Gracia para terminar bien

Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios no me desampares, hasta que denuncie tu brazo a la posteridad, tus valentías a todos los que han de venir.” Salmo 71.18

El salmista le pide a Dios que pueda demostrarle en su vejez, tanto a su propia generación como a aquellos que han de venir, del mismo modo que ha demostrado a Dios en su juventud. Es una ambición digna. Los ojos del Señor están buscando a alguien a través de quien pueda demostrar que el Señor es fuerte, y el salmista quiere demostrar la fortaleza de Dios, no la suya. Pablo vivió para demostrar el poder de Dios perfeccionándose en sus debilidades.

En nuestros días vemos una demostración del poder de las tinieblas. Lo que necesitamos es una demostración de Dios en vidas humanas. Demasiados hombres estamos demostrando lo que podemos hacer. El salmista quería demostrar lo que Dios podía hacer. Quería terminar en su vejez lo que había comenzado a hacer en su juventud. Algunos declaran a Dios al principio de su vida y le niegan en sus últimos años. Pablo quería terminar su carrera con gozo.

¡Pídele a Dios que te gracia para terminar bien!

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