5-second detour, and then we’ll be back. I have two slipped disks in my back, which about five years ago had me bed-ridden for 3 weeks. After that, the pain had been on and off for some time, but during this Christmas 2014, it had started to increase, up to the point that on January 5th I went to the emergency room and they told me I couldn’t go to work.

I got the request to review this book in the middle of these 5 weeks that I have not been able to get up from bed, much less work or sit at the computer, play the piano, preach, among other things that make me happy.

So, here I am, stuck with a book that was to tell me how to be happy.

The thing is, that once I began reading it, and it is a real page-swiper, I became engrossed with brother Murray’s outlook on what it is to really be a happy Christian.

In it, (I don’t want to give too much away!) he outlines some 10 math formulas (don’t worry, I was homeschooled, and was able to follow) that will give you the liberty you need to find with ease in order to become a happy Christian.

Now, for those nay-sayers out there (you know who you are!), I just want to say that I am wary of any Christian book with “happy” in its title.

However, brother Murray’s balanced point-of-view, combining Scripture with well-researched secular/scholarly findings, make “The Happy Christian” not just a joy to read, but a sensible and worthwhile endeavour for life.

I wholeheartedly recommend you to get this book and doing so before Feb 24th gets you $100 worth of FREE RESOURCES. Yes, you read right. Buy it now for $12.22 on Amazon (link) or any other of your preferred online bookstore and follow the instructions below, by clicking on the banner.

However, before I finish, I wanted to first, thank brother Murray for a wonderfully written, intelligent book, which provides food for thought during the day and helps overcome bumps and humps that come and try to take our happiness from us. It has helped me during this time of my life personally and I am sure that it will do so for many other people as well.

Second: would you like to get a copy of the book for FREE? Yes, I will be holding on this post, a random selection of a like of this post below. I am not asking for anything fancy, just that you have read this article to the end (which you have, because this is the end!), and like it below (not the Facebook like! You can send it out via Facebook, but it won’t give you brownie points…). If you result in being the lucky (and, may I add, happy) winner, you will receive a physical copy of the book if you live in the USA or CANADA, but a PDF copy if you live anywhere else in the world. Feel free to pass this on to friends and family on Facebook and Twitter, Pinterest, LinkedIn or wherever you have your digital dwelling place. I will be accepting comments up to one week from today, which will be FEBRUARY 22nd.

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¿Quien amo a quien primero?

Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. (‭1 Juan‬ ‭4‬:‭19-21‬ RVR1960)

En este versículo 19 deja bien claro la respuesta del titulo de hoy. Por mucho que nos cueste reconocerlo (tantas veces queremos ser los protagonistas), Dios nos amo antes de la fundación del mundo.

En una pareja humana, hay veces que salen estas cosas: “Yo te vi a ti primero…” o “Yo fui el primero que te dije algo...” y en realidad es bonito pensar en el PRIMER momento de la relación.

Pero por muy bonito que sea pensar (digo bonito ¡por no decir glorioso, espectacular, impresionante, asombroso o abrumador!) en que Dios nos amo primero, no creo que eso sea el énfasis que Juan esta queriendo dar en estos últimos tres versículos de este capitulo.

De hecho, creo que simplemente esta creando precedente.

Precedente se define como

Cosa, hecho o circunstancia que es anterior a otra semejante o de su misma clase, a la que condiciona, influye o sirve de ejemplo.

Creo que Juan nos dice “Vale, decimos que nuestra relación con DIos es sumamente importante, y lo es. Pero si te fijas, y lo reconoces bien, te das cuenta que Dios te amo primero. Eso te pone un precedente. Eso te da un condicionamiento, algo que influye, o sirve de ejemplo.

Porque en los siguientes versículos Juan nos habla de alguien que “ama” a Dios, pero aborrece a su hermano.

Esta es la misma palabra que difícilmente tragamos en Lucas 14.26, cuando Jesus mismo aparentemente dice que para amarle tenemos que odiar a nuestros padres. Digo aparentemente porque es esta misma palabra miso.

Miso tiene varias formas y vertientes; una siendo la palabra odio, otra siendo detestar. Si no supiéramos nada as de la Biblia, ni de Jesus,ni de el orden que DIos ha puesto en el hogar, ni de las muchísimas otras veces que Dios habla de la familia en la Biblia, entonces quizás podríamos aceptar el hecho de que debemos odiar a nuestras familias, de hecho, tenemos que hacerlo, para poder seguir a Jesus.

Pero no es así.

Vez tras vez tenemos el amor, la honra, el respeto de tanto los padres hacia los hijos como los hijos hacia los padres. El hecho mismo de que Dios nos acepta en Su familia como hijos adoptivos nos debería indicar mas allá de ello.

Entonces ¿que es? Pues la última vertiente. Es el considerar algo menos que algo más. Es la importancia que le das.

El hecho de que Dios nos amara primero nos debe dar ejemplo a amar a nuestros hermanos de la misma forma: sin pedir a cambio.

¡No podemos odiar, menospreciar ni siquiera amar menos a nuestros hermanos si decimos que amamos a Dios!

