Salieron de nosotros

Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. (‭1 Juan‬ ‭2‬:‭18-20‬ RVR1960)

En estos versículos vemos unas palabras de cautela por parte de Juan. Les recuerda que ellos ya saben que el anticristo viene.

Anticristo viene formado de dos partes, “anti” y “Cristos“.

De normal asociamos anti con algo que va en contra, pero en este sentido no captamos totalmente el concepto. También se refiere a “substituir” o reemplazar.

Un anticristo, entonces, es uno que va en contra de Cristo o que reemplaza Cristo.

Hay muchos anticristos, y un Anticristo. Unos versículos más abajo, en el 22, nos dice que todo aquel que niega al Padre o al Hijo (cosa correlativa, de acuerdo al versículo 23), es un anticristo.

Dos palabras claves para nuestro estudió son “niega” (v22, 23) y “confiesa” (v23).

Niega (arneomai) quiere decir contradecir, repudiar, o desheredar. Es negar algo que antes afirmabas. Para qué un hijo pueda ser desheredado, tenía que ser hijo.

Por lo tanto, lo que podemos entender de eso, es que pueden haber algunos que, por la razón que sea, (v19, para que se manifestase que no todos son de nosotros) han decidido no seguir en el camino, y rechazan lo que antes creían. Expresan con sus labios lo que su corazón realmente cree con respecto a Dios Padre y Dios Hijo.

Confiesa (homologon) viene de homo, igual, y logos, palabra. En castellano tenemos la palabra ‘homologar’ que es ‘hacer que una cosa tenga un estándar idéntico y sea de acuerdo a un baremo establecido.’

Cuando nosotros ‘confesamos’ al Hijo o al Padre, estamos realmente diciendo, “yo me quiero conformar, adaptar, homologar a tu imagen”.

Pablo lo deja muy claro:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (‭Romanos‬ ‭12‬:‭2‬ RVR1960)

La clave, el diferencial está en medio del versículo 20: “pero vosotros tenéis la unción del Santo”.

¿Es algo místico, extraño lo que dice Juan aquí ahora? ¿Quién tiene este Santo?

El tener el “Santo” no es nada menos que el Espíritu Santo que mora en cada persona que haya reconocido que es pecador, y ha devuelto su vida a Dios para que El le use como quiera. Esta persona no es un religioso, ni posiblemente un teólogo estudioso, sino una persona humilde, centrada en Cristo, que le sigue en su día a día, descansando en las promesas de Dios y del cuidado que Dios tiene de el.

Una de las marcas de una persona que no es renacida es la ansiedad. Fue una de las cosas que Jesus mismo hablo:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” (‭S. Mateo‬ ‭6‬:‭33-34‬ RVR1960)

¿Qué esta diciendo? ¡Primero hay que HOMOLOGAR! Hay que buscar el reino de Dios y su justicia.

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