Y la esperanza no avergüenza

Me gustaría aprovechar estos momentos para explicar qué pasó cuando Jessica murió. Ha habido mucha confusión. Algunos piensan que Dios ha sido cruel por llevársela en la forma que se la ha llevado. Otros me dijeron que estaban airados contra Dios por mí. ¿Cómo puede ser? Quiero honrar a Dios y a mi esposa explicándoos cuáles fueron sus decisiones. A Jessica siempre le costó tomar decisiones, pero cuando se decidía no había forma de hacerla volver atrás. Lo mismo ocurrió en este caso.

En agosto de 2010 Jessica empezó a sospechar que estaba embarazada, y también empezó a notar un dolor de garganta. Fue al doctor porque no se le pasaba el dolor. Tardaron dos meses para darnos un diagnóstico. En noviembre, Jessica empezó a tener problemas para respirar y tragar. Fuimos de urgencias el 21 de noviembre. Y todos los médicos dijeron que tenía bocio (que no crece hacia dentro), así que pensaron que Jessica se estaba imaginando sus problemas para respirar. El 22 se le cerró la tráquea y tuvieron que introducir forzosamente un tubo para ayudarla a respirar y alimentarla. Le hicieron un TAC ese mismo día y le encontraron un cáncer extraño envuelto alrededor de su garganta.

Los ginecólogos vinieron a verla primero, y le recomendaron provocar un aborto. Jessica se negó de inmediato. Entonces, los ginecólogos, el oncólogo y el radiólogo la animaron a recibir tratamiento en contra del cáncer, a pesar de que estos tratamientos podrían matar al bebé o dejarlo imposibilitado de por vida. Vi el temor en los ojos de mi esposa, mientras tomaba la decisión mas difícil de su vida. Una vez mas, rechazó los tratamientos, para proteger la vida de su bebé. Los doctores no sabían qué hacer. Le dijeron que solo viviría unos días mas y no tendría suficiente tiempo para que el bebé se desarrollara lo suficiente para poder sobrevivir. Aun así, Jessica no aceptó los tratamientos, preocupada por el daño que éstos harían al bebé.

Los padres de Jessica y yo inmediatamente tuvimos que discutir con el hospital acerca de su dieta. Le querían dar una solución a base de maíz con un 30-40% de jarabe de maíz. Como todo nutricionista y doctor debe saber, el azúcar alimenta el cáncer. Después de mucho discutir, empezamos una dieta a base zumos vegetales orgánicos, infusiones y suplementos alimenticios. El crecimiento del cáncer se estancó de inmediato. Por unos dos meses, se mantuvo prácticamente del mismo tamaño. Jessica se enfrentó a numerosas pruebas e infecciones hospitalarias durante este tiempo. A finales de enero, los doctores probaron una válvula para extraer líquido del cuello. El resultado dio positivo por infección de un estreptococo, pero Jessica no parecía estar enferma o tener síntomas de infección en su cuerpo. Parecía que la bacteria estaba solo en su cuello, así que los doctores empezaron a darle antibiótico para curar esa infección. Dos días mas tarde el cáncer se había reproducido. Y durante esa semana siguió creciendo a un ritmo inexplicablemente rápido. El 5 de febrero por la noche Jessica se quedó dormida con un dolor de cabeza horrible y muchas náuseas. Nunca se volvió a despertar. Los médicos la declararon clínicamente muerta, así que les di permiso para dar a luz al bebé, ya que Jessica había llegado al punto de viabilidad, el momento en que nuestra hija podría sobrevivir fuera de su vientre.

El lunes día 8, le hicieron otra prueba para determinar de forma definitiva si estaba clínicamente muerta o no. Lo estaba, así que la desenchufamos de la máquina. Jessica no murió en vano. Tomó decisiones que ella sabía de cierto eran lo que Dios quería. Rechazó tratamientos potencialmente dañinos para su bebé y literalmente murió para que nuestra hija pudiera vivir hoy. Más allá de toda esperanza, llevó a su bebé hasta el punto que todos decían que nunca alcanzaría. La “pequeña Jessi” es ahora una parte viviente de Jessica. La esperanza de Jessica se ha realizado y la esperanza de la pequeña Jessi descansa solo en Dios.

Dios debe ser loado, amigos míos. Él honró la obediencia de Jessica. Qué hermosa imagen de lo que Cristo hizo por nosotros. El pecado es una enfermedad incurable con solo un remedio: el juicio de Dios. Jesús llevó ese juicio por nosotros en la cruz. Él dio su vida y se hizo pecado por nosotros, a pesar de que Él nunca pecó y no debería haber muerto nunca. Nosotros hemos recibido vida eterna por lo que Jesús hizo por nosotros. No dudéis a Dios; no os enfadéis contra Él por mí. Ha sido mi privilegio tener una esposa que estaba tan llena del amor del Padre. Regocijaos conmigo, hermanos y hermanas. Dios ha bendecido a Jessica llevándola a un lugar de perfecta paz y sin dolor. Debo estar agradecido por el tiempo que compartí con ella en vez de ser desagradecido por todo lo que nunca pudimos hacer juntos. Debemos dar gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús. Gracia y paz a todos.

El esposo de Jessica, Clint.
Tomado de Jessica’s Hope: Hope does not put to shame

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