Me recuerda a la parábola de aquel que debía mucho dinero, y cuando se le fue pedido, no podía pagar, así que se le perdono. Pero saliendo el de aquel lugar, se encontró con alguien que le debía a el una cantidad infinitamente inferior. ¿Y que hizo? Le echo a la carcel. Su corazon, aunque había sido dado tanto (en ese mismo momento) no podía soportar que alguien le hiciera esa ofensa personal. Al final el rey mando que este primer siervo pagara lo que debia.

Lee las palabras de Jesus al acabar esta parabola:

Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. (‭S. Mateo‬ ‭18‬:‭35‬ RVR1960)

El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Viviendo a traves de las decepciones – por Warren Wiersbe

Extracto de un capitulo del libro “The Bumps Are What You Climb On: Encouragement for Difficult Days” (Los baches son sobre lo que te subes: Animo para días dificiles) de Warren Wiersbe.

¡¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa.
Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla. – Jeremias 10.19

Cada uno de nosotros debe aprender a manejar las decepciones de la vida. Todos sabemos lo que significa tener nuestros sueños rotos y nuestros planes cambiados.

A veces la decepción aplasta a personas emocionalmente tanto que les deja discapacitados de por vida. Y sin embargo, hay personas que se elevan por encima de los sueños rotos y viven en la victoria.

En esta meditación, quiero presentarles a un hombre que se enfrentó a la decepción de toda la vida y, sin embargo triunfó sobre todo. Si alguna vez un hombre experimento decepciones y tragedia personal, fue Jeremías. Fue llamado a servir a Dios en un momento difícil de la historia.

También se le dio un mensaje difícil de proclamar, porque Dios le dijo que tenia que advertir a la nación que el juicio venía y tenían que arrepentirse.

Jeremías sirvio fielmente al Señor por más de cuarenta años. Él nunca comprometió su mensaje o su lealtad. Su familia se volvió en contra suya, y al final, toda la nación se volvió contra de él.

Él vivió para ver a su amada nación invadida por el enemigo, y su amada ciudad y el templo completamente destruido.

Si alguna vez un hombre tenía un corazón roto, era Jeremías. Su libro de profecías da testimonio de su carga, y el Libro de las Lamentaciones, que también escribió, tiene manchas de lágrimas en casi cada versiculo. Imagínese servir fielmente a Dios para toda la vida y, al final, viendo que todo se desmorona!

Jeremías pudo haber muerto un hombre amargado y quebrantado, pero no lo hizo. En la fuerza del Señor fue capaz de enfrentarse a sus decepciones y aceptarlas.

Podriamos mirar muchas declaraciones en la profecía de Jeremías que indican su valor y fe, pero sólo una de ellos llega a la necesidad en este mensaje.

Se encuentra en Jeremías 10:19: “¡¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.”

Esa declaración es, para mí, una de las más grandes declaraciones de fe y fidelidad encontrada en cualquier lugar en la Biblia. Aprendamos del profeta Jeremías cómo enfrentar y conquistar las decepciones de la vida.

La primera verdad que nos enseña es esto: debemos esperar las decepciones. La vida no siempre va a ser soleado y claro; habrá días – y tal vez semanas, cuando será tormentoso y oscuro. Algunas personas tienen la idea de que los fieles cristianos escapan decepciones, pero esto no es cierto.

Dios no garantiza que nunca vamos a tener un corazón roto. Dios no promete tomar nuestras lágrimas este lado del cielo. Al leer la Biblia, y al leer biografías cristianas, descubrirás que los santos fieles de Dios tienen su cuota de decepciones.

¿No te parece que el piadoso Abraham estaba decepcionado con el comportamiento de su sobrino Lot?¿No fue Jose agobiado por el trato egoísta que recibió de sus hermanos? Los pecados del pueblo de Israel rompieron el corazón de Moisés durante tanto tiempo que incluso quería morir! El rey David tenía grandes planes para su familia, sin embargo, algunos de sus hijos fueron tan pecaminosos que casi destruyeron la nación. Al leer las cartas de Pablo, ves que él también sabía lo que era sufrir la decepción y tener sus propios colaboradores en el ministerio fallandole a él y al Señor.

El Señor nunca nos prometió una vida fácil, por lo tanto, hay que esperar las decepciones.

Jeremías no trató de engañarse a sí mismo pensando que todo estaba bien. “¡Ay de mí, por mi quebrantamiento!”, escribió. “Mi llaga es muy dolorosa.”

Admitió que su corazón estaba roto. Abiertamente confesó que había sido herido por los que debería haberle causado alegría.

Hay que esperar la decepción; es uno de los hechos duros de la vida.

El profeta Jeremías nos enseña una segunda verdad: nuestras decepciones están en las manos de Dios. Estoy seguro de que hubo muchos momentos en los que el profeta pensó que había sido abandonado por Dios.

¿Por qué Dios no contesta sus oraciones? ¿Por qué no estaba siendo usada la Palabra predicada llevando fruto y cambiando la nación? ¿Realmente vale la pena quedarse allí y ministrar a esas personas de corazón tán duro?

