De banquete y compartiendo

Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” Neh. 8.10

El reavivamiento bajo Esdras creció alrededor de la Palabra de Dios. El Evangelio no es ni un funeral ni un juego pero sí es un banquete y nuestro deber está dividido en tres partes. Hemos de “comer grosuras”, alimentarnos de la doctrina sólida y sustamciosa del Libro. También hemos de beber del “vino dulce”. La Palabra de Dios no solo fortalece sino que también edulcora, es mas dulce que la miel y su panal. Algunos creyentes son fuertes, pero no dulces.

También hemos de enviar porciones “a los que no tienen nada preparado”. Hemos de compartir, como Sansón, con sus manos llenas de miel de su encuentro con el león.

El festín del Evangelio, por lo tanto, indica fuerza, dulzura y generosidad. No llegamos a experimentar lo que Dios ha provisto hasta que no participamos de las tres. Un reavivamiento verdadero, como el de los días de Esdras, come de las grosuras, bebe del vino dulce y envía porciones a los que no tienen.

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