Sed imitadores

Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. (‭1 Juan‬ ‭3‬:‭7‬ RVR1960)

Cuando alguien imita a otra persona, normalmente es para burlarse de ella. Esta destacando las cualidades más evidentes en su andar, hablar, o ser y las exagera para provocar risas.

Varias veces en el NT Pablo indica que deberían ser imitadores, a veces de Cristo otras de el mismo, y a veces de la iglesia en general.

No está diciendo de ridiculizar, sino de mirar y copiar las cosas más destacables.

Cuando un niño está aprendiendo, lo más normal es que imite lo que ve.

De hecho, hay una frase que dice “haz como digo, no como hago” pero sabemos que ¡los niños aprenden más por lo que ven que por lo que escuchan!

En 3 Juan 1.11, se nos dice “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno.” Teniendo para escoger, quien escogería lo malo? A veces lo malo es tentador porque resulta más fácil, más apetecible.

En el capítulo 2 de 1 Juan, nos decía que tenemos un abogado, “Jesucristo el justo“.

Esta palabra es dikaios. Es la justicia que Dios requiere.

En comparación tenemos el siguiente versículo: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. (‭1 Juan‬ ‭3‬:‭8‬ RVR1960)”

Al igual que una persona que practica la justicia es identificada con la justicia y con la persona de JesuCristo el justo, el que hace pecado también tiene un distintivo de imitación.

El que practica el pecado es del diablo. Nos parecen palabras fuertes, ¿no?

Son las mismas palabras de “práctica” que los versículos anteriores – el que vive en ello, el que se deleita en ello, que su vida está envuelta en ello. No está hablando de alguien que ocasionalmente cae en un pecado.

Solamente una vez (Juan 8.44) vemos a Jesus utilizar estas palabras de que alguien es de su “padre el diablo” y por consiguiente lo más seguro no es recomendable de utilizar de forma común en nuestra descripción de nadie, al no saber su corazón realmente (como lo sabía Jesus) no podemos saber.

Vemos en este versículo la tercera y última razón de porque Cristo apareció:

1. Cuando el se manifieste, seremos como el es (2)
2. Cristo apareció para quitar nuestros pecados (5)
3. Cristo apareció para deshacer las obras del diablo.

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