Dios sabía lo que estaba pasando, y Dios estaba en control  y sobreviendo la vida de Jeremías. Dios permitió que su siervo sufriera. Dios lo protegió cuando el rey quería matarlo, y Dios proveyó para él para que no pasára hambre. Dios sabía exactamente cómo Jeremías iba a morir, y Él no previno. Dios estaba allí pero Jeremías ni vio ni sintió su presencia.

La primera mentira de que el enemigo nos susurra cuando llega la decepción es que Dios haya fallado. Tal vez has recibido el informe de un médico, y el informe no es lo que esperabas. Has orado, lees tu Biblia y has reclamado las promesas de Dios, y aún así ha venido la decepción.

¿Significa esto que Dios ha fallado? No, no es así. ¿Significa que hemos fallado a Dios? No necesariamente. Jeremías fue fiel en servir a Dios hasta el punto de la muerte, y sin embargo él no vivió para ver su sueño cumplido para su pueblo.

Dr. AT Pierson solía decir: “Las decepciones son sus prescripciones.” Se necesita fe para creer eso y descansar en ello, pero es cierto que Dios todavía está en el trono, y él va a cumplir sus propósitos maravillosos en nuestras vidas , si se lo permitimos.

Si luchamos en contra de las circunstancias en amargura, entonces Dios no puede lograr en nosotros y a través de nosotros todo lo que tiene en mente. Si nos rendimos y confiamos en él para hacer lo que es mejor, entonces todas las cosas ayudan a bien.

Escucha la declaración de fe de Jeremías mientras se enfrenta a las decepciones dolorosas de la vida: “¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.”

Él no culpa a Dios o a otras personas; él no trató de “escurrir el bulto”; él no luchó en contra de las circunstancias y trato de cambiar la opinión de Dios. Él aceptó por fe la carga de su pena, y confiaba en Dios para resolver su perfecta voluntad.

Hay una ley básica en este universo que dice: “Lucha en contra de  la voluntad de Dios yacabaráss roto; acepta la voluntad de Dios y te hará. ”

¿Qué vas a hacer?

Hemos aprendido dos útiles verdades acerca de las decepciones de la vida: en primer lugar, vamos a esperarlos; en segundo lugar, debemos creer que Dios está llevando a cabo un plan perfecto.

La tercera verdad es esta: ríndete a la voluntad de Dios y deja que Él sane tu corazón roto y cumpla sus deseos.

Jeremías no luchó contra Dios, aunque hubo momentos en los que cuestionó la voluntad de Dios. Él no trató de salirse con la suya. En lugar de eso Jeremías cedió a la voluntad de Dios y dejo que Dios llevara a cabo Su plan perfecto.

¿Cuál fue el resultado? La nación fue tomada prisionera y llevada a Babilonia. Y Jeremías fue secuestrado y llevado a Egipto por unos fanáticos, y allí, según tradición, fue apedreado hasta la muerte por predicar la verdad.

La historia no tiene un final feliz, pero en la voluntad de Dios, cada final es un final feliz. Dios no juzga la vida de un hombre por lo que dicen los periódicos. Él juzga con justicia sobre la base de lo que es eterno.

¿Qué dijo Dios al cumplirse en esta trágica historia?

Por un lado, Dios hizo a un hombre que se parecía mucho al Señor Jesucristo. Cuando Jesús estaba aquí en la tierra, preguntó a sus discípulos lo que la gente decía de Él; y una de las respuestas fue: “Tú eres el profeta Jeremías.”  (Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Mat 16.14)

¡Qué excelente cumplido, el ser comparado con el Señor Jesucristo! Cuando se lee la vida de Jeremías, se pueden encontrar muchos paralelismos entre él y el Salvador, y lo que lo hizo de esa manera fue su sufrimiento. Las mismas decepciones de la vida fueron las herramientas que tallaron Jeremías y lo pulido y lo hicieron como JesúCristo.

¿No es de eso de lo que tratan las decepciones? Dios está obrando todas las cosas para que ayuden a bien, (según Romanos 8:29) y parte de ese bien  es para que podamos ser conformados a la imagen de su Hijo, hechos más como el Señor Jesucristo.

Los cinco hombres en el Antiguo Testamento que mejor imagen son del Señor Jesucristo son hombres que sufrieron, José, Moisés, Daniel, David y Jeremías. Por lo tanto, si tu y yo sufrimos, es porque Dios nos quiere pulir y hacernos como a su propio Hijo.

Dios construye el carácter atraves las decepciones de la vida y Él también da un testigo. En medio de sus decepciones, Jeremías dio testimonio al Señor y dio su mensaje a la gente. Por su predicación y su vida, Jeremías señaló a otros a Dios.

Las decepciones no son sólo oportunidades de madurez, pero también son oportunidades para el ministerio. Nosotros hoy tenemos los escritos de Jeremías para nuestro propio aprendizaje y vivir porque el profeta fue fiel a Dios.

Al aceptar decepciones, confíando en Dios, y cediendo a Él, dejas algo detrás para ayudar a otros en las batallas de la vida.

“Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla”, escribió Jeremías. No se quejó de ello, aceptó sus decepciones y dejo que Dios lo usara para su bien y para la gloria de Dios.

Traducido por J. Valcárcel