Actuando sin pecado

Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. (‭1 Juan‬ ‭3‬:‭4-5‬ RVR1960)

La ley” es uno de esos temas que te lo piensas dos veces antes de abarcar y emprender un estudio. Es algo que nos cuesta por como somos y nuestra mentalidad.

Sin embargo, la realidad de la ley es fácil de coger. La ley en sí no es mala, como muchas veces hemos oído. La ley tiene una finalidad y es hacer que el pecado se evidencie en la vida de la persona.

Trae evidencia que demuestra que el individuo es culpable.

La ley moral de Dios, resumidos en los 10 mandamientos, siguen siendo veraces y válidos para nosotros, pero quien nos convence de pecado es otro: el Espíritu Santo.

Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. (‭S.Juan‬ ‭16‬:‭8‬ RVR1960)

Lo que nos dice este pasaje nos habla de una ausencia de ley. Esto es porque una persona, cuando decide pecar (porque pecar, al igual que amar, es una decisión), esta no solamente entregándose a sí mismo hacia el pecado, sino que también esta apartandose y girandose de Dios.

Este ‘comete‘ nos interesa. Es causar o hacer que algo ocurra. Es fabricar o crear, ser el autor de algo.

Lo que implica es que tu eres el culpable porque tu lo has hecho. No es algo que puedas decir que no eres responsable porque no lo sabias y por lo tanto no se te puede juzgar. Aquí eres tu.

También es importante notar ‘infracción de la ley’ ya que en el griego es sólo una palabra, anomia. De hecho, esta palabra se usa en la sociología, medicina y ciencias sociales modernas. Wikipedia dice: “En el ámbito de la sociología se denomina anomia a la falta de normas o a la incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos lo necesario para lograr las metas de la sociedad.

Anomia en el griego nos indica no sólo una infracción, que es algo que vemos externo, sino que es una rebeldía, anarquía o acracia.

Esto nos abre la ventana un poco más a lo que esta diciendo. Es un espíritu de “puño alzado” – un acto de rebeldía y de manifestación en contra de Dios y de lo que El ha estipulado.

De hecho, va tan en contra de lo que El ha hecho, que el siguiente versículo lo demuestra: Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. (‭1 Juan‬ ‭3‬:‭5‬ RVR1960)

Cristo vino para quitar ese pecado, y cuando pecamos, ¡estamos yendo directamente en contra del sacrificio de Cristo en la cruz!

Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (‭Romanos‬ ‭4‬:‭15-16‬ RVR1960)

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. (‭Romanos‬ ‭5‬:‭1-2‬ RVR1960)

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (‭Romanos‬ ‭5‬:‭7-10‬ RVR1960)

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